Migración, un problema global urgente

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El desplazamiento forzado aumentó en el mundo desde el año 2015 al 2019, vemos un complejo fenómeno en el mediterráneo, norte de África, los Balcanes y no menos preocupante en Centroamérica. La movilidad de la población centroamericana se modificó radicalmente a partir de la década de los setenta.

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Hasta entonces, predominaban los flujos migratorios internos, así como los desplazamientos intrarregionales, principalmente de carácter transfronterizo, binacional, temporal y con propósitos laborales, ello está hoy completamente trasformado. El patrón migratorio actual de los países de la región centroamericana, alentado por los conflictos internos, inseguridad, pobreza y falta de empleo ha puesto en jaque a las naciones del norte.

En el pasado fueron ampliamente conocidas las circunstancias y las motivaciones que dieron lugar a amplios y significativos desplazamientos de diversos sectores de población de los países en conflicto durante los años setenta y ochenta, El Salvador, Nicaragua y Honduras una clara muestra de ello. Fue así como la comunidad internacional y los países involucrados en este nuevo escenario de movilidad poblacional prestaron atención y desplegaron acciones para enfrentar las demandas que dichos grupos planteaban con carácter urgente.

Refugiados en campamentos en Africa Subsahariana.
Refugiados en campamentos en Africa Subsahariana.

Una de las características relevantes de aquellos grupos la constituía su no participación directa en los enfrentamientos, pero sí su vulnerabilidad frente a las consecuencias de la conflagración. En algunos casos, se convirtieron en objetivos de las acciones contrainsurgentes de los ejércitos de sus propias naciones, por lo que el desplazamiento forzoso se convirtió literalmente en una estrategia de vida, de sobrevivencia para poner los puntos más claros, llegando a los 65.3 millones de personas, casi seis millones de personas más que el año 2017.

Si bien las Américas es la región que cuenta con menor cantidad de refugiados a nivel global, el conflicto armado en Colombia y la situación de violencia en países como El Salvador, Guatemala y Honduras han generado una gran cantidad de refugiados y desplazados internos, Venezuela ha aportado desde la crisis de Nicolás Maduro, la no despreciable cifra de 4.000.000 de migrantes y desplazados por toda la región americana, siendo Perú, Ecuador Y Chile los países que concentran mayor numero de venezolanos, sumados a otras oleadas de haitianos, dominicanos, colombianos y otros.

Es un hecho que tanto Europa y Estados Unidos han cerrado sus fronteras, Chile hoy exige visado para venezolanos y haitianos, como resultado de un creciente sentimiento antinmigración y por otro el colapso de los sistemas de sanidad y el alto impacto en los indicadores de empleo. Vemos también como el desplazamiento forzado en América Latina podría incrementarse aún más, ante el anuncio de las disidencias de las FARC de regresar al proyecto armado, la pésima situación humanitaria en Venezuela y otras consideraciones asociadas.

Chile por ejemplo debe abordar desafíos para tener políticas de desplazamiento forzado sustentables a futuro; cabe advertir que cuando hablamos de desplazamiento forzado, debemos diferenciar entre refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos.
Refugiados: son personas que -según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951)- se encuentran fuera de sus países de residencia debido a fundados temores de ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas.

Por su parte, la Declaración de Cartagena (1984), un relevante instrumento de derecho internacional regional, amplió esta definición de refugiado para América Latina, incorporando a las personas que han huido de sus residencias por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos y violación masiva a los derechos humanos.

Solicitantes de asilo: personas que han solicitado a un Estado el reconocimiento de su condición de refugiado, pero que aún no ha recibido una respuesta. Desplazados internos: aquellos que, a diferencia de los refugiados, no han cruzado una frontera internacional en búsqueda de protección, pese a que han dejado su lugar de residencia habitual por conflicto armado, violencia generalizada, violaciones a los derechos humanos y desastres naturales.

Los desplazados internos pueden huir por las mismas razones que los refugiados, pero siguen estando bajo la protección del Estado en el que residen. Recordemos que recientemente en el año 2015 por primera vez en el mundo se superó la cifra récord de 60 millones de desplazado, la tragedia de Siria y la pobreza de áfrica subsahariana hicieron lo suyo, hoy esta cifra podría en 2019 incluso ser mas cruda.

El conflicto de Siria ha ocasionado millones de migrantes que buscan protección en Europa..

Este dramático incremento del desplazamiento forzado ha generado una verdadera crisis humanitaria, en la que millones de personas no cuentan con protección de sus derechos básicos y de supervivencia, lo que ha resultado en múltiples problemas en los países de origen y de destino. Este aumento de desplazamiento está principalmente relacionado con la Primavera Árabe y el conflicto armado en Siria, pero también con conflictos en Iraq, Afganistán, Burundi, Colombia y Venezuela entre otros.

Es objetivo decir que la mayoría de los refugiados del mundo (86%) vive en países en desarrollo, siendo Turquía el país que acoge más refugiados (2.5 millones), seguido de Pakistán (1.6 millones) y el Líbano (1.1 millones). Más de la mitad de los refugiados a nivel mundial provienen de tres países: Siria, Afganistán y Somalia. Más del 50% de los refugiados son menores de 18 años.

Sin embargo, los países que actualmente están recibiendo mayores solicitudes de asilo son países desarrollados: Alemania (441.900 solicitudes), Estados Unidos (172.700), Suecia (156.400) y Rusia (152.500). El desplazamiento forzado, si bien se concentra en África, Asia y Europa, también es relevante en el continente americano, donde las cifras se han disparado. La importancia de este fenómeno en América Latina podría aumentar si es que Europa pone aún más duras sus fronteras y si la política de antinmigración de Donald Trump continua con más saña.

Cabe recordar como dato que el año 2015, Estados Unidos fue el segundo país del mundo que recibió la mayor cantidad de solicitudes de asilo y ha mantenido esa tendencia a pesar de su política anti migración, anti refugio y anti no norteamericano.
Si bien las Américas, particularmente él sur es una región que no acoge a un gran porcentaje de la población mundial de refugiados, sin embargo, el impacto de la crisis venezolana la ha puesto en un lugar crítico, sumado que la tierra del café, Colombia es el décimo país que genera la mayor cantidad de refugiados (en 2016 alcanzó la cifra de 340.200 refugiados) y el segundo país a nivel mundial con mayor cantidad de desplazados internos (6.3 millones).

En América Latina, la crisis en Venezuela es la principal expulsora de migrantes, la mayoría se desplazan hacia Colombia.

Por su parte no es menos cierto que la ruta de la migración desde Centroamérica los Estados Unidos no está exenta de fenómenos externos como la violencia y abusos, existe un modelo de emigración que empieza desde el país de origen en Centroamérica y pasa por México para llegar a los Estados Unidos. Muchas películas y artículos han documentado el nivel de violencia al que son sometidos los migrantes de Centroamérica ya estando en México (Sin Nombre, Dying to Live, por ejemplo). Los que pretenden migrar por México desde Centroamérica corren más riesgo, no solamente por la distancia territorial, sino también por los abusos que enfrentan.

Decenas de miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala se han visto obligadas a huir por la violencia y la inseguridad. La mayoría huye de la opresiva influencia del crimen organizado, ya sean carteles de drogas o pandillas urbanas activas en esos países, donde las frágiles instituciones nacionales no pueden brindar la protección necesaria. Otros huyen de la inestabilidad política en Nicaragua, donde la persecución ha llevado a más de 60.000 personas a abandonar el país. Vemos en suma una gran movilidad de personas en dirección sur-norte y otras en dirección sur-sur, léase, desde Centroamérica hacia Estados Unidos y desde Venezuela y Colombia y Haití, rumbo al sur del mundo -Perú y Chile- particularmente, vemos también una condición migratoria indocumentada o irregular, es un fenómeno transnacional que ha cobrado importancia en la región en las últimas décadas y que dadas las actuales consideraciones llegó para quedarse.

*El autor es presidente de la Fundación Global África Latina
http://fundacionglobalafricalatina.org.pe/
Colaborador: CIN / UPCI/ ESM/ UDABOL/ UNILOGOS
Fotos interiores: CICR
Foto portada: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.

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