Países ricos deben relegar los combustibles fósiles, frente al cambio climático

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En una familia, el ejemplo viene de los hermanos más grandes, en la lucha contra el cambio climático, debería ser con las naciones ricas, pues son las que consumen mayor cantidad de combustibles fósiles, factor que ha impedido avanzar en lograr el objetivo de limitar la temperatura global a 1.5 grados centígrados.

La propuesta proviene del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, en momentos en que casi 200 países iniciarán negociaciones para adoptar una estrategia viable para reducir la contaminación por carbono y CO2 del aire.

Se trata de un análisis de tan sólo 70 páginas para favorecer a que los expertos puedan consultarlo con facilidad y que puedan llegar a un acuerdo lo más rápido posible. La línea principal está dirigida a los países ricos, a las que se insta a dejar a un lado primeramente el petróleo, cuya industria está focalizada principalmente en el sector automotriz, manufacturero, energético y de petroquímica consideradas las más contaminantes del planeta.

El texto justifica a naciones más pobres, las cuales no podrían cambiar su industria basada en hidrocarburos so pena de que caigan en inestabilidad económica e, incluso, política. Entre estas se encuentran Sudán del Sur, la República del Congo y Gabón cuyos ingresos económicos los captan de la producción de petróleo y gas, mientras que sus homólogos más prósperos seguirían siendo ricos incluso si se eliminaran los ingresos por combustibles fósiles.

El Centro Tyndall señaló que en Estados Unidos, los ingresos del petróleo y el gas contribuyen en un 8 por ciento al PIB cambiar su uso seguiría siendo de unos 60,000 dólares estadounidenses, que es el segundo más alto del mundo entre las naciones productoras de petróleo y gas.

Kevin Anderson, profesor de energía y cambio climático en la Universidad de Manchester y coautor del estudio, dijo que hay 88 países en el mundo que producen petróleo y gas. Recomendó que los países desarrollados comiencen a suspender el uso del petróleo y gas hasta llegar a un consumo cero en 2034.

En el caso de los subdesarrollados, estos podrían seguir produciendo hasta 2050, mientras que otros como China y México, podrían hacerlo en algún punto intermedio. El Acuerdo de París, firmados por la mayoría de la comunidad internacional, establece que sean las naciones ricas las que deberían “tomar medidas más grandes y rápidas para descarbonizar sus economías y brindar apoyo financiero para ayudar a los países más pobres a abandonar los combustibles fósiles”, indicó Anderson.

El principio ya se ha aplicado a la generación de energía con carbón, y la ONU ha pedido a los países ricos de la OCDE que eliminen el uso del carbón para 2030 y al resto del mundo para 2040. Hay al menos 19 países cuyo PIB per cápita se mantendría por encima de los 50.000 dólares estadounidenses sin ingresos por petróleo y gas, estos deben terminar su producción para 2034.

De acuerdo con otro informe reciente titulado Phaseout Pathways for Fossil Fuel Production, que establece la suspensión del uso del petróleo y gas para ese mismo año, los que deberían iniciar el proceso EE. UU., Noruega, Gran Bretaña, Canadá, Australia y los Emiratos Árabes Unidos.

Otras 14 naciones de «alta capacidad», donde el PIB per cápita sería de unos 28.000 dólares estadounidenses sin los ingresos del petróleo y el gas, deben finalizar la producción en 2039, incluidos Arabia Saudita, Kuwait y Kazajstán.

El próximo grupo de países, incluidos China, Brasil y México, debería terminar la producción en 2043, seguido de Indonesia, Irán y Egipto en 2045.

Sólo las naciones productoras de petróleo y gas más pobres como Irak, Libia y Angola, podrían continuar bombeando crudo y extrayendo gas hasta mediados de siglo.

La Unión Europea, el bloque regional líder en materia de sustentabilidad y energías limpias, ya debate el cómo empezarían a cortar el uso de hidrocarburos. Connie Hedegaard, ex comisaria europea de clima y ministra danesa de clima y energía, señaló que esta perspectiva tiene carácter de urgente dentro del espacio paneuropeo; algo que se está estudiando incluso como necesidad de enfrentar la guerra en Ucrania y cortar la dependencia del gas ruso.

Sólo para que lo sepan: la Artártida oriental registró el viernes pasado temperaturas 70 grados más altas de lo normal para esta época del año, lo que mantiene preocupada a la comunidad científica que no duda en calificar la situación como una ola de calor masiva.

Con información de CNA https://www.channelnewsasia.com/

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