Africa, entre la esperanza y el desarrollo

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África es diversidad, es color, es esencia de vida,  son derechos humanos, tecnología, ciberactivismo, construcción de la democracia, ensayos y errores. Es inmigración y, por supuesto, una rica cultura.

Tras la Segunda Guerra Mundial se planteó que, para reducir la pobreza, se necesitaba modernización económica, es decir, que las sociedades menos desarrolladas debían seguir el camino de los países industrializados, para lo cual sólo se requería de una ayuda que permitiese la evolución y prosperidad en todo el mundo. Sin embargo, este paradigma será cuestionado luego del fin de la Guerra Fría, particularmente al momento de evaluar el impacto en África de la cooperación para el desarrollo, mucho ruido de Occidente y pocas nueces.

Sin embargo, el significado mismo del “desarrollo” es un término complejo para medir África y su diversidad. En este sentido, a juicio de Gilbert Rist, en el binomio “desarrollo/subdesarrollo” es el crecimiento el único método para colmar la diferencia.

Posteriormente emergen nuevos conceptos, como alivio de la pobreza, satisfacción de necesidades básicas y desarrollo humano, los cuales se sustentan en el impacto de los cambios sociales en las personas y no sólo en parámetros macroeconómicos.

La esperanza de vida arroja tendencias que son similares en todo el mundo. Las mujeres viven más que los hombres y es un indicador que a nivel global no ha dejado de crecer en los últimas décadas, pese a que en algunos países subdesarrollados ha habido avances y retrocesos. La población mundial en 1950 era de 2.500 millones. Hoy somos más de 7.000 millones. Ello se debe a la reducción de la mortalidad infantil; pero sigue habiendo muchas diferencias entre crecer en Europa o hacerlo en África subsahariana. La desigualdad económica no es ajena a la de la esperanza de vida al nacer.

La población africana está creciendo rápida y vertiginosamente en los últimos años, lo que supone tanto un reto pero también una posibilidad y muchas oportunidades de acabar con los problemas que ha venido arrastrando el continente.

El segundo continente más poblado

Según el informe de UNICEF ‘Generación 2030’, África es ya el segundo continente más poblado, con más de 1.000 millones de habitantes. En los próximos 35 años, 1.800 millones de niños nacerán en el continente, que duplicará su población, todo un desafío para la alimentar, educar y dar bienestar a su población.

La lamentable historia del desarrollo económico y social de África desde su independencia se pudo ver claramente en el fracaso a la hora de conseguir la capacidad autónoma para el desarrollo autoimpulsado. Hoy, una nueva generación de africanos está tomando las riendas del desarrollo a través de la conexión tecnológica. Conexión a la energía solar para obtener corriente eléctrica. Conexión a redes móviles para una nueva forma de comercio. Conexión a internet para llegar al mundo digital. Diferentes estrategias, un objetivo: mejorar las condiciones de vida de los africanos.

Son incontables los avances que se han logrado en África en el último año en los campos más diversos: hablamos de 55 países y más de 1.200 millones de personas que se mueven, piensan, crean y pelean por lo que quieren.

  1. Migración y empleo.- La primera resolución adoptada en la cumbre celebrada el pasado noviembre en Abiyán entre la renovada Unión Africana y la Unión Europea fue forjar un grupo de trabajo en el que también se incluyó a Naciones Unidas para “salvar y proteger vidas de migrantes y refugiados, fundamentalmente de Libia”, una medida sobrevenida frente al objetivo principal del encuentro, centrado en promover un plan de inversiones y créditos con el supuesto de frenar así la migración de los jóvenes africanos. Se anunciaron 4.100 millones de euros de préstamos europeos.
  2. Desplazados internos.- El número de refugiados internos en África a finales de 2016 alcanzó los cinco millones y los desplazados llegaron a ser más de 11 millones en el continente, que acogió a 450.000 solicitantes de asilo y registró un millón de apátridas. La orden de la ONU es clara: “Se insta a los Estados Miembros y a otros donantes a que garanticen la disponibilidad de fondos humanitarios suficientes, flexibles y previsibles en apoyo de la acción humanitaria en África para ayudar a atender las necesidades y a encontrar soluciones duraderas para un número creciente de refugiados y desplazados internos”, se lee en el Informe del Alto Comisionado de las ONU para los Refugiados del pasado 22 de agosto.
  3. Trámites más ágiles.- Las economías de África subsahariana adoptaron 83 cambios desde 2016 a junio de 2017 para agilizar los trámites para hacer negocios, según detalla el Informe Doing Business 2018 del Banco Mundial. En el texto se detalla que el mayor número de iniciativas adoptadas en la región están relacionadas con la apertura de negocios y, posteriormente, con el comercio transfronterizo, el acceso a permisos de construcción, y en último lugar la conexión a la electricidad.
  4. Crece el turismo.- Las llegadas de turistas crecieron un 8% en África en 2017 con más de 62 millones de visitantes internacionales, un aumento que supera la media mundial, informa la Organización Mundial del Turismo (OMT). El próximo 4 de junio se celebra en Nigeria la 61ª reunión de la Comisión Regional para África de la OMTen la que se prevé aprobar la Agenda para África en la que se tratarán la conectividad, la imagen y la marca África, la reducción de la pobreza, el cambio climático, la educación y el desarrollo de competencias, y la financiación. La seguridad, la gestión de visados y los paquetes multidestinos son algunos de los desafíos pendientes en el continente.
  5. Diplomacia preventiva.- Con el objetivo de evitar los conflictos, detectarlos y solucionarlos con previsión antes de que se adopten posturas límites se celebró el pasado marzo la Reunión Internacional sobre Diplomacia Preventiva en África Subsaharianaen Canarias. En el encuentro de alto nivel se fijó trabajar en desarrollo y paz de forma conjunta y promover la democracia y la gobernanza para el progreso. Por otro lado, la Comisión Europea y la Unión Africana han firmado este miércoles en Bruselas un acuerdo sobre paz y seguridad en su noveno encuentro para discutir los retos y la cooperación entre ambos bloques.

El crecimiento económico de África al sur del Sahara continúa recuperándose de manera continua. Se espera que llegue a 3,1 % en 2018, y promedie 3,6 % en el periodo 2019-2020. Sin embargo, este moderado crecimiento sigue siendo desigual, con diferencias importantes entre los países.

Para los exportadores de petróleo de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC), la recuperación será más lenta de lo esperado a medida que siguen ajustándose a los altos niveles de deuda y la disminución de los amortiguadores externos.

Entre los países que no requieren gran cantidad de recursos, se espera que la actividad en 2018 y 2019-2020 continúe dando frutos. En la Unión Económica y Monetaria del África Occidental (UEMAO) se seguirá observando un sólido crecimiento, apoyado por inversiones en infraestructura y liderado por Côte d’Ivoire y Senegal. Hay mejores perspectivas de crecimiento en la mayor parte de África oriental debido al desarrollo agrícola tras las sequías y el repunte del crédito del sector privado. Etiopía seguirá registrando el mayor crecimiento de la región ya que el Gobierno continúa llevando a cabo inversiones en infraestructura.

África es rica, en su potencial abundancia de minerales, en trabajadores cualificados, en nuevos negocios en auge y en biodiversidad. Su gente debería tener éxito y sus economías deberían prosperar, pero muchos de los que viven en los países del África subsahariana siguen atrapados por la pobreza, mientras las personas de fuera del continente extraen gran parte de su riqueza. Un claro recuerdo del esclavismo la colonización.

“El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros”. Se trata de uno de los proverbios africanos procedentes de Uganda. Se puede interpretar de dos maneras. Una, que cuando se libra una lucha por un objetivo grande, no debemos distraernos con pequeños combates. Otra, que quien tiene grandes objetivos está obligado de alguna manera a seguir adelante, sin detenerse, quizás aquí está la respuesta a su cultura, rica pujante y diversa que busca sembrar su propio desarrollo y su propia mirada.

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