Lewinski revive el abuso sexual de Clinton; se suma a #MeToo

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Mónica Lewinski sale a escena nuevamente. Esta joven originaria de San Francisco, quien confesó haber tenido una relación inapropiada con el presidente Bill Clinton entre 1995 y 1996, se decidió este martes a revelar toda la historia ocurrida cuando ella era becaria sin remuneración en la Casa Blanca.

En un artículo en la revista Vanity Fair, Lewinsky asumió su responsabilidad y lamentó haber sostenido su aventura con el mandatario, pero ahora lo acusa de perpetrar un “abuso de autoridad” durante lo que podría haber sido los preliminares de esa relación, cual estuvo a punto de costarle la presidencia.

La practicante, ahora de 44 años de edad, reveló que sostuvo nueve citas con el ex mandatario, que incluyeron sexo oral. Todo esto en el seno de la residencia presidencial. Su caso se une al de muchas otras mujeres que han revelado haber sido víctimas de acoso sexual por parte de hombre poderosos y que se están uniendo en el movimiento hashtag movimiento #MeToo.

Si bien Lewinsky reconoció que se trató de una “relación consensuada, también dejó expuesto que la había un cierto tipo de influencia mayor por parte de Clinton, lo que a final de cuentas originó que el ex mandatario se aprovechara de su subordinada.

“Cualquier abuso vino después, cuando se me convirtió en un chivo expiatorio con el propósito de proteger su posición de poder”, dijo.

A los largo de estos años, la ex becaria denunció que las cosas han sido desiguales porque sólo ella es la que ha pagado un “elevado precio por todo lo sucedido”, cuyas repercusiones la mantuvieron aislada profesionalmente y “sola. Tan, tan sola. Públicamente sola, abandonada por la mayoría de las personas clave envueltas en la crisis, quienes de hecho me conocían bien. Todos podemos estar de acuerdo en que cometí errores, pero tener que nadar en ese mar de soledad fue aterrador”.

Señaló que hace años le diagnosticaron un trastorno de estrés postraumático, “principalmente por la terrible experiencia de haber sido marginada públicamente y condenada al ostracismo”.

Lewinsky dijo que se animó a revelar su caso luego que recibieran un mensaje de “una de las mujeres valientes que lidera el movimiento #MeToo”, en el que le dijo: “Siento tanto que estuvieras tan sola”.

“Esas siete palabras me deshicieron”, escribió Lewinsky. “Me sentaron de una manera que me sacudieron y me hicieron llorar”, dijo. “Que cometí errores, todos podemos estar de acuerdo”, dijo. “Pero nadar en ese mar de soledad fue aterrador. Hay “muchas más mujeres y hombres cuyas voces e historias deben ser escuchadas antes que las mías”, afirmó Lewinsky.

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