Hacia un nuevo orden mundial

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Estas reflexiones son un trabajo sin grandes aspiraciones intelectuales, son más bien un conjunto de reflexiones e investigaciones sobre un tema que desde el 16 de marzo del 2020 inquieta a muchos: la llamada teoría acerca Nuevo Orden Mundial. Lejos de declarar estas líneas como un texto conspirativo buscamos explicar que algo pasa allá fuera, lejos de nuestros sentidos.

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Durante años muchos investigadores han planteado la existencia de un plan diseñado con el fin de instaurar un gobierno único, donde los grupos globalistas y la élite mundial participan activamente. Las redes se llenan de información y titulares al respecto, pero pocas explican un fenómeno llamado globalización, sus alcances y actores.

Sólo como dato ilustrativo, vemos poderes en pugna más allá de las consideraciones geopolíticas, una parte de la iglesia católica y también la evangélica se levantan contra el Nuevo Orden Mundial. En paralelo, entramos en una sociedad distópica donde demonios culturales y económicos intentan imponer un paisaje dominante; no permitamos pues, que con la excusa de un virus se borre nuestra naturaleza afectiva y el contacto con otros. No permitamos que la emergencia del miedo para instaurar una odiosa tiranía tecnológica en que personas sin nombre y sin rostro decidan la suerte del mundo, confinándonos a una realidad virtual, una sociedad donde los peores instintos del ser humano florecen. No olvidemos que la élite busca el aislarnos haciéndonos más egoístas y menos solidarios.

Millones de personas aún no han entendido que esta pandemia es un plan que está diseñado para consumarse en 18 meses o a más tardar en dos años, que es un cambio profundo a nuestros modelos sociales.  Esto ya lo ha dicho Bill Gates: ¡Somos víctimas de un virus invisible que ataca dos veces! Primero en nuestra salud y luego en nuestra economía, hay poderes que buscan sembrar el suficiente pánico y causar la miseria y la ruina de gran parte de la humanidad; ello con el fin de amoldar a la sociedad para que acepten los designios de las mentes iluminadas que nos controlan.

La intención es someternos a un gobierno mundial, inicialmente articulado desde la ONU, cuya propaganda será la promesa de un manejo estandarizado de la actual pandemia y “los virus venideros”.  El concepto de moda o el virus ideológico con el que están inoculando a los ciudadanos, atrapados en sus casas, se llama “la nueva normalidad’ que se supone es originada en la pandemia y que maniobrará las relaciones humanas durante su curva y, como dicen algunos periodistas y analistas eufemísticamente, en la postpandemia.

Han aparecido los símbolos de la nueva normalidad o del nuevo Mundo Feliz: el cubrebocas, los círculos de distancia y la desconfianza del otro. Con los cubrebocas no sólo nos protegernos del contagio, también se nos han callado la boca. ¿Por qué, si es necesario de vida o muerte usarlo para prevenir la infección, nunca lo llevan puesto los mandatarios de las grandes y de las pequeñas naciones, en público, ni en privado? ¿Tienen ellos privilegio de inmunidad virológica? ¿Hay algo que no han querido compartir con el común de los ciudadanos?

Tal vez sea porque los cubrebocas se han convertido en un nuevo accesorio de vestir, además de un negocio: un día su uso es fundamental, al otro no le es y al siguiente es obligatorio.

Por su parte, la principal economía del mundo rompe relaciones con la OMS, y su presidente libra una batalla interna contra el establishment y el Estado Profundo. La Casa Blanca no dio inmediatamente detalles al respecto, pero se espera que el anuncio de Trump suponga la suspensión permanente de la contribución de su país a la organización, que supone entre 400 y 500 millones de dólares anuales. Esta cifra equivale aproximadamente a un 15 % del presupuesto total del organismo vinculado a la Fundación Rockefeller, aquella que en 1947 participó en la Conferencia Sanitaria Internacional cuando se redactó la Constitución de la Organización Mundial de la Salud y que no ha dejado de financiar.

En nuestro desarrollo subyace una brecha no cubierta y no resuelta por la globalización, la desigualdad y las asimetrías del modelo. Este proceso de unificación de mundo que se batía con sus motores tecnológico, económico y político, en este 2020 parece cambiar. Lo que antes hizo desaparecer las distancias hoy paradójicamente las acrecienta, por el momento no hay viajes de vacaciones y tampoco conferencias.

Recordemos que cuando Friedrich Nietzsche identificó el origen del hombre occidental en el mito de Silenio y el Rey Midas pudo reconocer las características de la cultura occidental y de sus ambiciones. Midas murió de hambre pues todo lo que tocaba se convertía en oro, tal vez eso se debió a que ambicionaba mas de lo que su propia naturaleza podía tolerar. Midas es un claro ejemplo del hombre de hoy, de nuestras crisis y de aquellos selectos grupos de la élite global.

En suma, el seguimiento de temas de actualidad e historia sobre el Nuevo Orden Mundial, sirven para reflexionar y conocer aquello que es políticamente incorrecto escudriñar, mientras, vamos revisando algunas consideraciones de la realidad internacional, las circunstancias parecen cercanas a un mundo «perfectamente imperfecto» y constituyen un giro brusco hacia la esclavitud, donde el poder total es un correlato global del poder mundial, cuyo efecto mariposa ya conocemos.

*El autor es presidente de la Fundación Global Africa Latina, docente, columnista y director de Vinculación Internacional de UPCI Perú, colaborador de Udabol Y director para América Latina de la Universidad Unilogos Miami Florida.

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