Edén, imaginación de Jesús. Humanitarismo coreano

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El famoso pintor ruso Kramskoi creó una obra titulada Acercamiento del cristianismo al pueblo, en la que describió a Jesús que se acerca a las personas. Como muestra la pintura, no pocas personas consideran la cruz dejada por Jesús como santo patrón de la vida.

Iván Kramsko, autor del cuadro Cristo en el desierto.

El cristianismo, que sistematiza su teoría con la doctrina de la Trinidad, la génesis del mundo por un dios celestial, el pecado original de la humanidad, la doctrina sobre la salvación del hombre y la sobre el paraíso y el infierno, expuso el lema de Participación de la iglesia en las actividades sociales y ha renovado ininterrumpidamente sus principios para acercarse más a la vida real de la humanidad.

En sus obras Ana Karénina y Resurrección, el gran novelista Liev Tolstoi, mediante la descripción de Lewin y Neflyutov, había propuesto la doctrina de Tolstoi de que un hombre, si observa los principios cristianos, puede perfeccionarse moralmente para así solucionar las contradicciones irracionales de la sociedad.

Entonces, ¿qué significa la palabra de Billy Graham, líder religioso de Estados Unidos, de que la RPD de Corea es una sociedad en que no hay nada que hacer para Jesús, o sea, una sociedad similar a Edén imaginado por el hijo de Dios?

Un cuadro quien optó por salvar primero a otro niño aun viendo a su hijo que se sumergía; una muchacha estudiante que abandonó su tierra natal y el regazo de sus padres para cuidar a un matrimonio de desamparados veteranos de guerra siendo su propia hija; una mujer que renunció a dar a luz a su hijo por la preocupación de la eventual carencia de su cariño a decenas de huérfanos que atendía a su cargo; muchachas decididas a ser esposas de los que se quedaron discapacitados en medio de su servicio militar; jóvenes voluntarios que se dirigieron sin vacilación a los importantes centros de construcción, las minas, el campo rural y otros sectores de faenas duras y difíciles respondiendo al llamamiento del Partido del Trabajo y del Estado.

Bastaría con citar solo los hechos recientes: Del Hospital Popular de la Provincia de Hamgyong del Sur, en la parte oriental de Corea, salió un obrero tras la cura de la quemadura de tercer grado. Para socorrerlo le donaron piel los más de 600 voluntarios, entre ellos los médicos, enfermeras, compañeros de su fábrica y los vecinos. En el Hospital Popular de la Provincia de Phyong-an del Norte en el noroeste del país, otros médicos y enfermeras extirparon pedacitos de sus conjuntivas para trasplantar en un ojo de un fundidor que perdió la vista por un accidente. Por otra parte, una médica del Hospital Universal de la Cruz Roja de Corea, en la capital Pyongyang, dedicó ocho años para curar a una obrera con grave quemadura en la cara hasta hacerle recuperar su original aspecto.

Esta moda de vivir de la sociedad coreana tiene su fundamento en el socialismo centrado en las masas populares y sustentado en la idea Juche que considera al hombre como un ente más precioso del mundo. Precisamente en esta sociedad, donde todos viven en armonía formando una gran familia y compartiendo el mismo destino con el mismo propósito, se pueden manifestar tal ardiente amor al hombre y bellos rasgos.

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