Comunicación incompleta

224

-Arabia Saudita e Israel en México… Llegó a México, se informó de su llegada al mundo, estuvo con el presidente, platicaron, se informó a medias lo que se dijeron, nunca el fondo, la verdad de lo dicho, tres potencias internacionales, para todos fue solo comunicación incompleta…

 Luis Miguel Cobo

ANTES DE COMENZAR, NOTA MUY IMPORTANTE: Aunque fue escrito con base en una historia real, la ficción contenida en este cuento es creación del autor, más de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…

 1

La comunicación es… sí, lo que enseñan en la universidad de periodismo o en cualquier carrera profesional de comunicación, que por su nombre son varias escuelas; se realiza cuando hay un emisor y un receptor, pero dijo el profesor que, algo muy cierto, entre el emisor y el receptor pude existir y formarse una distorsión, lo que es nada menos que el rumor, el chisme o también ¿por qué no?, lo que sería hoy la fake news o de plano la invención de quien produce todo eso, que es el emisor y quien lo escucha, el receptor. Lo que al final pudieren ser los “dimes y diretes”.

En esta historia hubo un emisor y un receptor sin interferencia alguna, fue de vista y voz totalmente en directo, fue visto y sobre todo vivido por el fotógrafo y periodista que platica su historia, la que sucedió en la Ciudad de México y tan solo unas horas en Toluca, hubo testigos, muy pocos pero los hubo y no dijeron nada, nadie comentó nada y todo, como es costumbre en la política internacional quedó guardado en la memoria de alguien que jamás lo platicará, porque simplemente habrá alguien de algún país a quien no conviene se informe de esos muy pequeños pero grandísimos e importantes sucesos políticos que se quedan simplemente en “detalles intrascendentes”, lo que se dice, aseguran ellos, “son detalles sin importancia…”, o simplemente “¿eso?, eso nunca sucedió…”.

Es menester mencionar que, en la política, nacional e internacional todo se vale, sabemos muy bien que la política no tiene palabra de honor siendo la mayoría un montón de mentiras para que los ciudadanos no se alteren y crean todo lo que los mandatarios dicen a diario en sus discursos mentirosos atiborrados de cuentos que solamente ellos se creen, a veces ni ellos, lo negativo de esto, la mala noticia es que seguramente habrá miles o millones de seguidores que sí le creerán con ojos cerrados al mandatario, dígase rey, presidente, primer ministro, diputado, senador, secretario de estado, lo que sea y quien sea, al final casi siempre lo catalogan como si fuera un dios…

2

La historia se llevó a cabo en la Ciudad de México, capital de ese hermoso país, fue en el año 2017, el penúltimo del presidente Peña Nieto.

El periodista y fotógrafo Juan Manuel a quien todos le decían “Juanma” fue llamado por la embajada del Reino de Arabia Saudita en México. Siempre fue muy profesional cuando trabajaba con muchas embajadas acreditadas en México, lo conocían la gran mayoría de los embajadores y muchos diplomáticos de las que fueron más o menos 97 embajadas acreditadas en aquel año. Era un trabajo que le agradaba mucho, como fotógrafo de sociales le daba entrada a muchos eventos tanto diplomáticos como particulares, bautizos, bodas, quince años, fiestas de varios tipos y géneros y todo lo que tuviera que ver con el ambiente social que ameritara fotografiarse. Ganaba buen dinero cuando en verdad cobraba, a veces por no parecer indecente o enojarse tenía que aguantar la miseria “que alguna embajada” le daba como pago sin comprender lo complicado a veces difícil que era ser fotógrafo en esos eventos, pero al final Juanma terminaba contento con ganas de más trabajo, si no cobraba uno sí cobraba varios más…

Era el mes de septiembre, la secretaria del embajador saudita llamó a su celular para preguntar si estaría libre para un trabajo de la embajada del día 14 al 17 de septiembre. Él simplemente respondió que vería su agenda, con gusto se comunicaría con ella después, se despidieron.

Serían como las tres de la tarde, de manera apresurada llamó a la secretaria,

—Hola, buenas tardes, ¿cómo está?

—Muy bien Juanma, ¿usted cómo le va? —Respondió en un español bonito, muy claro, ella joven siendo árabe lo hablaba bien, aunque como todos se comía a veces los artículos y preposiciones.

—Muy bien, gracias. Y dígame ¿en qué le puedo servir?

—Fíjese que llega próxima semana jefe del ejército de Arabia Saudita, día 14, hay que recibir en aeropuerto en hangar especial, ¿usted podrá hacer fotos ese día?

—Sí, por supuesto, dijo rápido, —lo interrumpe,

—Pero no es todo, necesitamos esté con embajada hasta día 17, de 14 a 17, todo el día, ¿puede estar? Porque habrá muchos eventos, ¿será libre esos días? —Juanma quedó pensativo haciendo cálculos de las fechas y que sería un buen trabajo por el que cobraría bien.

—Sí, por supuesto, cuente conmigo.

—Muy bien, cuando tenga agenda de eventos llamaré para que venga y platique con señor Jihad o Rajkhan, ¿está bien?

—Sí, muy bien, entonces quedo pendiente por su llamada, gracias…

—Gracias usted Juanma, que pase buena tarde.

3

Juanma había trabajado muchos eventos con las embajadas, sobre todo con las del Mundo Árabe en México. Por su profesionalismo y actitud siempre positiva había logrado la confianza de todas las embajadas árabes, al grado que pensaba en hacer una revista de contenido árabe, su cultura y política, sin dejar todos los eventos que se realizaban en esa ápoca le serían de gran apoyo.

En el 2015 cuando el canciller del Líbano, Gebran Bassil visitó la CdMx, de igual forma la embajada libanesa lo contrató, directamente el embajador,  por varios días para que cubriera los eventos durante su visita.

En aquella ocasión, el jueves que llegó conoció el hangar presidencial del aeropuerto Benito Juárez, aunque no le gustó mucho podría presumir con sus colegas que había estado ahí. Desde ese día todo empezó para con la visita del canciller.

El viernes después de su llegada habría una visita con el presidente Peña en la residencia de Los Pinos, donde vivía el primer mandatario. Un evento que también lo emocionó mucho, aunque después se enteró que no sería él quien hiciera las fotos sino el fotógrafo del lugar que seguramente sería un militar.

Como periodista y fotógrafo se desanimó bastante llegando casi a la depresión porque, el mismo día que sería la visita de quince minutos con el presidente, a las 9:30 de la mañana llegó un mensaje de la casa presidencial o presidencia a la embajada, Juanma y todo el personal ya se encontraban ahí listos en la casa diplomática para salir, aunque no trabajaría en esa cita lo llamaron porque después de ahí habría más eventos y necesitaban de él.

El mensaje que leyó la secretaria del embajador primero al fotógrafo quien estaba presente en su oficina, decía simplemente que por actividades presidenciales el licenciado Peña no podría recibir al canciller libanés, por lo que solicitaban disculpas esperando en su próxima visita poder recibirlo. Desilusionados todos por la noticia quedó ese tiempo libre que utilizaron para charlar, tomar café y un refrigerio algunos de ellos. Juanma fue a la sala de la recepción con su café en mano, una vez sentado tomó uno de los diarios que se encontraban en la mesita del recibidor, lo abrió comenzando a leer encabezados, en la segunda página se informaba que el día anterior la comunidad judía en México había entregado un premio al presidente, ocurrió en la residencia oficial con la presencia del periodista judío de la casa televisora más poderosa de México quien lo entregó al presidente, lo que de primera instancia dejó confuso pensando al fotógrafo…

Sacó sus conclusiones, dejando su maleta y el café en la sala se adentró hasta llegar a la oficina del embajador donde se encontraba la secretaria que era su amiga, le mostró el diario diciendo,

—Mira Paty, seguramente esta es la razón por la que cancelaron la cita con el canciller, ¿cómo lo ves? —La secretaria negando con la cabeza leyó el artículo informándose de lo sucedido y respondió al fotógrafo,

—¿Tú crees que haya sido por esto la cancelación?

—Es o parece obvio ¿no crees? Además, es mucha casualidad que se haya entregado ese premio ayer y de un día para otro a primera hora se haga la cancelación, ¿no crees…?

—Ya llegó el embajador, le mostraré el periódico. —Dejando al fotógrafo en su oficina entró a la del embajador cerrando la puerta. Juanma regresó a la sala del recibidor a terminar su café. Ahí se quedó hasta que le avisaron que saldrían al segundo evento…

Visitaron a varios secretarios de estado mexicanos, luego comidas y el templo donde asistió a una misa realizada por el obispo maronita, después más eventos hasta el lunes que regresó a el Líbano.

Muchos eventos similares fueron los que pudo cubrir con su cámara conociendo a mucha gente de toda clase, ya fueren en la cámara de senadores o diputados, reuniones de embajadores con altos ejecutivos y hombres de negocios, lo que le gustaba, por lo que realizaba su trabajo lo mejor posible y con toda la energía que le daba la satisfacción de ser aceptado por los diplomáticos, además que nunca le fallaba a nadie, pero sobre todo que era tomado en cuanta por la gran mayoría, que para él era, como lo pensaba, algo muy difícil, sobre todo siendo embajadores que eran extranjeros y gente que se cuidaba demasiado en sus acciones y sus dichos durante cualquier tipo de plática.

4

Llegó el día 14 de septiembre, eran las siete de la mañana cuando Juanma ya se encontraba en la embajada saudita en la Lomas de Chapultepec, dentro de un absoluto silencio por la hora estaba en la recepción esperando que lo llamaran para saber la agenda del día y cuáles serían sus actividades como fotógrafo, por si querían que hiciera algo especial, tratándose de fotografía. Esperando también saber en qué auto se trasladaría junto con los diplomáticos.

***

Esperaba que no hubiese problemas, días antes lo llamaron para hacer fotografías del ministro de economía saudita, fue citado a las siete de la noche en el hangar de la policía de la CdMx, en la avenida Hangares, detrás del bulevar Aeropuerto, le fue difícil llegar, aunque se transportó de Polanco al lugar de la cita en un automóvil de plataforma, por lo que descansó un poco, aun así, costó trabajo llegar. Una vez estando dentro, recibido por policías muy atentos, más aún cuando dijo que iba por la embajada saudita, de inmediato lo pasaron y después de su registro fue llevado a una sala para que viera televisión mientras llegaban los diplomáticos para recibir al ministro, le ofrecieron café y galletas, quedó solo en la sala. Esperó poco más de media hora hasta que llegó Jihad, el que fuere “gran amigo” de Juanma, quien lo saludó como siempre y dijo que ahí esperara, que vería qué tenía que hacer antes que llegara el vuelo.

Esperó preparando su cámara para estar listo cuando llegare el ministro para hacerle fotografías.

Al ver que no regresaba su amigo después de varios minutos salió al estacionamiento que estaba a la entrada por donde había llegado, miró a uno y otro lado ubicando varias automóviles que recién habían llegado, un BMW negro grandísimo, parecía una limosina, tres autos más, Mercedes también color negro, grandes. Él sabía del auto de la embajada, el BMW, desconocía los demás. De repente se topó con tres hombres, los que pudo ver, muy altos, uno rubio y dos afroamericanos, para él eran tres gigantes, algo así como “pie grande versión guarura” pensó, medían cerca de los dos metros cada uno, por un metro de ancho casi casi… portaban un gran gafete que no pudo leer, lo saludó uno perdiendo su mano dentro de la del hombre por el tamaño gigantesco de aquella extremidad, sonriendo mirando hacia arriba como si fuera un edificio.

Sorprendido miraba sin decir nada, en algún momento se acercó Jihad quien como siempre y en todos los casos, él era quien organizaba ese tipo de eventos y otros de la embajada, por lo general políticos, era algo así como el relaciones públicas o publirrelacionista de la embajada aparentando siempre mucho profesionalismo, además de que se las daba de muy culto creyendo que todo sabía de cualquier tema, era gentil y educado, conocedor del protocolo diplomático como nadie, además que siempre era quien contaba los chistes dentro y fuera del lugar donde se encontrara con quien estuviere, al final todo eso resultó una hipocresía completa porque eso fue para con todos… Lo que a Juanma no le gustaba de Jihad era cuando criticaba en público, delante de quien estuviere, a diplomáticos árabes empezando por su embajador quien era su jefe, al fotógrafo le parecía una grave falta de respeto y educación, pero dentro de la “simpática” crítica había información que el fotorreportero guardaba en su mente, podría utilizarla tiempo después… Pero esas palabras que decía de quien lo alimentaba se podían tomar casi como traición a quien lo había contratado, con quien trabajaba, a ese país árabe que le daba de comer, Arabia Saudita, porque él no era saudita… Y como se dice en México: “cría cuervos y te sacarán los ojos”. Después de tantos encuentros llegó el momento que se acostumbró, como ya lo conocían todos no le importaba lo que dijeran de él, además lo que platicaba siempre se le creía la mitad o menos.

—Hola amigo, —le dijo muy efusivo y sonriente al fotógrafo, —estoy preguntando a qué me digan hora de llegada de ministro, por favor espera aquí, esos señores no quieren que estés por allá fuera… —le dijo notándose algo nervioso en su español entendible, pero sin dejar la costumbre de los árabes eliminando artículos y preposiciones.

—Pues ¿quiénes son? ¿Por qué…?

—Amigo no me hagas hablar, esos hombres son de CIA, son que cuidarán a ministro, los contrata el país directamente, allá, Arabia…

—¿En serio…? —Preguntó Juanma sorprendido un poco asustado.

—Oye, te digo, ¿por qué no hablaría en serio…? ­—Solo asintió con la cabeza, sin decir nada regresó al salón donde estaba cuando llegó.

A los pocos minutos regresó de nuevo Jihad al salón, Juanma lo miró serio, extraño en él, su amigo árabe siempre sonreía y gastaba un chiste de cualquier cosa y situación, en ese momento notó que era otro, el fotógrafo solo mirando esperando a que hablara, se levantó y estando de frente esperó a que hablara, mirándolo serio le dijo,

—Amigo, lo siento, hay malas noticias…

—¿Qué pasó, algo grave?

—Bueno, sí para ti…

—¿Qué…?

—Bueno, estos señores como dije, son personas que no puede dialogar con ellos, son serios, su trabajo es proteger a ministro que es personaje muy, pero muy importante del reino saudita, es el que maneja chequera del reino, ya puedes imaginar de quién se trata, muy importante ministro… —Juanma asentía afirmativamente en silencio mirando al diplomático imaginando el futuro inmediato, escuchaba atentamente lo que decía sin quitarle la vista, solo dijo, —ennnn…tonces, me da mucha pena decirte, pero ellos no quieren que hagan fotos, ni una… No entiendo, pero según ellos dijeron son órdenes que tienen desde donde los mandaron, yo expliqué que tú eras de casa que has trabajado mucho con embajada, pero negativa fue rotunda… —Juanma lo imaginó por la actitud de su amigo árabe, sentía un resquemor en el cuello, un vacío en el estómago y algo de enojo, mirando de frente le dijo,

—Pues siendo así nada tengo que hacer aquí, ¿de acuerdo? —Jihad angustiado afirmaba con la cabeza en silencio, —entonces, ¿puedes pedir un auto de plataforma para ir a casa?

—Sí, claro que sí, ahora digo a mi acompañante Ahmed que pida auto para ti.

—Gracias… Pero creo que tendré que cobrar por esto, ¿de acuerdo? —Jihad solo asintió con la cabeza, sin decir nada salió del salón en busca del otro diplomático para que pidiera su auto y lo llevare a casa.

Al final llegó a su casa como a las diez de la noche, cansado por hacer nada se despojó de la corbata, luego del traje, dejó la maleta con la cámara en su lugar, se duchó, luego comió un bocadillo, encendió la computadora para ver algunas noticias antes de dormir.

Así fue aquella cita incompleta que acudió a trabajar sin trabajar, por lo que se enojó ya que al final no se le pagó nada, reclamó el pago sin obtener respuesta, además que no se informó a nadie de esa visita…

5

Después de estar esperando cerca de media hora en la recepción llegó apresurado Jihad, lo saludó e informó que en quince minutos saldrían de la embajada hacia el aeropuerto de Toluca. Juanma solo dijo sí aceptando el aviso.

Circulando por la carretera hacia Toluca no dejaba de hablar, tanto al hotel St. Regis de avenida Reforma como con el fotógrafo, a veces lo cansaba de tanta tontería que decía creyéndose el bufón excelente que mantenía el momento alegre gracias a él, pero a veces sucedía lo contrario. Alegaba con la encargada de eventos del hotel porque le pedía que no pusiera solo una, dos o tres manzanas en la habitación del general, que pusiera diez o veinte, al igual que varios kilos de uvas y mucha fruta, que todo se mirara fastuoso, a lo grande con muchas cosas que causaran buena impresión al militar. Le explicó a la encargada, inclusive, que así eran los árabes, en especial los de muy alto nivel y rango, no podía tener solo una o dos manzanas, deberían de ser muchas, que eran como reyes porque era la tradición del país árabe, que no se preocupara, la embajada pagaría todo, si algo sobrare ya verían que harían con eso…

Llegaron al aeropuerto, en el área o sección de vuelos privados, del otro lado al aeropuerto convencional. Entraron los motociclistas de la policía, el auto y las tres camionetas Van por una calle, una de la embajada y dos del del ejército mexicano. Del lado izquierdo la entrada con estacionamiento en cada empresa aérea de vuelos privados y algunas de carga, del lado derecho una barda que no dejaba ver al exterior del puerto aéreo.

Entraron al estacionamiento de la empresa aérea, a primera vista Juanma lo miró de un lujo exagerado, después se enteró que esas compañías las utilizaban ejecutivos de alto nivel de empresas y muchos millonarios, no era un área comercial para la gente, era de lujo seguramente de costo muy alto. Limpio, agradable a la vista, sí, sorprendido porque estaba exageradamente limpio, entraron los diplomáticos, primero el embajador y detrás todos los demás, incluyendo al último el fotógrafo.

Una vez dentro condujeron al embajador a una de las salas junto con el segundo de la embajada, los demás esperaron en otra área. De pronto Jihad fue invitando a todos a que pasaran a un salón que parecía de revista o catálogo de muebles donde había una mesa larga como de 3 metros, como barra de bar, pero ancha, explicaba que fueran y comieran algo como desayuno, el avión tardaría, según informaron, una hora o más en aterrizar.

Estaban sentados menos el embajador y el encargado de negocios, permanecieron en una de las salas del recibidor. Empezaron a comer las delicias de la comida árabe que habían servido como buffet, tomaban café, otros agua o jugo, la comida se degustaba por los asistentes comentando lo deliciosa que estaba.

Después del desayuno varios salieron a fumar, otros se quedaron platicando y Juanma se adentró al departamento contiguo de la misma empresa, era un área donde se encontraban varios aviones Learjet, helicópteros y avionetas, de alquiler, para el fotógrafo era fascinante ver todo eso tan de cerca porque le gusta la aviación comercial. Luego salían y entraban a la orilla de la pista desde donde miraban subir y bajar algunos aviones pequeños…

6

El avión había aterrizado cuando Jihad informó a los diplomáticos que estuvieran listos, en varios minutos llegaría la aeronave a la plataforma para recibir al general, todos serios porque se trataba de un hombre saudita de muy alto rango y grado militar.

Después de varios minutos de espera por fin se vio a lo lejos el avión, se acercaba lentamente hasta la plataforma donde se encontraban los encargados de la empresa, en su momento acercarían la camioneta que contenía la escalera para que bajaran los pasajeros.

Juanma emocionado tan solo por el ruido del avión a lo lejos se preparaba con la cámara, cuando estaba cerca el avión disparó su cámara varias veces. Lo miró más cerca dándose cuenta que era un avión Airbus A-318, seguramente del gobierno saudí, un avión grande para 110 o 120 pasajeros.

Lo dejaron en la plataforma, hicieron el ritual de acercamiento de la escalera, abrir la puerta y todo lo que se acostumbra hasta que aparecieron los primeros pasajeros, todos militares uniformados de verde con boina. Al final el general en cuestión, el ministro de la armada saudita estaba frente a los ojos del fotógrafo, bajando la escalera del avión, lo esperaba el embajador y su comitiva, fueron saludando uno por uno, Juanma tomando fotos de todos esos saludos.

Una vez abajo el embajador lo invitó unos minutos a la sala para que tomara algo y darle una corta y su personal bienvenida, también la comitiva militar se acomodó en la sala. Mientras que Jihad revisaba y hacía el conteo de pasaportes de todos los viajeros, pocos minutos después le dijo a Juanma si quería conocer el avión, aceptando con la cámara en mano subieron las escalerillas hasta entrar en la nave, el capitán piloto los recibió sonriente y mostró solo una parte del avión, increíble para el fotógrafo que era amante de los aviones, Jihad también sorprendido hiso algunos comentarios en árabe que hicieron reír al capitán, mientras Juanma miraba el avión y las sobrecargos hermosas, jóvenes que estaban frente a él, las saludó y luego se retiró. Miraba un pequeño palacio árabe en el interior de la aeronave, alfombras y mesas, sillones tapizados todo estilo árabe, pero muy moderno a todo lujo. Salieron del avión y fueron a donde estaban los demás, Juanma tomaba fotos a diestra y siniestra, Jihad había ido con la gente de migración, lo esperaban en una camioneta cerca del avión sobre la pista, ahí revisaría y sellarían pasaportes con la visa de entrada. Se realizarían las labores correspondientes cuando aterriza en suelo mexicano una nave extranjera, más aun siendo un avión privado, se revisaría todo en su interior incluyendo a los famosos y queridos perros rastreadores, dos canes entrenados pastor alemán, al mismo tiempo ya había conseguido el sello de entrada para cada pasaporte autorizando la entrada al país a los militares sauditas.

Ese jueves 14 había llegado el máximo general de la milicia del reino saudita, bajaban de Toluca hacia la CdMx, Juanma había quedado en la última camioneta que no era de la embajada sino del ejército, con él viajaban dos sauditas del grupo y la mayor parte del equipaje. Cuando pasaban por Santa Fe uno de ellos comentó casi gritando en inglés,

—Hey brother! Look at that, it’s little Dubai! Oh my god, it’s beautiful…!

Sonrieron los demás incluyendo el chofer, un militar, sin saber quizá lo que dijo, Juanma sintió cierta alegría hasta orgullo por el comentario en inglés de un militar saudita… Minutos más tarde transitaron parte de la avenida Reforma hasta llegar al hotel St Regis, habían visto la gran avenida adornada porque al día siguiente sería el día conmemorativo de la Independencia de México, un 15 de septiembre más para el país, el “Grito de la Independencia…”

Bajaron todos en el hotel St Regis, Jihad acomodando habitaciones de los militares en el interior del hotel y ajustando agenda para con el hotel por las recepciones que se llevarían a cabo.

Esperaron un buen rato, por su parte Juanma observaba cierto movimiento extra en el gran lobbie del hotel, muchos hombres vestidos de traje negro, aparentaban ser guardaespaldas, notaba que no pertenecían al equipo del general árabe, otros corpulentos también vestidos de negro, su ropa aparentaba ser deportiva, pantalones entallados con camisas también entalladas al cuerpo como si fueran pants, zapato de goma también negros con una línea blanca en la zuela, eran seis o siete, el fotoperiodista de inmediato imaginó que serían “guaruras de alta seguridad” o “agentes de élite”, quienes saben toda clase de artes marciales para los que se atrevan atacar a sus patrones. Todos ellos de piel blanca y otros rubios de ojos claros. Pensó también que no eran por nada árabes, mentalmente pensaba que habría hospedado alguien más que el militar saudita, pero no podía averiguarlo, él estaba dentro del grupo saudita por lo que se podría comentar algo al respecto dejándolo mal para con la embajada que lo había contratado, si lo comentaban con Jihad u otro diplomático árabe.

Terminó la coordinación de la gente en el hotel, Jihad se dirigió a Juanma quien esperaba en la sala del lobbie de la primera planta cerca de mostrador principal, cuando llegó a él se puso de pie y dijo,

—Hola mi amigo, ¿cómo está?

—Muy bien, aquí esperando…

—Si quieres ir a tu casa o esperar, habrá recepción en residencia de embajador con varios embajadores árabes, ¿sabes quiénes son árabes? —Preguntó con una de sus bromas acostumbradas.

—No, la verdad no conozco a ningún árabe, ¿tu sí? —Respondió regresando la broma, sonriendo los dos Juanma continuó, —sí, no te preocupes, me voy con ustedes a la residencia, —mirando su reloj terminó diciendo, —bueno, falta una hora y media para las dos de la tarde, me espero, iré contigo, aquí estaré…

—Bueno, ennnn…tonces aquí nos vemos en un pequeño momento… —el fotógrafo solo asintió con la cabeza regresando al sillón que tenía momentos antes.

Cargando su maleta de fotógrafo decidió dar un recorrido por el hotel, llegando al restaurante que se encuentre en una de las plantas que da a la avenida Reforma, una terraza con vista a la glorieta de la fuente de la Diana Cazadora, se quedó ahí parado observando, decidió sacar la cámara y hacer algunas fotografías de la fuente, teniendo el mejor ángulo de la Diana, la espalda…

Aún faltaba algo de tiempo por lo que decidió sentarse en una de las salas que estaban ahí, pidió un refresco para tomarlo y hacer tiempo.

Mientras tomaba la bebida observaba todo a su alrededor, no había mucha gente, pero al fondo sí, una mesa con más de seis ocupantes, tomando bebidas y hablando fuerte, a veces gritando en un idioma que por la distancia no podía identificar, nuevamente sacó su cámara y le colocó la lente de 300 mm, un telefoto con el que pudo ver discretamente a los ocupantes de aquella mesa, todos de piel blanca, la mayoría rubios con un kipá en la cabeza, pensó que eran israelitas… Su primera impresión fue que esa reunión le era extraña, nunca había visto a hombres judíos así, en un lugar público, un bar, creía que no lo acostumbraban, había estado en infinidad de los mejores restaurantes con gente de la diplomacia, nunca se había encontrado con una reunión de ese tipo, sobre todo en la colonia Polanco que era donde vivía la mayor parte de la comunidad judía en México.

Sin tomarle mucha importancia continuó con su bebida hasta que terminó, pagó la cuenta y se retiró, aquellos gritos no le agradaban. Se dirigió al lobbie donde se encontraría con Jihad nuevamente para ir a la residencia de la embajada saudita. Cuando llegó pudo notar a mucha más gente en ese lugar, de pronto, antes de tomar asiento en una de las pequeñas salas preguntó a uno de los guardias del hotel,

—Disculpe, ¿hay algún artista en el hotel o por qué tanto movimiento? —Aquel lo miró serio, de arriba abajo, como estaba vestido de traje oscuro accedió a decir algo,

—No, no es artista, es un presidente de un país, por eso mira usted tanta vigilancia…

—¿De qué país hablamos?

—Pues la verdad… creo que uno de medio oriente según dicen…

—¿Y sabes cómo se llama ese presidente?

—Pos si nos dijeron, pero es difícil decirlo señor, disculpe…

—No se preocupe… —de pronto recordó lo que había leído en las noticias varios días antes, luego enlazó esa información con las personas que había visto y escuchado en el bar de la terraza, en segundos sacó una conclusión que no le agradaba mucho, entonces preguntó nuevamente al guardia, —oiga disculpe, dice que no recuerda el nombre del político que está hospedado aquí, pero dígame, ¿se le hace familiar el nombre Benjamín…? —Volteó ligeramente para verlo de frente, lo miró respondiendo rápidamente,

—Sí, ¡claro ese nombre nos dijeron! Tiene razón, pero el otro nombre es el que no recuerdo cómo se dice…

—Sí, claro, es Bejnamin Netanyahu, ¿cierto? —El guardia lo miró serio, recordando, de inmediato respondió,

—¡Sí, ese mero es…!

Cuando escuchó esa afirmación Juanma tragó saliva, miró al guardia agradeciendo la información, en su mente aparecieron cientos de imágenes, información política de la ocupación en Palestina y el genocidio lento que él continuaba, lo que ese hombre sostenía sin deseo de terminar, de por lo menos negociar algo, al contrario, siempre solicitaba ayuda para acabar con ese país no importándole una sola ley y acuerdo de la ONU, era la limpieza étnica; se había sentido mal al haberse enterado de que ese hombre estaba presente en su país…

El reloj marcaba las dos de la tarde, Jihad y los militares se encontraban en el lobbie esperando salir para abordar los vehículos y partir hacia la residencia de la embajada. El auto había llegado a la puerta del hotel, de pronto apareció el general acompañado por tres sujetos uniformados, caminando a paso acelerado se dirigieron hasta el auto que sería escoltado, una vez más, por motociclistas de la policía, en ese momento también una patrulla de la policía. Abordaron y partieron. Los demás militares junto con Jihad y Juanma abordaron dos camionetas más del ejército mexicano, en ellas llegarían hasta la residencia de la embajada donde vivía el embajador y su familia.

***

Todos se encontraban en la residencia, una gran casa con amplios jardines en las Lomas de Chapultepec, era una residencia por la que Juanma sentía fascinación, por el estilo y lo amplio de la casa, de sus verdes jardines, de la entrada con automóvil hasta la puerta de la casa y una abundancia de magníficos detalles que había observado el fotógrafo desde que empezó a trabajar con ellos varios años antes.

La comida se llevó a cabo en el jardín de la casa, el militar al que le rendían honores los varios invitados, los diplomáticos de la embajada y demás embajadores árabes acreditados en México que asistieron caminaban hasta la gran mesa ubicada bajo la carpa color blanco, por si llovía, en el jardín más cercano a la casa, Juanma no paraba de hacer fotografías a aquella elegante y muy hermosa y ancha mesa perfectamente armada, con un gigantesco ramo de flores al centro, rosas y alcatraces, era un adorno floral bajo para que los comensales se pudieran ver y platicar de frente.

La comida excelente, platillos árabes del primero al último, preparados ahí mismo por el mejor chef de comida árabe en México. Juanma y Jihad comieron juntos detrás del área donde estaban los invitados, el cocinero sirvió un plato a cada uno, luego de terminar Juanma continuó haciendo fotografías a los invitados, la mesa completa con todos ellos, después del postre y café se levantaron y más allá de donde se encontraba la carpa hecha comedor se dirigieron todos para hacer la fotografía oficial del evento, todos los asistentes se colocaron dejando como fondo parte del jardín, se hicieron cuatro y hasta seis disparos, la fotografía quedó…

De pronto el cielo oscureció, se miraba nublado, la lluvia comenzó, eran cerca de las cinco de la tarde, todos se encontraban dentro de la residencia, en la espaciosa sala y otros en el pasillo de la entrada, o en la terraza que estaba techada, esperaban que la lluvia terminara para salir de ahí.

Juanma salió cuando la lluvia terminó porque el auto de plataforma que pidió había llegado. Se despidió hasta verse al día siguiente, que sería el día del Grito de la Independencia.

7

Al día siguiente, el viernes 15, estaban listos en la embajada saudita, preparados para salir por el general y llevarlo a dos o tres reuniones con algunos personajes de la política, secretarios de estado y otros, lo de siempre a lo que estaba costumbrado Juanma cuando trabajaba con esta y otras embajadas.

A las dos de la tarde tenían la cita en el hotel St. Regis para la comida estelar, según parecía, los invitados serían todos los embajadores árabes acreditados en México, y otros que tenían relaciones diplomáticas con el reino saudita, sobre todo del mundo islámico. Se detectaba como una reunión oficial. Se llevaría a cabo en la terraza del hotel, se había cerrado con macetones de plantas grandes que estaban ahí, así la gente no podría verlo ni tampoco rondar por ahí.

Mientras platicaban, en árabe todos ellos, Juanma hacía fotografías del evento, por uno y otro lado captó a todos los comensales en varios minutos, algunos lo miraban y sonreían ante la lente de la cámara, otros no hacían nada continuando como si nada. Una vez que terminó esa ronda salió de ahí dirigiéndose al restaurante que estaba en el salón fuera de la terraza, ahí había una mesa para Jihad, la secretaria del embajador y Juanma. Platicaban y tomaban café, Jihad muy atento de todo lo que sucedía en la terraza a unos cuantos metros de donde estaban, se levantaba una y otra vez yendo hasta donde estaba el militar para asegurarse que no les faltase nada. Regresaba al interior y platicaba, revisaba sus papeles y luego continuaba platicando, la mayoría de las veces diciendo chistes tontos que los hacían reír, seguramente era una especie de escape mental por tanta presión que tenía en esos momentos.

La secretaria, Jihad y Juanma comieron en el restaurante que estaba, por alguna extraña razón, casi vacío, detrás de ellos se encontraba una gran bodega, por así decirlo, donde se guardaba toda clase cigarros o puros, era como un gran frigorífico, muy finos y sola para conocedores, de eso no había duda. Cuando terminaron, tomando café y el postre llegó un militar mexicano, saludó a los tres integrantes de aquella mesa y habló con Jihad para ultimar detalles para introducir al general saudita al palacio para estar presentes en el Grito de la Independencia esa noche.

En cierto momento sin avisar se acercó el secretario del general saudita, se pusieron de pie los ocupantes de la mesa, el militar les pidió que tomaran asiento, quedaron de pie Jihad y el militar mexicano, el árabe en un español claro, pero como todos con algunas fallas preguntó luego de saludarlo,

—Senior solo quere decir que mi general necesita hablar con presidente suyo, su presidente con solo quince minutos, claro antes de evento, ¿podemos? —El militar mexicano tragó saliva y le dijo, notándose muy nervioso y trabándose al hablar,

—Señor eso creo… bueno, creo que no podrá ser posible, es un día hoy, sí el más importante en nuestro país y el Sr. presidente no creo que pueda hacer eso con el general… —Sin más pregunta ni comentario el militar saudita dijo,

—Señor, es muy necesario que general hablé con su presidente, usted dará tiempo y avisará, bor favor, qué hora y cómo, es necesario ese plática, no es favor que pido, es necesidad… Usted debe saber lo que se dice ahora, ¿verdad? —El militar mexicano solo dijo,

—Muy bien coronel, de inmediato me dirijo a Palacio Nacional y regreso con alguna noticia, ¿le parece?

—Muy bien, agradezco atención suya, gracias…

Sin despedirse el militar salió del hotel con rumbo al lugar donde le daría instrucciones afirmativas o negativas para esos quince minutos con el presidente mexicano antes del evento.

El coronel saudita regresó a su mesa, en el restaurante del interior los tres se miraban serios, Jihad dijo no preocuparse, “esas cosas pasan…” como si fueran de todos los días.

Hubo algunos momentos en los que no se hacía anda, afuera los invitados comiendo, en el interior la secretaria revisando papeles seguramente de las cuentas para con el hotel, y la agenda que seguiría ese día el militar y la comitiva, Jihad había salido del lugar porque tenía un asunto que arreglar en la gerencia del hotel.

Juanma salió del otro lado de la terraza donde estaba dividida, tomó asiento junto a los macetones por si lo llamaban, miró al frente y sobre la mesa había un diario mexicano del día, lo tomó y se dio cuenta de estaba lleno de noticias alusivas al 15 de septiembre, abrió y en la página dos de la primera sección miró una noticia que lo sorprendió,

“El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu terminó su visita de trabajo en México, hoy partió a su país a las 11:00 AM”. Continuó leyendo el artículo tan solo para estar enterado de lo que, según ese medio informativo, se había tratado con el presidente mexicano Peña Nieto.

Pensó por algunos minutos, se preguntaba decenas de cosas que sabía nunca serían respondidas, pero sus dudas se harían más agrandes al pasar el tiempo.

Desconcertado Juanma regresó al restaurante donde estaba sentada la secretaria, tomando café y aun revisando sus papeles. Tomó asiento y pidió un café más. La secretaria preguntó,

—¿Juanma no vio por ahí a Jihad?

—No, yo estaba afuera en la terraza… ¿Lo necesita? Si quiere voy a buscarlo.

—No, no, gracias, espero a que regrese. —Juanma aun serio por la impresión de la noticia no podía dejar de pensar en eso. Conocía por demás la historia de los países árabes, eso era lo que le causaba ese sentimiento. La secretaria le preguntó,

—Sr. Juanma, lo veo serio, ¿pasa algo a usted?

—No, no para nada, todo bien, solo es que me acabo de enterar de algo que no me gusta, pero bien, todo bien… —Aquella solo dio un trago a su café quedando en espera a la llegada de Jihad.

De pronto llegaron juntos Jihad y el militar mexicano, ambos tomaron asiento en la mesa y hablaron, luego de varios minutos de charla Jihad se levantó para buscar al coronel saudita y regresó con él hasta la mesa.

De pie los tres el militar mexicano le dijo al saudita,

—Mi coronel, su general hoy en la noche tendrá esos quince minutos con el señor presidente, —sonriente el coronel árabe escuchaba mirándolo de frente sin parpadear, —me pondré de acuerdo con el señor Jihad para la logística, ¿le parece bien? —El coronel saudita solo sonrió con la boca cerrada, se llevó la mano al pecho en señal de agradecimiento y se retiró a la terraza donde todos comían el postre y tomaban café.

Juanma sorprendido por todo lo que había escuchado esa tarde solo especulaba tratando de sacar sus propias conclusiones, pensaba en cómo hilar cabos sin encontrar respuesta, el ministro israelita había estado en México el día anterior de la llegada del general saudita, había tenido una reunión de “trabajo” con el presidente Peña, lo importante de esas pláticas no era lo que se informaba en la web de la SGOB sino lo que hablaron y no se dijo; el general saudita llegó al hotel donde estaba alojado el ministro israelita, el ministro israelita abandonó México ese mismo día desde las once de la mañana, el general saudita había obtenido sus quince minutos para hablar con el presidente mexicano antes del Grito de Independencia al parecer de una manera muy fácil, pero… pensaba el fotógrafo, “¿qué le podría decir el general árabe al presidente mexicano en tan solo quince minutos?”, esa era la principal y auténtica pregunta, una duda que jamás por nadie sería divulgada, al menos en esos días, quizá dentro de algunos años podría ser divulgada aunque lo dudaba…

10

En uno de los cortos descansos que tenía Jihad ese mismo día, era el viernes cuando el general saudita se vería frete a frente por quince minutos con el presidente mexicano, aún estaban en el hotel donde el evento estaba a punto de concluir, Jihad firmaba las comandas del restaurante alistando todo para el retiro del general y su comitiva a sus habitaciones.

Juanma se acercó lentamente a Jihad quien estaba sentado al parecer descansando, tomó asiento junto a él en uno de los sillones que estaba fuera del restaurante camino a los elevadores, aun desconcertado le preguntó,

—Jihad dime algo, pero con verdad absoluta, solo por curiosidad, —el amigo lo miraba serio esperando la pregunta, más por el comentario de que hablara con la verdad, aunque lo hacía con frecuencia, a veces ni él, seguramente, se creía lo que decía,

—Sí, por supuesto, dime qué quiere saber el amigo…

—Bueno, mira, te comento que ayer en el hotel me enteré, por uno de los guardias a quien pregunté, que estaba alojado aquí mismo, en el hotel del general saudita, el ministro israelita Netanyahu, es verdad, estuvo con el presidente Peña, hoy se fue a su país…

—Sí, ¿no sabías de esa visita?

—Pues sí, pero es muy extraño, para mí, que ese señor se alojara en el mismo hotel que el ministro jefe del ejército saudita, sabiendo que no hay relaciones diplomáticas entre los dos países, ¿crees que sea extraño?

—En el mundo de la política internacional, como en el de cada país, siempre hay cosas extrañas, —le decía casi riendo, como si su dicho fuera la verdad absoluta, continuó, —tu debes saberlo, esta será una más, sí lo sabía embajada saudita que ahí estaba ministro israelí…

—¿Es en serio? ¿Sabía que estaría ahí?

—Sí, ¿por qué no? Las embajadas casi siempre saben todo…

—Bueno por obvias razones, son árabes y no son muy amigos del país sionista, ¿cierto? ­—Sonrió mirándolo, pensaba la respuesta para no quedar mal, movía la cabeza negando con una leve sonrisa,

—Amigo, lo digo siempre, sabes que digo siempre, política se hace a puerta cerrada, todos países son amigos, todos hablan cada uno, farsa política es muy pero muy oscura, así ¿qué más puedo yo decir al amigo?

Juanma quedó pensativo, luego de unos segundos le dijo, —oye y dime, entonces estas reuniones a puerta cerrada es en donde se decide todo, ¿verdad?

—Así es, ennn…tonnces…  ya lo sabes, así son los amigotes del poder…

—Pero ¿a qué hora se vieron, a qué hora hablaron?

Jihad soltó una risotada y dijo, —amigo acabas de decir tu respuesta a esto, estuvieron hospedados en mismo hotel, estuvieron tan solo un día, pero ese día tuvo noche y noche es muy laaarga… ¿si entiendes?

—¡Claro…! Es muy obvio, durante la noche se vieron y hablaron todo lo que no podrían hablar de país a país y que alguien se enterara, México vuelve una vez más a ser el país puente para tantos otros países, el mensaje del primer ministro al rey saudita, y viceversa, de los sauditas al país contrario fueron entregados anoche aquí mismo, en México, y de eso nadie se entera, no se informa a nadie, nadie lo dice, es una comunicación totalmente incompleta, no hubo información…

—Ni la habrá jamás, —dijo Jihad, —además es una comunicación incompleta para nosotros, pero muy completa para ellos… —Lo interrumpe Juanma,

—Bueno, lo entiendo, pero además tiene lógica, por cualquier otro medio, teléfono, internet, el que sea, pueden ser intervenidos y se les acaba y se descubre el juego, de esta manera, frente a frente, hasta se mientan la madre sin problemas…

—Ten en cuanta la cantidad de dólares que hay en medio de tantos países tan ricos, son muchísimos, eso se arregla a oscuras, política se hace siempre a puerta cerrada, lo digo siempre, nadie entera de lo que hablan señores del poder, lo digo también…

—Sí, claro, ya entiendo muchas cosas que antes no me quedaban muy claras, siempre hay ganadores y perdedores, los ganadores tienen todos los medios para comunicarse dentro y fuera de sus casas, como sea ellos son siempre van al ganar, ganar,

—Así es cierto, es verdad, no hay de otra, ennn… tonnnces… ¿qué más?

—Nada más amigo, gracias Jihad, por darme tanta información de tanta comunicación incompleta…

          FiN…

Luis Miguel Cobo es escritor y periodista desde hace más de 30 años. Ha trabajado en medios informativos mexicanos y como gerente de Prensa & Relaciones Públicas en varias empresas trasnacionales. Fotógrafo profesional y es Director General de La Voz del Árabe (www.lavozdelarabe.mx)

 

DEJA UNA RESPUESTA