La lengua griega, base linguística de occidente

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En un principio fue el griego… bueno, me refiero al principio de la civilización occidental, que creó la cultura griega y nos heredó esa fantástica lengua que pervive en la nuestra. Este sábado 9 de de febrero es el Día mundial de la lengua griega, uno de los idiomas más dinámicos en la historia de la humanidad, cuya presencia se delata en la ciencias, las artes, la filosofía y en todas las vertientes de la política.

Basta y sobra recordar que las palabras filosofía y política tienen un origen profundamente griego y las pronunciamos y entendemos con la misma claridad que la de un grecoparlante. Hay palabras como “ciencia” que provienen del latín (scire), pero que también marca el origen dual de nuestro español occidental. La palabra equivalente para ciencia en griego es “episteme”, de donde resulta una rama del conocimiento conocida como epistemología, burdamente conocida como teoría del conocimiento.

En el caso del arte, este tiene su origen en la palabra griega tekné, de donde proviene tecnología, es decir, el conjunto de conocimientos que integran una técnica. En realidad tekné es más que un simple conjunto o sistema de conocimientos, es más bien la manera en la que el hombre engaña a la naturaleza para sacarle sus secretos y créanme, en eso, los griegos se pintaban solos.

Basta sobra mencionar la frase dicha por Laoconte, el sacerdote troyano que advirtió sin éxito a su pueblo que en lugar de meter a las murallas al famoso Caballo de Troya, lo quemarán, pues según él: “hay que temerle a los griegos incluso cuando traen presentes” (φοβούνται τους Έλληνες ακόμη και όταν δίνουν δώρα). En la versión latina se dice: “timeo danaos et dona ferentes“, lo cual aparece un poco más comprensible para nuestra herencia latina.

A simple vista, en la frase en griego puede identificarse la palabra “fobountai”, que es una declinación de la palabra “fobo” y significa temer (recordarán fácilmente palabras como hemofobia o miedo a las heridas, así como belenofobia, que es el temor a las inyecciones).

“Elines” es el gentilicio de los griegos (ellos se hacían llamar pueblos de la Hélade). La palabra “dora” es también conocida por nosotros porque significa “don o regalo”. Hay nombres como Dorotea, que significa “el don o regalo de Dios”, e incluso el nombre de Pandora, que se puede traducir como “don de Dios” (sólo para que lo recuerden, la caja de Pandora era un recipiente hecho por una mujer que llevaba ese nombre y que una vez abierto liberó todos los males del mundo).

Nombres como glucosa (glikos) están totalmente anidadas en nuestro idioma. Ni se digan otras más como aire (aeros), sangre (hema), vida (bios), Dios (Theos) que ya forman parte de nuestra cultura cotidiana.

Aunque el griego antiguo o arcaico ha derivado en un griego moderno, esta lengua se habla en Grecia y Chipre, y en otros países como Albania, Italia y Turquía. También en las comunidades griegas que se dispersaron en todo el mundo como en Francia, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña y… ¿que creen? también en México, donde contamos con una Comunidad helénica de México, ubicada por los alrededores del Hipódromo de las Américas (Por cierto, hipos, caballo; dromo, pista, hipódromo.)

Por todo lo que implica nuestra herencia griega en la lengua de Sócrates, abracemos con firmeza las gotas que emanan de ese idioma y que han enriquecido a nuestro español a lo largo de los años.  ¡Miláte eliniká! (Hablas griego).

 

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