La guerra de los Seis Días (Sin sorpresa no hay victoria)

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Ciertamente, para comprender bien el desarrollo de la Guerra de los Seis Días, hace falta explicar algunos antecedentes de la crisis árabe-israelí. Comenzaremos diciendo en contexto que el problema de Medio Oriente ha sido una parte muy importante dentro de la política occidental del siglo XIX, cuando se empezó a crear la idea de formar una nación judía en el territorio de Palestina. Este plan ya se cristalizaba durante la Primera Guerra Mundial, a través del Acuerdo Sykes-Picot, que en 1916 permitió a Gran Bretaña y Francia repartirse los territorios en manos del Imperio Otomano, esto en caso de que éste perdiera la guerra. Francia se quedó con el sureste de lo que ahora es Turquía, el norte de Irak, Siria y Líbano. Gran Bretaña se apropió de la línea costera hasta el río Jordán, en Jordania, por donde podía acceder al sur de Irak. Esta franja territorial también incluía a los puertos de Haifa y Acre, con lo que tenían todo el acceso marítimo de la zona al mar Mediterráneo. Fue un año después, cuando el ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour decretó la creación de una patria judía, la cual se edificaría en Palestina. A este acto se le conoció como la Declaración Balfour y en 1920 fue turnada a la recién formada Sociedad de Naciones para su coordinación.

Acuerdo Sykes-Picot en 1916.

En resumidas cuentas, Gran Bretaña y Francia se repartieron las tierras de Medio Oriente con este pacto firmado entre noviembre de 1915 y marzo de 1916, sin siquiera avisar de esto a Estados Unidos. Los diarios rusos Izvestia y Pravda ventilaron el acuerdo el 23 de noviembre de 1917 y tres días mas tarde también lo hizo el periódico británico The Manchester Guardian.

El éxodo judío a Medio Oriente

La región ya había recibido la llegada de migrantes judíos desde 1808 en un acontecimiento conocido como Aliyá, que es algo así como un éxodo. De 1904 a 1914 tuvo lugar la segunda Aliyá, cuando más de 40 mil judíos llegaron a territorio de lo que ahora es Israel, muchos de ellos, provenientes de Rusia, tras la revolución de 1905. Se dice que estos pobladores fueron los que crearon el primer kibutz, una colonia que se convirtió en un sistema de explotación agrícola que hasta la fecha ha dado buenos resultados para su población. La llamaron Degania.

Surgimiento de Israel

Israel no surgiría sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial, específicamente el 29 de noviembre de 1947, cuando la Organización de las Naciones Unidas aprobó la partición de Palestina en dos estados; uno árabe y otro judío. El 14 de mayo de 1948 Israel decretó su independencia, mientras que el bloque árabe, molesto por la decisión, advirtió que emplearía todos los medios a su alcance, incluyendo la intervención armada, para impedir la consolidación del estado israelí. A partir de aquí, ambas partes se involucraron en la Guerra árabe-israelí de 1948, la cual terminó con una victoria judía. En este proceso, Egipto consiguió apropiarse de la Franja de Gaza, mientras que Transjordania ocupó un territorio al que rebautizó como Jordania.

El ataque furtivo judío

Israel buscó la manera de sobrevivir en medio de intensos conflictos políticos y armados con sus vecinos árabes, que hasta ahora cuestionan la existencia del estado judío. En medio de estas confrontaciones es como se llevó a cabo la Guerra de los Seis Días. El 5 de junio de 1967, la insignificante fuerza aérea israelí, comprendida de sólo cuatro aviones Mirage de fabricación francesa, lanzó un ataque sorpresa llamado “Operación foco”. Su objetivo era destruir la bases aéreas de Egipto. La idea era evitar que Jordania, que cerraría la pinza ofensiva contra Jerusalén occidental y la ciudad de Netanya, recibiera el apoyo aéreo para consolidar su avance.

Oficiales israelíes inspeccionan un avión egipcio derribado.

En pocas horas, los Mirage judíos destruyeron más de la mitad de la flota aérea de Egipto, Siria y Jordania. El operativo fue casi un ataque relámpago al estilo Blitzkrieg de la aviación nazi con el que Israel logró imponerse a unos adversarios, visiblemente más poderosos. Esta victoria permitió a fuerzas expandirse en la región y quitarle a Egipto, la Franja de Gaza; A Jordania, la Rivera Occidental y Jerusalén oriental. Esta es la parte que ha estado bajo disputa por ambos bandos y es la encrucijada donde confluyen las tres religiones: cristianismo, judaísmo e Islam.

La avanzada israelí en el Jordán.

Siria también perdió territorio. Las tropas judías se apoderaron de los Altos del Golán, que es una meseta que favorece una amplia vista de la región, lo cual la convierte en un bastión de gran importancia estratégica. En esos seis días, Israel logró triplicar su territorio  pasando de 20 mil kilómetros cuadrados, a 102 mil 400 en menos de una semana. También consiguió cambiar la balanza geopolítica que tenía en contra hasta ese entonces.

Patrulla militar israelí en el Sinaí, en 1967.

En un intento por cambiar esta situación, el bando árabe-musulmán creó el “Frente del rechazo”, mediante el cual, sus integrantes se comprometían a no reconocer ni a negociar una paz con Israel. La ONU adoptó el 22 de noviembre de 1967, la Resolución 242, que exigía la retirada israelí de las zonas ocupadas. También decretó el derecho de cada nación en la región de vivir “en paz en el interior de fronteras seguras”. Fue hasta marzo de 1977 cuando Egipto firmó un tratado de paz con Israel, que permitió que las tropas judías se retiraran de la península del Sinaí, proceso que culminó hasta 1982.

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