¿Plagio o inspiración de la moda internacional en la cultura indígena mexicana?

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La originalidad proviene de los pueblos originales y estos, muchas veces, son los más desprotegidos en la construcción de su herencia cultural. Su visión del mundo se manifiesta en la forma de cómo comprender el universo que los rodea. Esa misma perspectiva es la que aplican a la creación de vestimentas tradicionales, en el caso de las comunidades indígenas. Resulta sorprendente que firmas internacionales como Louis Vuitton, Carolina Herrera, Isabel Marant y Zara, se encuentren bajo la lupa luego que se les ha acusado de plagiar estilos autóctonos, principalmente de huipiles con bordados a mano. De hecho, estas marcas ya cuentan con diseños que comercializan como suyas.

El plagio, también conocido como robo de identidad, afecta especialmente la creación al evitar el reconocimiento de la fuente original que la conceptualizó. Los pueblos indígenas elaboran sus artesanías basados en un trasfondo cosmogónico, el cual plasman en su forma de vida y costumbres y, en consecuencia, expresan una cultura vívida de arte personal, comunitario y hasta histórico.

Sólo para que lo sepan: No sólo los bordados o atuendos artesanales están en siendo copiados por potencias comerciales de la moda, sino de otros sectores como el gourmet, donde se han pirateado procesos de fabricación de bebidas como el tequila y el mezcal. Esta acción es una confirmación total de que la cultura mexicana es sumamente dinámica y valiosa para el mundo. La UNESCO tiene registrados tiene al menos 34 lugares de México en su Lista de Patrimonio Mundial. También se habla de al menos 16 productos con denominación de origen como el sotol, los cafés de Veracruz y Chiapas, así como el arroz de Morelos y el cacao.

El actual plagio del que se habla podría haber destapado más bien un problema de las comunidades indígenas que no han acertado a defender su propio patrimonio a través de abogados autóctonos, que son quienes deberían hacerlo y los más indicados para bloquear o enfrentar estas acciones. En todo caso, ¿porqué no hay diseñadores de moda indígenas?

Si nos basamos en los modelos que aparecen en la foto de portada que acompaña a esta nota, más bien podríamos decir que lo que las marcas internacionales están haciendo es reinterpretando o ajustando sus parámetros de moda con base en un concepto tal vez maya o de otra cultura indígena mexicana. Los vestidos de marca están confeccionados para un mercado occidental que se inspira en detalles extraculturales al estilo «the sky is the limit», llámenle inspiración o asimilación.

Cosas muy parecidas han hecho músicos cuando deambulan en las calles de la Ciudad de México, en busca de detalles que les puedan despertar nuevos ritmos o tendencias musicales. Sting y Chryssie Hinde, de Pretenders, son algunos de ellos. Esta última enriqueció las rolas de su grupo con la cadencia de la cumbia colombiana (sólo habría que escuchar «Back in the chain gang» para compararlo).

Con información de Resumen latinoamericano

 

 

 

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