El pueblo japonés quiere ayuda económica, pero no una Olimpiada

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Los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Japón aún no están seguros de realizarse. Lo curioso de todo es que la desconfianza no proviene de la comunidad internacional, sino de la propia población nipona, que rechaza que se realicen ante el fuerte rebrote de Covid-19 que azota al país. Según los resultados expuestos por una encuesta realizada el pasado 16 de mayo, al menos el 80 por ciento de la población está en abierta rebeldía a que sus autoridades lleven a cabo la fiesta olímpica, que ya lleva un año de retraso y que se busca posponer hasta el 2022.
La Olimpíada de Tokio, que ha sido tan esperada por la calidad de los servicios tecnológicos que exhibiría ante el mundo, está programada a realizarse del 23 de julio al 8 de agosto próximos. El gobierno japonés y el Comité Olímpico Internacional, que coordina los Juegos Olímpicos, aseguran que estos pueden realizarse con todas las medidas de seguridad sanitarias. Una de las causas que alentó su realización fue que a partir del 21 de mayo se detectó una baja relativa en el número de contagios de coronavirus.
Además, en tan sólo dos semanas, el número de japoneses que han recibido al menos una dosis de la vacuna se cuadruplicó, pasando del 1 al 4 por ciento al 20 de mayo, a través de un ambicioso plan de administrar 1 millón vacunas al día. Sin embargo, para la población no existen todavía las condiciones adecuadas para efectuar un evento de tal magnitud cuando a nivel mundial aún no se ha logrado controlar la pandemia.
Desde hace una semana, los habitantes piensan que las autoridades se están portando de manera negligente y se ha extendido una percepción pública generalizada de que la vida de los ciudadanos japoneses es menos prioritaria que la de los atletas olímpicos.
La situación ha llegado incluso a comparar en un meme a las autoridades japonesas con el gobierno militar de la Segunda Guerra Mundial, en recuerdo al momento en que se arrastró al pueblo a una conflagración que no pudieron controlar y que le costó grandes pérdidas de vidas.
Incluso la prensa nipona ha reflejado las preocupaciones contra la olimpiada. El diario Nikkan Gendai, que se especializa en publicar información y críticas al gobierno, informó que hubo señalamientos respecto a que las vacunas COVID-19 en Japón fueron priorizadas para los «bien conectados».
La gente ya se ha organizado y ha lanzado una campaña a través de Change.org en la que piden al mundo que se una a la causa de cancelar los Juegos Olímpicos de Tokio. En sólo cuatro días, la cuenta ya ha registrado a 387.052 personas.
Los organizadores denunciaron que las autoridades niponas han mostrado un total desprecio a la pérdida de empleos y al impacto de la pandemia en la economía de uno de las potencias más grandes del mundo. Aseguran en su portal que «los medios de vida de las mujeres, así como de la demografía de ancianos y jóvenes con empleos temporales, han empeorado dramáticamente en sólo un año».
«Actualmente, muchos de ellos dependen de la comida y la vivienda proporcionadas por organizaciones no gubernamentales. En lugar de proporcionar asistencia a estas personas vulnerables, el Gobierno japonés y el Gobierno Metropolitano de Tokio continúan utilizando su presupuesto para pagar costos adicionales para los Juegos Olímpicos. (El costo adicional total se calcula en 300 mil millones de yenes, aproximadamente 2 mil 700 millones de dólares estadounidenses.)».

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