El camarada líder Kim Jong Un pronuncia el discurso de orientación política

69

Pyongyang, 10 de septiembre (ACNC) — El estimado compañero Kim Jong Un pronunció el día 8 un discurso de orientación política en la VII sesión de la XIV legislatura de la Asamblea Popular Suprema de la República Popular Democrática de Corea.

La obra prosigue:

Queridos compañeros diputados,

Estimados presidente del Presidium y vicepresidente de la Asamblea Popular Suprema,

Observadores:

Esta VII sesión de la XIV legislatura de la Asamblea Popular Suprema, convocada en vísperas del aniversario de la fundación de nuestra gloriosa patria, nos ha proporcionado instrumentos jurídicos de gran significado para la ejecución de medidas políticas importantes del Partido y el Estado.

En particular, la adopción de un decreto de la política referente a las fuerzas armadas nucleares del Estado, reflejo del sentir unánime del pueblo, constituye un acontecimiento trascendental que ha declarado al mundo el asentamiento jurídico de la capacidad disuasiva de guerra como medio de defensa nacional.

Con ello se ha logrado otra importante causa histórica de la estructuración de un mecanismo político e institucional capaz de garantizar la seguridad permanente y hasta el futuro lejano del Estado y pueblo.

Reconociendo que la referida política se ha institucionalizado en un momento histórico sumamente importante en vista de la coyuntura en que se encuentra la revolución, el giro que va tomando la situación y la misión de las fuerzas armadas nucleares de la República, agradezco a todos los diputados haber aprobado por unanimidad la resolución de mayor responsabilidad en un momento que requiere del más elevado sentido de responsabilidad.

Igualmente, extiendo mis más fervorosos saludos de estímulo a ustedes quienes como representantes del pueblo dedican toda su fuerza, ingenio y entusiasmo para consolidar el poder estatal y alcanzar las metas de lucha trazadas por el VIII Congreso del Partido del Trabajo de Corea.

Compañeros,

La construcción socialista para verificar la independencia de las masas populares tropieza con mayores desafíos y reacción del imperialismo mientras escala etapas más altas.

Mientras exista el imperialismo cuya naturaleza y medio de subsistencia son la agresión y el saqueo, no se eliminará jamás el origen de la guerra. En el desarrollo de la historia resultan inevitables las contradicciones y la lucha entre él y el socialismo que aspira a la independencia y la paz.

Por tanto, preparar condiciones y entornos que neutralicen cualquier agresión y amenaza para el continuo desarrollo y prosperidad del socialismo deviene un imperativo de vital importancia. Para ello, hace falta tener una fuerza absoluta que nos permita vencer al enemigo con una victoria aplastante.

Nuestra República le puso ya el punto final a la era de la amenaza nuclear unilateral del imperialismo estadounidense al reforzar con tesón su capacidad autodefensiva nacional según su propio horario, incólume ante las intervenciones y presiones de todas las fuerzas hostiles como baluarte de la lucha antiimperialista y bastión de la intransigencia del socialismo.

Y hoy ha logrado la obra histórica de fijar como ley su política acerca de las fuerzas armadas nucleares.

Esto patentiza la determinación independiente del Gobierno de la República y su voluntad inquebrantable de defender a toda costa los derechos e intereses del Estado.

Nuestros artefactos nucleares son medios de contención y armas de superioridad absoluta que en decenas de años de la lucha ardua y sangrienta ha adquirido nuestra República, víctima ya desde sus primeros años del chantaje nuclear de Estados Unidos que fue el primero en utilizarlos y que los tiene como ningún otro país.

Ahora Norteamérica centra su atención en difundir rumores encaminados a presentar a nuestro Gobierno como “diablo” en el escenario internacional argumentando absurdamente que nuestras armas nucleares y empeño de potenciar la capacidad de autodefensa amenazan seriamente la paz del mundo y la seguridad de la región. Además, se aferra a porfía al bloqueo, las sanciones y las ofensivas políticas y militares sin precedentes, con la movilización de todos sus monaguillos, para reprimirnos en lo psicológico y físico.

Lo que ella pretende es eliminar la propia existencia de nuestras armas nucleares y, a la larga, privarnos de ellas y forzarnos la renuncia o el debilitamiento de la capacidad del ejercicio de soberanía para, tarde o temprano, lograr el desmoronamiento de nuestro régimen.

Intenta crear un entorno arduo y agotarnos mediante el bloqueo y las sanciones sin parangón, infundirnos el temor de la amenaza y la incertidumbre del desarrollo y el ambiente estables del Estado, hacer que reparemos en el precio que debemos pagar por haber elegido las armas nucleares, motivar el descontento del pueblo respecto al Partido y el Gobierno y obligarnos la renuncia nuclear.

¡Qué va!

Se equivoca y calcula muy mal.

Que nos sancione cien y mil días, diez y cien años.

Jamás renunciaríamos al ejercicio de la defensa propia que repercute en el derecho de la nación a la existencia y en la seguridad del futuro del Estado y el pueblo, en un intento de alejar y eludir por un momento las dificultades que estamos sufriendo. Jamás renunciaríamos a las armas nucleares, aunque tuviéramos que afrontar las peores circunstancias, en un entorno político y militar acondicionado por EE.UU. en que se halla la Península Coreana y, más que todo, tenemos la tarea de largo alcance de contener a un contrincante nuclear.

Nuestro pueblo recuerda bien muchos hechos ocurridos en el siglo pasado y el presente en que los pueblos tuvieron un fin desdichado y trágico por una opción equivocada en que incurrieron al prestarle oídos a los sermones y falacias del imperialismo y capitular ante sus sanciones, presiones y amenazas militares.

Nuestras generaciones no perseguiremos un entorno de vida económica aparentemente mejorada con la renuncia de los artefactos nucleares, garantía de la seguridad del Gobierno y de las futuras generaciones, en un afán de lucro personal, dejándonos llevar por las argucias taimadas del enemigo y vencidas por sus tercas presiones. Por muy duras y múltiples que sean las pruebas, seguiremos fieles a nuestra elección, para quedar como generaciones más grandes y fuertes en la historia de la República.

Estados Unidos no podrá jamás materializar sus designios contra nuestro Estado ni forzar a nuestro pueblo a cambiar por otro lo que haya elegido.

¿De parte de quién esté el tiempo?

Ahora no somos nosotros sino el enemigo quien está en un gran apuro. Y tenemos suficiente capacidad de seguir viviendo bajo estas circunstancias, por propia cuenta y a nuestra manera.

La brutal política de hostilidad de Estados Unidos prolonga las horas de sufrimiento de nuestro pueblo. Pero en proporción directa, crece a un ritmo acelerado nuestra fuerza absoluta que por su parte amenaza la seguridad norteamericana.

Las fuerzas armadas nucleares de la República cumplirán con responsabilidad su importante misión de retener las graves provocaciones políticas y militares de Estados Unidos y sus acólitos y controlar sus amenazas en perspectiva. Este es el contenido del decreto estatal que hoy ha visto la luz.

Nuestra República aprecia como nada la soberanía, la autoestima y el destino del pueblo, no perdona jamás las hostilidades que los contrarían y hace a todo trance lo que se propone. Por eso ha podido tomar la audaz decisión política de legislar la política sobre las fuerzas armadas nucleares del Estado.

En esta época en que la hegemonía se ensaña como nunca antes, la humanidad verá con sus propios ojos a un Estado verdaderamente soberano y justo y la fuerza irresistible de una República que con la frente bien alta se enfrenta al imperio del mal.

Compañeros,

Al hacer un recuento de nuestra revolución que inició con dos pistolas y que ha recorrido una trayectoria larga y tortuosa, evoco con profunda emoción los incontables hechos.

Hemos alcanzado éxitos realmente grandes. Yo los encuentro más valiosos y de mayor peso, pues los hemos obtenido a expensas del apoyo incondicional, la sangre y el sudor inapreciables y el padecimiento inenarrable de un pueblo entero.

A decir verdad, construir las fuerzas armadas nucleares de la República y perfeccionar los preparativos de guerra enfrentándonos a solas a la alianza imperialista y frustrando sus salvajes maniobras de sanción y estrangulamiento ha sido un bregar de vida o muerte que implica sufrimientos indescriptibles.

Tanto más deben apretarse el cinturón y pasar el hambre nuestro pueblo y niños y sufrir penurias todas las queridas familias coreanas.

Ha sido una opción inevitable para un triunfo mayor, pero hemos tenido que pagarla bien caro y recorrer un camino abrupto, que no ha sido transitado por nadie y que no nos predice nada de lo que nos espera en adelante.

Sin embargo, nuestro pueblo ha apoyado incondicionalmente y ha sostenido con esfuerzos indecibles y unanimidad la causa del Partido que lo ha empezado todo confiando solamente en él.

Excepcionales han sido los aportes de nuestros científicos y técnicos para el logro de la empresa histórica de la construcción de las fuerzas armadas nucleares del Estado. Pero si no fuera por el pueblo que con todos sus sufrimientos terribles y persistentes no se doblega jamás y siempre está convencido de la victoria, no insistiríamos en poseer las armas nucleares ni tendríamos un día como hoy en que la República institucionaliza el ya mencionado decreto.

Con su fortaleza y patriotismo, distintivos tan sobresalientes y fervorosos, el pueblo coreano ha superado finalmente todas las pruebas y ha situado en lo más alto del cielo a nuestro Estado glorioso e investido de una dignidad intocable.

Mis más sinceros agradecimientos a todo el pueblo coreano, en nombre del Partido y el Gobierno.

Compañeros,

Haber fijado como ley la referida política, siguiendo la unánime y férrea voluntad del pueblo, tiene un significado realmente trascendental.

Con ello, se ha tornado irreversible la posición de nuestro Estado como poseedor de armas nucleares.

Para que cambie en un futuro nuestra política nuclear, hay que cambiar el mundo y el entorno político y militar en la Península Coreana.

Primero la renuncia nuclear y la desnuclearización es a todas luces inadmisible. Tampoco habrá negociación ni regateo alguno a ese respecto.

Las armas nucleares son el poderío y la imagen de nuestro Estado, la fuerza absoluta de la República y el gran orgullo del pueblo coreano.

Mientras que en el mundo existen los artefactos nucleares, perdura el imperialismo y no terminan las maniobras de Estados Unidos y sus seguidores contra nuestra República, continuaremos consolidando las fuerzas armadas nucleares.

Que precisamente estas deciden el destino de la patria y el pueblo y los dignifican para siempre es nuestra posición invariable.

La institucionalización reviste gran connotación por haber trazado una línea infranqueable para que no regateen más en relación con nuestras armas nucleares.

También ha evidenciado la posición de amor a la paz de nuestro Gobierno y la transparencia y justeza de la política de nuestro Estado acerca de las fuerzas armadas nucleares.

Vivir en paz en un mundo ajeno a la agresión y la guerra es el deseo de la humanidad.

Pero la paz no llega por sí sola porque uno lo desee. Se logra y se defiende solamente con la capacidad de poder refrenar las arbitrariedades del imperialismo.

La referida institucionalización es un golpe justiciero al imperialismo que perjudica y destruye la soberanía y la paz.

Las fuerzas armadas nucleares de la República existen y se utilizan no para intervenir en los asuntos internos de otras naciones ni pretender la hegemonía sino para defender nuestro territorio, pueblo y dignidad de la tiranía del imperialismo y salvaguardar la paz y seguridad mundiales. Por ende, no constituye ningún peligro para el país o el pueblo que nos trata con amor fraternal y desean la paz.

A partir de las peculiaridades de las armas nucleares, se precisa determinar correcta y jurídicamente las normas y los principios sobre su manejo y funcionamiento.

De lo contrario, pueden ser incontrolables y utilizarse para otras finalidades o ayudar el logro de las malas intenciones, sumiendo a la humanidad a una terrible hecatombe.

El presente decreto estipula claramente incisos sobre la misión y composición de las fuerzas armadas nucleares, el control de su mando, los principios y condiciones de su uso, su seguro mantenimiento, manejo y protección, etc.

Por lo tanto, concuerda totalmente con el deseo de la humanidad amante de la justicia y la paz y en adelante nadie criticará ni cuestionará nuestras fuerzas armadas nucleares.

Haber preparado un arma jurídica que garantice el avance histórico para el desarrollo integral del socialismo a nuestro estilo es un motivo trascendental para redoblar el ánimo de lucha de todo el pueblo, junto con las enorgullecedoras victorias y los éxitos que hemos alcanzado este año.

En el presente año el gobierno de la República ha encarado la importante tarea de allanar el camino para cumplir el Plan Quinquenal trazado por el VIII Congreso del Partido.

Esto ha implicado dificultades y pruebas inauditas en cualquier tarea, pero nuestra lucha ha sido más audaz y progresiva y ha dado frutas más preciosas.

En este año hemos obtenido un gran triunfo al superar con la unidad monolítica y con la lucha tenaz y mancomunada la amenazadora crisis sanitaria mundial, sin precedentes en la historia de la República, lograr que el país estuviese libre del virus maligno y defender la seguridad del Estado y el pueblo.

Al concluir con una victoria relámpago una guerra sin par contra la pandemia, disipando las dudas de las multitudes, hemos demostrado sin reservas el poderío político e ideológico y las ventajas del sistema socialista, lo cual ha redoblado el ánimo y el orgullo a todo el pueblo y lo ha incitado a esforzarse más por la construcción socialista.

A la crisis epidémica de máxima emergencia se le sumaron los desastres naturales, pero esto no pudo impedir que el pueblo entero se empeñara con mayor denuedo, sin un asomo de pesimismo, desánimo, temor y desesperanza, para impulsar con tenacidad las faenas agrícolas, la construcción de objetos importantes y otras colosales tareas de lucha de este año, lo cual constituyen logros portentosos que nos enorgullecen.

En los principales renglones industriales como el metalúrgico, el químico, el eléctrico, el carbonífero y el transporte ferroviario, columnas de la industria independiente, así como en otras ramas relacionadas directamente con la mejora de la vida de la población, se han cosechado éxitos rotundos a través de una ofensiva para cumplir el plan de producción.

Se perfeccionan el mando y la administración unificados de la economía y demás labores estatales, se restaura su carácter socialista y se diseñan e impulsan las tareas de largo y mediano alcances a cumplirse decenas de años después, lo cual constituye un cimiento para el desarrollo económico del país y el bienestar del pueblo.

La ciencia y la tecnología se encauzan hacia la solución de problemas de la realidad conforme a los planes y metas prácticas. La educación avanza de forma equilibrada en dirección a la formación de talentos verdaderamente útiles. La salud pública ha adquirido experiencias prácticas y valiosas que le permiten afrontar cualquier crisis epidémica y sanitaria. También se perciben avances significativos en la cultura socialista.

Los triunfos y éxitos alcanzados en este año constatan que la República continúa avanzando para el desarrollo y la prosperidad integrales, venciendo los desafíos objetivos y subjetivos y sin estancarse ni detenerse.

Compañeros,

Nuestra República que enarbola la bandera de la independencia y la justicia, asume una misión importante ante la época y la historia, y esto demanda una lucha y un progreso más audaces y una victoria mayor.

No cabe la menor duda de que, presa de pánico por la resuelta determinación política de nuestra República que acaba de institucionalizar una importante medida política, los reaccionarios de toda índole procedan con más frenesí y saña.

A menos que se modifique el temperamento de las fuerzas hostiles que acarician el sueño quimérico de desarmarnos completamente con el método convencional de la amenaza, el chantaje, la sanción y la seducción y derrumbar un día nuestro sistema social, los retos y obstáculos seguirán acechándonos a cada paso.

El mundo observará con atención cómo se viabiliza la opción de un pueblo a una potencia socialista, de qué manera Corea realiza su decisión y qué otras maravillas ocurren en esta tierra.

Ser más fuertes en las pruebas, cosechar victorias cada vez mayores y avanzar ininterrumpidamente son características típicas de la República, puestas de manifiesto en su trayecto.

Nos corresponde seguir fortaleciéndonos en atención a nuestro principio invariable, no desviarnos jamás del camino por el que optamos y cumplir de manera incondicional e impecable las tareas de lucha.

Hoy el Gobierno de la República asume la tarea de mantener e implementar cabalmente las líneas y políticas del Partido, así como innovar y desarrollar todos los sectores a tono con la magnificencia del Estado.

La primerísima tarea revolucionaria que encara es conceder mayor prioridad e importancia a la capacidad de defensa nacional, hacer infinita su fuerza absoluta e indestructibles sus fuerzas armadas.

Las consideraciones geopolíticas y la posición estratégica del país, así como la situación actual de nuestra revolución, demandan como premisa indispensable la clara superioridad militar de nuestro Estado sobre el imperialismo.

Tras presenciar el avance en algunas ramas de la defensa nacional que hicimos público en los últimos años, Estados Unidos ha sentido una gran inquietud por la suerte que le depara. De ahí se aferra a las siniestras maniobras de sanción y bloqueo y a la vez nos amenaza seriamente con su demostración de la fuerza a través de la gran cantidad de armas de ataque que introdujeron en las cercanías de la Península Coreana.

Por su parte, el actual «gobierno» surcoreano esgrime el argumento bandidesco de que nos contiene para compensar su inferioridad militar, habla ruidosamente de la necesidad de reforzar la capacidad de defensa de la alianza Surcorea-Estados Unidos mediante una mayor «capacidad práctica de ampliación y disuasión» y de reforzar la capacidad de «retención y reacción» con el establecimiento de «tres sistemas militares tipo surcoreano», y se dedica más a las acciones militares temerarias y la carrera armamentista que vuelven más tensa la situación de la región.

Todos estos hechos preocupantes muestran que la situación militar de la Península y sus contornos empeora y tiende a dilatar por más tiempo y que por tanto debemos estar más preparados.

La tirantez de la situación nos ofrece, por el contrario, óptimas condiciones y entorno para el rápido desarrollo de las fuerzas militares y, más importante aún, la justeza del fortalecimiento de nuestra capacidad de autodefensa y la excusa ineludible de su priorización.

El Ministerio de Defensa Nacional y la industria de la misma de la República tomarán esta coyuntura como una excelente oportunidad para el fortalecimiento militar.

A dicha industria le incumbe mantener correctamente el rumbo de su desarrollo planificado y activar el desarrollo de armamentos de la nueva generación adecuados a la guerra moderna, en respuesta a la estrategia y la idea lanzadas por el último congreso del Partido.

Resulta muy importante la tarea de continuar extendiendo el espacio de manejo de armas nucleares estratégicas y lograr en un nivel más alto la diversificación de los medios aplicados, con miras a elevar la fiabilidad combativa de nuestras fuerzas armadas nucleares y la efectividad de operación y manipulación, perfeccionando por todos los medios los preparativos para el combate nuclear.

Igualmente, es necesario impulsar sin cesar la tarea de emplazar armas estratégicas y tácticas con tecnología de punta para los combates reales y volcar esfuerzos para potenciar considerablemente el disuasivo de guerra.

Hay que consolidar el poderío político e ideológico que tipifica a nuestro Estado y ponerlo de pleno manifiesto en todos los sectores.

Que todo el pueblo está unido firmemente con una misma ideología y voluntad, la virtud y el amor y consagra todo su ser por la prosperidad de la patria, constituye una superioridad inherente de nuestro país y la fuerza motriz que engendra todos los hechos asombrosos en este territorio.

Reforzarán con la misma idea y voluntad y el sentido de deber moral el poderío de la unidad monolítica, fuerza irresistible del socialismo a nuestro estilo y arma más potente de nuestro Estado.

Es preciso materializar genuinamente en todos los quehaceres estatales la política de nuestro Partido de conceder primacía a las masas populares y fomentar las actividades del poder para que todo el pueblo participe activamente en los asuntos políticos como dueño del Estado y la sociedad.

Imbuirán a todos los miembros de la sociedad el orgullo de que son los mejores nuestra ideología, nuestro régimen, nuestra cultura y nuestra vida y lograrán que sigan predominando en nuestra sociedad el colectivismo, las virtudes comunistas y los bellos rasgos.

Nuestra patria prosperará con vigor siempre y cuando todos se desenvuelvan como auténticos trabajadores socialistas que anteponen los intereses estatales y comunes, son fieles a sus obligaciones civiles y exhiben su patriotismo para el desarrollo y la prosperidad del país.

Prestarán mucha atención a formar a toda la población, los oficiales y soldados del Ejército Popular como combatientes de la primera línea de la lucha de clase que defiendan con firmeza la patria socialista con el concepto intransigente del enemigo principal y la concepción del enemigo, consolidando así nuestra base política, ideológica y clasista.

El Gobierno de la República impulsará con ahínco el cumplimiento del Plan Quinquenal para el Desarrollo de la Economía Nacional y la ampliación de los éxitos a las etapas siguientes.

Su tarea más importante es consolidar con certeza la base para el desarrollo integral del socialismo a nuestro estilo mediante el cumplimiento infalible de dicho plan y solucionar de forma satisfactoria los problemas acuciantes relacionados con la mejora de la vida poblacional, entre otros el de alimentos y el de artículos de consumo masivo.

El Plan tiene como objetivo el desarrollo económico sostenido y la mejora notable de la vida del pueblo a tenor de la situación y las posibilidades reales de la economía nacional.

Al concluir el Plan Quinquenal se reajustarán y reforzarán el sistema de trabajo, los vínculos entre sectores y el fundamento independiente de la economía nacional y por consiguiente toda esta entrará en una etapa de crecimiento y se obrarán cambios sustanciales en la solución de problemas como la alimentación, vestimenta y alojamiento de los habitantes.

Efectivamente, según la estrategia de reajuste y refuerzo aplicada en los últimos 20 meses, se han fortalecido la arteria y la integridad de la economía nacional, se han corregido muchas deficiencias en la administración económica y se han impulsado activamente la producción normal, la remodelación de su proceso y el abastecimiento de materias primas y materiales con recursos domésticos. Particularmente se ha acelerado la construcción de viviendas en Pyongyang –para 50 mil núcleos familiares–, en otras localidades y en el campo, lo cual abre una amplia perspectiva para la solución del problema de viviendas.

Si nos atenemos a lo aclarado en el VIII Congreso del Partido, es decir, que a fines de 2025 el producto nacional bruto y la producción de artículos de consumo masivo incrementarán más de 1,4 y 1,3 veces, respectivamente, en comparación con los de 2020, el cumplimiento del Plan Quinquenal incentiva el desarrollo económico y la mejora de la vida poblacional y asegura el avance de gigante a la siguiente fase.

Ahora nos abruman graves dificultades económicas, pero el Gobierno de la República, encargado del destino y la vida del pueblo, trazará un rumbo atinado para el cumplimiento del Plan Quinquenal, lo llevará a la práctica con toda fuerza y cosechará éxitos infaliblemente.

El Consejo de Ministros, comandancia de la economía nacional, controlará cabalmente el conjunto de ella y orientará de forma correcta su construcción y desarrollo en el sentido de impulsarla globalmente.

Le compete, como es debido, planear y dirigir con acierto la labor destinada a fomentar de forma simultánea y equilibrada el conjunto de la economía nacional.

Dedicará una gran fuerza a los sectores importantes que forman el fundamento de la economía nacional y a su vez dirigirá los demás sectores y atenderá todos los aspectos de la vida del pueblo con cuidado y responsabilidad.

A medida que se arrecian el sistema y el orden para la concentración en él de las labores económicas del país, controlará rigurosamente el estado general de las actividades productivas y económicas, asegurará los vínculos y la cooperación orgánicos entre distintos sectores y tomará a tiempo las medidas prácticas destinadas a reactivar los sectores estancados o atrasados, manteniendo así el equilibrio, la flexibilidad y la eficacia en los quehaceres económicos nacionales.

Hace falta seguir prestando atención primordial a la producción agrícola y el desarrollo de la industria ligera con la finalidad de resolver dentro de algunos años el problema alimentario y el de artículos de consumo masivo.

Toda la política económica de nuestros Partido y Gobierno sirve para cubrir de forma satisfactoria las demandas materiales y económicas de la población y ofrecerle una vida abundante y envidiable.

La construcción socialista que impulsamos de forma ininterrumpida es también una lucha para levantar una sociedad ideal con que sueña el pueblo. Cuanto más se arrecia esa lucha, tanto más reales y asequibles para el pueblo deben ser los productos.

Una labor económica que no pueda resolver debidamente tan siquiera un problema básico que aqueje a la población y le ocasione sufrimientos interminables, no sirve para nada por mucho que nos empeñemos en ella.

Para estabilizar y mejorar la vida del pueblo urge resolver el problema de alimentación y artículos de consumo masivo.

Durante el Plan Quinquenal es preciso suministrarle al pueblo suficientes alimentos con el cumplimiento cabal del plan estatal de la producción cerealera y solucionar satisfactoriamente el problema de artículos de primera necesidad y de condimentos al elevar cuantitativa y cualitativamente la producción en la industria ligera.

A este efecto, se presenta como tarea importante cultivar de manera estable la tierra, incrementar la productividad, cambiar la estructura de producción de cereales y mejorar el acopio de estos y el suministro de alimentos.

Se prevé que se vuelvan cada vez más desfavorables las condiciones y el ambiente del cultivo, por lo que es preciso tomar medidas pertinentes al respecto.

En la agricultura tomarán como tarea principal adoptar medidas científicas y técnicas como la revolución de semillas con el objetivo de lograr un rendimiento estable independientemente de los cambios meteorológicos y climáticos. Todo el país se movilizará para ayudar al campo y lo proveerá de materiales suficientes para un año.

Particularmente, los funcionarios, siempre presentes de que son permanentes las desfavorables condiciones meteorológicas y climáticas, analizarán detalladamente el conjunto de la producción agrícola y a partir de su análisis la dirigirán de manera científica y planificada.

Un método importante para evitar los bruscos altibajos en la producción agrícola y asegurar su estabilidad consiste en restaurar y perfeccionar las instalaciones de irrigación.

Se precisa una movilización de todo el país para terminar sin falta, dentro de dos o tres años, la labor de su reparación, ampliación y remodelación.

A partir de este año se extienden las plantaciones de trigo y se aumenta su productividad, tarea que continuarán en el futuro. La simultanearán con la conservación y procesamiento de trigo, de manera que la política del Partido y el Gobierno destinada a mejorar el régimen alimentario del pueblo tenga efectos deseados.

Es menester acelerar el progreso del campo en apoyo al programa de la revolución rural en esta nueva época.

Con el progreso del campo podemos solucionar el problema rural socialista y defender el socialismo.

Como expone el referido programa, la tarea primordial en el progreso del campo es civilizar a los agricultores.

Al transformar la conciencia de los agricultores, protagonistas de la revolución rural, ellos pueden desempeñar el papel principal y activo en la materialización del programa con el criterio correcto sobre él y contribuir a la civilización y desarrollo de la zona rural socialista conforme a la exigencia de la época de cambios constantes.

Para ensanchar el ámbito de su conciencia ideológica, es indispensable inyectar progreso y modernidad al campo.

Impulsarán enérgicamente la labor de modernizar el ambiente de la producción agrícola mediante la fundamentación científica, modernización e informatización de la producción y la mecanización del trabajo en un alto nivel. Con ello operarán cambios en la conciencia ideológica de los agricultores y enriquecerán todas las zonas rurales.

Trazarán exactamente el plan de la construcción rural de acuerdo a las características de cada zona y región y priorizando la edificación de viviendas, así como lo cumplirán con rigor por etapas, para que el progreso acelerado de nuestro campo se perciba a simple vista y que los agricultores se beneficien de ello.

Se necesita desarrollar la pesca para poder abastecer de más pescados al pueblo.

En el sector fomentarán la captura y la cría de peces en el mar y al mismo tiempo realizarán en gran escala y con perseverancia las distintas formas como la soltura de alevines y la cría en jaulas flotantes en todos los ríos y lagos.

A este respecto resulta importante incrementar de manera planificada la producción de pescados en base de una investigación científica y periódica sobre la protección y reproducción de los recursos acuáticos.

Es preciso dar acicate a la revolución de la industria ligera encaminada a resolver el problema de artículos de uso masivo.

La calidad de artículos es el quid y el rumbo fundamental de esa revolución.

Si siguen produciendo artículos atrasados apresurando el cumplimiento del plan inmediato pero haciendo la vista gorda de la demanda y aspiración del pueblo que se civiliza cada día más, la industria ligera del país se vería en un círculo vicioso y de ella no se podría esperar ningún desarrollo.

En el sector ampliarán la visión de científicos, técnicos y trabajadores, elevarán sin interrupción sus calificaciones, asegurarán la calidad de las materias primas y materiales, modernizarán el proceso de producción, serán exigentes en la supervisión de calidad, así como garantizarán la calidad de los artículos tomando como pauta la evaluación de los consumidores.

Es preciso desarrollar la industria local en todo el país para abrir una nueva era en que las localidades se metamorfosean y desarrollan con sus propios recursos.

Si las fábricas de todas las ciudades y distritos desempeñan su papel debidamente, no serán pocos los problemas que se solucionen para el desarrollo de la economía nacional y el mejoramiento de la vida del pueblo.

Modernizarán las del distrito de Kimhwa y acelerarán con rigor la labor para propagar a otras ciudades y distritos las experiencias prácticas que el distrito haya acumulado cubriendo la demanda de sus habitantes con las materias primas obtenidas en él.

Al respecto, se necesita organizar un comité de promoción a nivel estatal que se encargue del diseño, la construcción y otras labores de la modernización de las fábricas de la industria ligera.

Por ser aún débil la capacidad de las ciudades y distritos, luego de modernizarlas, deben tomar medidas de suministro de materias primas y hacerles inversiones iniciales para que puedan caminar con sus propios pies.

En esas fábricas contribuirán sustancialmente al mejoramiento de la vida de los habitantes del distrito dándole prioridad a la calidad de artículos y las gestionarán por su cuenta propia mediante la reproducción ampliada.

Es natural que en el cumplimiento del Plan Quinquenal las industrias clave sean abanderadas y remolquen el conjunto de la economía nacional.

Solo cuando en ellas, cimiento y pilares de la economía independiente, se logre un gran ascenso productivo, podrán impulsar el conjunto de la economía nacional y prever con claridad el desarrollo económico de la etapa siguiente.

De ahí que el Partido y el Gobierno han invertido colosales sumas para reactivar las industrias metalúrgica y química y planean tomar más medidas económicas y prácticas necesarias para modernizar las industrias clave como la eléctrica, ampliar su capacidad y normalizar la producción.

Las industrias clave como la metalúrgica y química cumplirán infaliblemente y a todo trance el plan de producción al tiempo que realizan con persistencia los planes relativos a la estrategia de reajuste y reforzamiento y, de esta manera, consolidarán la fuerza motriz y la potencialidad para el crecimiento y desarrollo de la economía nacional.

En especial, efectuarán de forma regular y con previsión la administración de mano de obra, equipos y técnica para prevenir pérdidas originadas por distintos accidentes de instalaciones y estrecharán las relaciones entre la producción y el consumo poniéndose en el lugar del Estado, de modo que las industrias clave progresen sin ningún tropiezo.

Con el concepto de que ahorro es precisamente aumento productivo y patriotismo, todos los sectores y las unidades de la economía nacional mejorarán la gestión empresarial para sacar el máximo provecho economizando en lo posible la mano de obra, la energía, los materiales y el solar y de esta manera harán aportes reales al desarrollo de la economía nacional y el mejoramiento de la vida del pueblo.

Hay que diseñar labores en perspectiva que sean de gran importancia para el desarrollo económico y la vida de la población e impulsarlas de manera planificada y por etapas.

Enfrascarse solo en la producción inmediata so pretexto de la difícil situación económica del país, es una expresión propia de quien se conserva, retrocede y renuncia a la revolución.

Es un patriota auténtico quien trabaja con la convicción de que debe proyectar, planear y realizar todas las labores grandes o pequeñas de modo que redunden en beneficio de las generaciones venideras.

Si de veras quieren servirle al pueblo y consagrarse a la prosperidad de la patria, deben tener un gran ideal y plantearse altas metas y dedicarse con tesón a su realización.

Hay que seguir concentrando fuerzas en las labores encaminadas a ofrecerle a nuestro pueblo las condiciones óptimas de vida, entre ellas la construcción de viviendas para 50 000 núcleos familiares en la ciudad de Pyongyang y las granjas invernadero de gran envergadura.

Para planear y construir de continuo las obras de gran dimensión hemos de levantar las bases de producción de materiales de construcción de gran capacidad en la capital y otras localidades y asegurar por propia cuenta los materiales de acabado y otros de calidad.

Mediante la culminación exitosa de aquellas obras debemos demostrar el desarrollo y el futuro luminoso de nuestro Estado en que se hacen realidad, uno tras otro, los deseos seculares del pueblo.

Calcularán de modo científico y planearán meticulosamente las labores económicas en perspectiva como la construcción de un canal de gran tamaño que comunique el Mar Este con el Mar Oeste, y una vez iniciadas las obras, las culminarán sin falta concentrando fuerzas estatales.

En la actualidad el Gobierno de la República debe impulsar como tareas de gran importancia el mantenimiento del territorio nacional y la prevención de desastres naturales.

Las inmensas pérdidas humanas y materiales causadas por las anormalidades climáticas cada día más inquietantes son hoy por hoy rompecabezas para la humanidad y nuestro país también las sufre cada año.

La naturaleza se controla dominando el agua, labor de mediano y largo alcance.

Hoy se limitan a excavar tierra en los ríos y construir en sus orillas muros de contención. Hay que trazar y llevar a vías de hecho un plan científico de mediano y largo plazos, es decir, una estrategia para el control de agua.

Lo controlarán de forma científica creando puntos de amortiguación a partir de una calculación exacta de la capacidad de control del caudal en todos los ríos del país y así perfeccionarán el sistema hidráulico.

Es necesario seguir prestando mucha atención a reforzar la capacidad preventiva estatal de minimizar los daños causados por las calamidades naturales. De inmediato, deben dotar a todas las provincias, ciudades y distritos del personal y equipos suficientes para socorrer a las personas en la crecida.

Hay que acelerar a escala nacional la reforestación, el ajuste del curso fluvial para prevenir la erosión, la construcción de rompeolas, la reconstrucción de carreteras y demás labores para el mantenimiento territorial y la protección del medio ambiente.

Compañeros:

Dar importancia a la educación, la ciencia, la tecnología y la salud pública, y dedicar fuerzas a su desarrollo es una política invariable del Gobierno de la República.

Ahora más que nunca nos hace falta mayor número de talentos, realmente competentes, y logros científicos y técnicos que contribuyan a resolver los problemas pendientes en la realidad.

Al Gobierno de la República le compete definir la estrategia de talentos y del desarrollo científico y técnico como una de las principales para la prosperidad integral del Estado e impulsar con pujanza su realización.

Ahora la calidad de la enseñanza del país no está a la altura de la tendencia mundial ni la exigencia de la época.

Su objetivo no se enfoca a formar talentos con capacidad práctica, sino que se reduce a la educación para la educación y la puntuación, por lo que no aporta al desarrollo del Estado.

En el sector se esmerarán en seleccionar atinadamente las asignaturas de manera que los estudiantes puedan dedicar horas y esfuerzos para adquirir más conocimientos aplicables a la práctica, y en elevar notablemente el nivel de sus conocimientos mejorando decisivamente la calidad de la enseñanza obligatoria de 12 años para todos.

Elevarán sin cesar el nivel de la enseñanza en la Universidad Tecnológica Kim Chaek y otros planteles técnicos hasta que sea de nivel mundial, para así preparar a todos los graduados como científicos y técnicos competentes y prometedores.

El Estado prestará esfuerzos continuos a procurarles a los profesores y estudiantes del centro y las localidades excelentes condiciones de docencia, práctica y estudio.

Es necesario elevar el nivel y el papel de las ciencias y la tecnología, así como aumentar y administrar con eficacia los recursos de talentos técnicos.

Para desarrollar las ciencias y la tecnología se necesitan los medios de investigación y los talentos, por lo que el Estado le prestará atención permanente y tomará medidas efectivas dirigidas a solucionar estos problemas.

Como vengo enfatizando una y otra vez, la esfera de la investigación científica debe guardarse estrictamente de la actitud de cumplir con el número de veces y presentar trabajos intachables –aunque sean pocos en cada año– que contribuyan realmente al progreso de la economía nacional.

En todos los sectores y unidades estudiarán regularmente el funcionamiento de las bases de divulgación de conocimientos científicos y técnicos, centros principales de formación de todo el pueblo como talentos y harán balances sustanciales, en tanto que intensifican ininterrumpidamente dicha divulgación para así vigorizar el movimiento de las masas por la innovación técnica.

Es menester realizar bien a escala nacional las labores de compartir, asimilar e informar los éxitos científicos y técnicos, asegurar buenas condiciones de lectura de datos y dar tratos preferenciales y evaluar bien a excelentes unidades, científicos y técnicos, logrando que reine en toda la sociedad el ambiente de aprecio de la ciencia y la tecnología.

Es imprescindible mejorar sin cesar el servicio médico para preservar y fomentar la vida y salud de los habitantes.

En la reciente crisis sanitaria de interés público llegamos a valorar de forma global la realidad de nuestra salud pública, lo cual apremia elevar su nivel y capacidad.

Urge resolver antes que nada los problemas indispensables para el servicio médico partiendo de la concepción de que primero es la vida y la salud de los habitantes.

No podemos suplir todos los medicamentos con los elaborados en el país y de ahí la necesidad de cubrir la demanda importando los que se requieren para la asistencia médica y el fomento de la salud de los habitantes.

Al mismo tiempo, hemos de impulsar de modo activo la construcción y modernización de laboratorios farmacéuticos y de fábricas de instrumentos médicos y de artículos de consumo sanitarios, lo que nos permitirá confeccionar fármacos como los de primera necesidad, renovar hospitales en provincias, ciudades y distritos e impulsar de manera planificada el acondicionamiento estándar de las farmacias.

El sector de la salud pública logrará que todos los doctores y las enfermeras posean las cualidades propias del protector de la vida humana y las cualidades comunistas.

Procurará que todos aprendan activamente del espíritu de sacrificio de los trabajadores sanitarios que admiraron a todo el mundo en la reciente campaña de erradicación del virus maligno, de modo que se puedan encontrar en todas partes del país a médicos excelentes que tengan esculpida en el corazón ardiente la palabra devoción.

Es imperioso prestar atención a alcanzar el nivel de los países adelantados en la ciencia y la técnica médicas y perfeccionar el sistema de servicio médico de carácter popular, progresivo y eficaz.

Es necesario acelerar la construcción de la capacidad preventiva del Estado, tarea inaplazable de importancia nacional por varios indicios de que otras epidemias puedan aparecer en el futuro.

Es indispensable estudiar detalladamente y cumplir a carta cabal cada una de las tareas presentadas en el V Pleno del VIII Periodo del Comité Central del Partido y en el balance nacional de la labor antiepidémica de emergencia.

Sobre todo, a escala nacional observarán atentamente las fluctuaciones y características de la pandemia en el exterior del territorio y prestarán atención a preparar la capacidad de detectarla y controlarla tan pronto como se haya introducido en el país.

Últimamente la Organización Mundial de la Salud y las instituciones sanitarias de varios países advierten la necesidad de afrontar, además de la propagación del coronavirus, la de una influenza peligrosa en el próximo invierno.

Especialistas coreanos pronostican que en octubre venidero se debilitarán los títulos de anticuerpos formados en nuestros cuerpos tras sufrir la epidemia en el pasado mayo y junio.

Por eso, además de realizar con responsabilidad la vacunación, sería bueno recomendar a todos los habitantes el uso de la máscara a partir de noviembre para preservar la salud.

Compañeros:

La actual situación internacional evidencia el antagonismo entre la justicia y la injusticia y entre el progreso y la reacción, en particular, la estructura de las fuerzas en torno de la Península Coreana, y muestra que se acelera notablemente la transición del mundo unipolar, pregonado por EE.UU., al mundo multipolar.

Nuestra República desarrollará con iniciativa las relaciones exteriores conforme a la tendencia actual de la situación internacional y a su posición como potencia independiente.

Al sector de asuntos exteriores le atañe mantener invariable y firmemente como misión primordial de la diplomacia de la República la salvaguarda de la dignidad del Partido, la mejora de la imagen del Estado y la defensa de los intereses estatales, y resolver los problemas que enfrentan en las relaciones internacionales de acuerdo con los intereses de nuestra revolución.

Estrechará los lazos de amistad y cooperación con los países vecinos, cooperará con todos los países y naciones que se oponen a la agresión, intervención, dominación y subyugación de los imperialistas y aspiran a la independencia y la justicia, independientemente de las diferencias de ideologías y regímenes, y desarrollarán multilateralmente las relaciones internacionales.

Al mismo tiempo, es necesario buscar soluciones diplomáticas para fomentar en distintos dominios los intercambios y la cooperación con los países capitalistas que respetan y tratan amistosamente a nuestro país.

Con miras a materializar las tareas arriba mencionadas que tiene por delante el Gobierno de la República y lograr que la enorgullecedora victoria de hoy sea sustituida por otra mayor en la construcción socialista, es preciso establecer estrictamente el sistema de dirección única del Partido en la construcción y las actividades del Estado.

El Gobierno de la República debe organizar y dirigir todas las labores y subordinar con certeza sus actividades a la realización de la política del Partido, tomando como patrones absolutos la línea, la política y la orientación del Partido.

Todas las instituciones gubernamentales implantarán una rigurosa disciplina revolucionaria que les permita aceptar incondicionalmente las resoluciones e instrucciones del Partido y ejecutarlas sin falta, y tomarán como un principio que no pueden violar en ningún momento informar al Partido de los problemas que afrontan y manejarlos según sus conclusiones.

Urge elevar la función y el papel de los órganos del Poder Popular.

Por abarcar todas las esferas de la vida social, la labor de los órganos del poder es muy compleja y enorme, y en la misma medida son muy importantes su deber y papel.

Bien conscientes de su misión como representantes del prestigioso poder de la República en sus regiones respectivas y encargados de atender la vida del pueblo, todos deberán cumplir impecablemente sus obligaciones.

Organizarán y dirigirán con responsabilidad el cumplimiento cabal de las políticas y directivas del Partido y el Gobierno para sus regiones y unidades, y crearán condiciones y ambiente que hagan ágiles y efectivas las labores y las actividades de organismos, empresas, entidades cooperativas y habitantes.

Harán esfuerzos abnegados para que las medidas populares del Partido y el Gobierno beneficien a todos los niños y familias, se ocuparán constantemente del agua potable, el combustible y otros problemas que aquejan al pueblo y tomarán medidas previas para que no sufran ninguna incomodidad.

Los cuadros, miembros de mando de la revolución, deben redoblar el coraje y luchar unánimemente con extraordinaria determinación ideológica y decisión.

En nuestra sociedad serán, al pie de la letra, servidores del pueblo.

El «cuadro» no es ningún cargo honorífico o de autoridad. Y él no tiene por qué existir si incumple su misión inherente de servirle al pueblo.

Una sociedad socialista deja de serla si los cuadros lleven una vida acomodada y lujosa. Y esto impondrá mayores sufrimientos al pueblo.

No deben olvidar jamás que ocupan el puesto para sufrir más que nadie llevando más cargas a cuestas en aras del Partido, la revolución, la patria y el pueblo, sino ser infinitamente honestos en el cumplimiento de su deber, bajo presión permanente, con alto sentido de responsabilidad y sin distraerse ni un momento.

Si asumen una nueva tarea, no tratarán de eludirla ni cumplirla superficialmente, sino que la concluirán con gran éxito siendo emprendedores, organizando en detalles y dando el ejemplo.

Para elevar el sentido de responsabilidad y el papel en el trabajo y ser dignos ante el Partido y el pueblo, se forjarán constantemente en lo espiritual y moral y se esforzarán por ser trabajadores realmente indispensables que sepan cumplir intachablemente sus deberes, consagrándose de lleno a la revolución y el trabajo.

Diputados:

Pronto celebraremos el 74 aniversario de la fundación de la gloriosa República Popular Democrática de Corea.

Con motivo de su significativo día, nuestra República ha registrado con letras doradas en su gloriosa historia otro acontecimiento trascendental que exhibe con más claridad el aspecto imponente de la prestigiosa potencia independiente.

Cuantos más éxitos y victorias logran nuestro noble ideal y nuestra sagrada causa, tantas mayores pruebas y adversidades debemos superar.

Hoy nuestra lucha entraña dificultades sin precedentes y no sabemos qué otro reto obstaculizará nuestro camino.

Sin embargo, nuestra República avanza con certeza, sin vacilación alguna, y seguirá avanzando y fortaleciéndose, porque nuestra causa, nuestra idea y nuestra línea son todas justicia y verdad, y tenemos la gran fuerza de la unidad del Partido y las masas populares, que nadie en el mundo puede romper.

Compañeros:

La victoria es ciertamente nuestra, y cuanto más nos esforcemos todos, tanto más la anticiparemos.

Luchemos todos con más brío, firmemente unidos en torno al Comité Central del Partido del Trabajo de Corea con una sola idea y voluntad, por la eterna prosperidad de la República, nuestra amada madre, por el bienestar de nuestro gran pueblo y por el avance victorioso del socialismo a nuestro estilo.

¡Viva la República Popular Democrática de Corea!

-0-

 

 

 

DEJA UNA RESPUESTA