Tras los rastros del taco

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Decimos taco de ojo para referirnos a echar un buen vistazo a uno de los platillos más apreciados de los pobladores de México que, es por demás, el halago al paladar de propios y extranjeros.
Una tortilla de maíz suave que envuelve un guisado, por lo general proteínico, aderezado en ocasiones con salsas y ensaladas, es de origen prehispánico ( tlaxcalli). Algunos hablantes del náhuatl afirman que el vocablo proviene de la raíz lingüística tlaco que significa mitad, también argumentan que se le dobla para colocar el alimento, sin embargo, no encuentro mucha relación entre la raíz Tla y la palabra taco o, al menos, está información no está confirmada.
En lo que sí coincido es en la investigación del maestro Salvador Novo, cuando relaciona la palabra tacayo con taco, en donde el significado del primero tiene un trasfondo sicalíptico, por la pura forma física que tiene. En el México prehispánico, o sea el Anáhuac, la tortilla se usaba como un plato donde, encima se colocaba el guisado (molli); el cual se comía primero y después el famoso círculo de maíz que daba la satisfacción que requería el comensal.
La variedad de guisados que han rellenado al taco ha sido extensa, abarca los platillos de los monarcas prehispánicos (tlatoani, teopixqui, cihuatlamacasque), hasta la gran variedad creada por el pueblo (macehual) mediante especies comestibles propias de la región como pescados, aves, conejos, perros, chiles, insectos, hiervas, etc.
Ante ello, llama la atención la próxima celebración de la Feria del Taco, a realizarse del 22 al 24 de marzo en la explanada de la Alcaldía de Zinancantepec, Estado de México. Más de 50 restaurantes dedicados a elaboración de este platillo, considerado por la Unesco como Patrimonio intangible de la humanidad, estarán esperando hacer las delicias de los miles de comensales que no dejarán pasar la oportunidad para explorar este enorme supermercado taquero.

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