Rusia reporta atrocidades contra población civil y prisioneros rusos perpetradas por facciones ucranianas

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Las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia hacen todo lo posible para
evitar las pérdidas entre la población civil en el marco de la operación especial militar en Ucrania. Los ataques se realizan únicamente contra la infraestructura militar y con el uso de las armas de alta precisión. El sufrimiento de la población civil se debe a la práctica terrorista de los efectivos del Ejército de Ucrania y batallones nacionalistas que la usan como escudo humano, así como al bloqueo por las autoridades de Kiev de los corredores humanitarios para evacuar la población de las zonas de combate.

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Neonazismo en Ucrania

A lo largo de las últimas semanas se han registrado múltiples casos de las
atrocidades perpetradas por los efectivos de las formaciones militares de Ucrania: El 2 de marzo de 2022 los militantes del batallón neonazi Azóv llevaron por fuerza a un grupo de los habitantes de la ciudad de Mariúpol al territorio de la fábrica Azovstal, colocándolos en los talleres y edificios administrativos previamente minados. En caso de la ruptura de las defensas de la ciudad, se planeaba dinamitar la fábrica y acusar a Rusia de la matanza de civiles.

El 13 de marzo de 2022 los militantes del batallón neonazi Aidar durante
su retirada tomaron como rehenes a unos 300 civiles, entre ellos varios clérigos
de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú.

El 15 de marzo de 2022 las Fuerzas Armadas de Ucrania bombardearon la mina Skochinsky cerca de la ciudad de Donetsk, donde estaban trabajando 294 personas. Gracias al trabajo profesional y rápido de los rescatistas se logró evitar
víctimas entre los mineros.

Los militantes de Azóv y Praviy Sector ametrallaban a los refugiados
que intentaban salir de la ciudad de Mariúpol hacia el territorio de Rusia. Una mujer y sus dos hijos fueron asesinados en el patio de su propia casa al tratar de huir de Mariúpol en un vehículo con el lema “niños”. Los nacionalistas armaban puntos de fuego en casas residenciales, obligando a sus habitantes civiles a cocinar a fuego abierto en las calles y esconderse en sótanos.

Un ejemplo notorio de la barbaridad de los neo-Nazis ucranianos fue
el bombardeo perpetrado contra el centro de la ciudad de Donetsk el 14 de marzo de 2022 con un misil táctico Tochka-U con municiones de racimo.

La responsabilidad por este brutal ataque recae completamente en las autoridades ucranianas que se atrevieron, en violación de todas las normas
del Derecho Humanitario, a tomar la decisión de lanzar el misil contra la población civil. En el ataque murieron 21 personas, 36 resultaron heridas.

El número de las víctimas podría ser mucho mayor si el misil no hubiera sido derribado. Funcionó solo un racimo de los 50 que llevaba el misil. El uso de la munición de racimo demuestra que el objetivo real del ataque de los nacionalistas fue la muerte del mayor número posible de personas. Cabe mencionar que este crimen pasó casi desapercibido por la mayoría de los medios estadounidenses y europeos.

El 16 de marzo los militantes del infame regimiento Azóv hicieron volar
el Teatro de Drama en Mariúpol.

Recientemente en las redes sociales empezaron a circular videos que revelan
cómo los efectivos ucranianos tratan a los soldados cautivos rusos. Las torturas
y el maltrato hacia ellos se han convertido en una práctica “normal” y cotidiana.
Los nacionalistas ucranianos disparan a los cautivos rusos, cortan sus dedos,
preguntan a los soldados rusos qué parte de sus cuerpos puedan cortar la próxima vez.

La organización de defensa de derechos humanos Human Rights Watch condenó
las prácticas mencionadas. Sin embargo, estas prácticas no son algo nuevo. Durante últimos ocho años los efectivos de los batallones y organizaciones nazistas Azov, Aydar, Praviy Sector y otros practicaron tal trato a los habitantes de Donbás, algunos de los cuales fueron asesinados sin causa ni proceso judicial en las cárceles secretas de los movimientos ultraderechistas de Ucrania.

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