Francia y Argelia crean un eje de desestabilización en el Magreb

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Todo hace pensar que Francia está dispuesta a vender armas a Argelia y, con ello, a disparar las alarmas en la región del Magreb, al norte de Africa, donde operan grupos delictivos y armados como las milicias separatistas del frente polisario. Es un hecho que este movimiento, que se dice popular, sólo ha promovido la inestabilidad regional y las amenazas contra la integridad del territorio marroquí en lugar de buscar una real solución a la cuestión del Sahara.

Luego que el gobierno de Argel anunció un aumento en su presupuesto militar, el cual ahora ascendió a más de 18 mil millones de dólares, París corrió a los brazos argelinos para buscar contratos de venta de armamento francés, los cuales serían usados para apoyar el despliegue del ejército argelino en el Sahel.

Con esto, Francia está cimentando un descrédito a sus compromisos de seguridad ante la comunidad internacional; una acción que ya está creando un sentimiento antifrancés en Africa al convertir a Argelia en su emisario tendiente a desestabilizar la región.

La actitud francesa ha despertado varias contradicciones, por una parte, reacciona con fuerza al avance ruso en Africa, pero por otra, le facilita el apoyo a uno de los aliados de Moscú, que es Argel; lo cual demuestra una política de doble cara hacia sus aliados occidentales.

De esta manera, y aprovechándose de la falta de seriedad gala, Argelia ha usado la ocasión para debilitar las sanciones económicas de Estados Unidos contra Rusia.

Claramente se ve que la intención de París es nuevamente habilitar a los grupos armados y delictivos para inducir nuevos golpes de estado como los que se registraron anteriormente en Malí y Burkina Faso, teniendo al general argelino Chengriha como su principal emisor y promotor en la región sahelo-sahariana.

Cabe destacar que este militar ha sido denunciado y acusado por la oposición argelina en el extranjero de haber cometido delitos y abusos relacionados con los derechos humanos, tráfico de drogas y armas, según datos revelados en redes sociales por Guermit Bounouira, y en el libro titulado «La guerra sucia», publicado por el ex oficial de la ANP, Habib Souaidia, en 2001.

Con información de mundoislam

 

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