El nuevo mundo de los BRICS

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Conocida como el punto de partida de la antigua Ruta Marítima de la Seda, la ciudad de Quanzhou (provincia de Fujian, costa sureste de China) ha sido multicultural y cosmopolita a lo largo de la historia. Durante las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1279-1368), diversas comunidades del mundo se establecieron allá, en especial la árabe y la persa. Aún hoy la presencia islámica es muy importante en la ciudad. Con esos pergaminos, no resultó una sorpresa que Quanzhou fuera elegida la sede de un seminario internacional sobre los BRICS, en el que se reforzó la defensa de la apertura, la inclusión y el beneficio mutuo.

El “Seminario BRICS sobre Gobernanza”, organizado conjuntamente por el Buró de Ediciones y Publicaciones en Lenguas Extranjeras de China (CIPG, por sus siglas en inglés) y la Academia China de Gobernanza, reunió a expertos de alto nivel, no solo de los BRICS, sino de otros 13 países. El objetivo fue promover el diálogo entre civilizaciones, con el fin de contribuir con propuestas a la construcción de una comunidad de futuro compartido para el mundo.

Vientos de reforma

Si usted no lo sabía, BRICS, en idioma chino, se dice jinzhuanguojia (金砖国家), lo que literalmente significa “los países de ladrillos dorados”. En efecto, los últimos diez años han sido un decenio dorado, en el que los BRICS han configurado un mundo como no se había visto desde el término de la Segunda Guerra Mundial. No es casualidad que los BRICS defiendan una reforma de la gobernanza global, con el fin de que el nuevo sistema represente mejor el peso adquirido por los países emergentes y en vías de desarrollo.

Sin embargo, mencionó Wang Lei, director del Centro de Cooperación de los BRICS de la Universidad Normal de Beijing, son los países desarrollados los más reacios a modificar el sistema. “La actual gobernanza global no refleja los cambios que se han dado en los últimos diez años. Los BRICS deben trabajar coordinadamente e ir cambiando el sistema paso a paso”, consideró Wang, quien puso como ejemplo el caso del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), que si bien fue propuesto por China, ha sido respaldado por los BRICS y ha logrado que países occidentales como Alemania, Reino Unido y Francia soliciten su membresía.

De similar parecer fue Cai Chunlin, director del Centro de Estudios sobre los BRICS de la Universidad de Tecnología de Guangdong, para quien uno de los mayores impactos de los BRICS en la gobernanza global ha sido la innovación, como se pudo observar en la creación del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), inaugurado por los BRICS en Shanghai en julio de 2015. Pero, ¿por qué necesitamos un NBD?, se preguntó Cai. “Pues porque los actuales bancos de desarrollo no han satisfecho las necesidades de los países en desarrollo”, explicó. “En los próximos cinco años, dos terceras partes de los préstamos del NBD apoyarán los proyectos de infraestructura no solo de los BRICS, sino de los países en desarrollo, y eso es algo nuevo”.

Al referirse a la reforma de la gobernanza global, Ronnie Lins, del Centro China & Brasil: Investigación y Negocio, y Essop Pahad, ex ministro en la Presidencia de Sudáfrica, coincidieron en la necesidad de sacar lecciones de la administración que el Gobierno chino viene llevando a cabo internamente en su país. Mientras Lins señaló que los BRICS deben inspirarse en la política china de considerar la innovación como pieza clave de su actual modelo de desarrollo, Pahad indicó que los países africanos deberían tomar en cuenta la manera en que China selecciona a sus funcionarios de distintos niveles. “Los países africanos tenemos que poner más interés en la gente que trabaja en la administración pública”, recomendó.

Desafíos en el mundo de hoy

Pero no todo es perfecto en los BRICS. En los últimos años, miembros como Brasil y Rusia vienen atravesando dificultades económicas que fueron también mencionadas en el seminario de Quanzhou. En diálogo con China Hoy, Boris Guseletov, investigador del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia, consideró que Brasil pasa especialmente por una severa crisis política, mientras que la economía rusa se ha visto afectada por las sanciones internacionales y por medidas del Gobierno ruso que no han surtido los efectos deseados en su economía.

Guseletov sostuvo que hoy la prioridad para los BRICS debería ser convertirse en un actor político más sólido y crear cuerpos políticos y administrativos que permitan formar y desarrollar una política exterior común, a fin de que la voz de los BRICS sea más fuerte en la arena política. “Luego de ello, los BRICS podrían pensar en incluir a otros países, como Turquía”, añadió.

Para Tania García-Millán, oficial de Asuntos Económicos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), los BRICS aún hoy están definiendo cuál será su agenda a largo plazo. “En la medida en que puedan consolidar bien sus instituciones, su visión y sus políticas, podrían ahí pensar en expandir su membresía”, señaló a China Hoy.

García-Millán consideró que la expansión de la membresía de los BRICS y la incorporación de otro país dependerán también mucho del patrón de desarrollo y las necesidades que tenga cada país. “No se puede dar una receta generalizada”, dijo la oficial de la CEPAL, quien recordó que la globalización enfrenta hoy un periodo de transformación. “En la medida en que los BRICS puedan superar sus retos domésticos y cooperar entre ellos, tendrán una posición única para responder a las necesidades que enfrentan los países en desarrollo”, añadió.

Una “cultura BRICS”

Por su parte, Swaran Singh, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Jawaharlal Nehru (India), sostuvo que un desafío que no debe ser obviado por los BRICS es la cultura, a menudo marginada por preocupaciones económicas y crematísticas. “BRICS es una idea muy ambiciosa y, a la vez, muy desconectada”, declaró Singh a China Hoy.

“Los cincos países están físicamente muy lejos unos de otros. Los tamaños de sus economías son diferentes, sus velocidades de crecimiento económico son diferentes, sus sistemas políticos son diferentes, por lo que lo único que los puede mantener juntos es la creación de una ‘cultura BRICS’”, puntualizó el experto indio, para quien es indispensable la creación de una Secretaría de los BRICS.

Pero, ¿por qué pensar en la cultura cuando los BRICS afrontan apremiantes tareas económicas? Para Swaran Singh, no hay duda de que si los BRICS quieren sobrevivir, el primer requisito es asegurar que todos sus miembros crezcan económicamente. “No hay duda. Cuando uno tiene fiebre, el doctor necesita enfocarse en la fiebre. Pero la fiebre es solo el síntoma, no la enfermedad”, sostuvo. “Crecer es importante, pero eso lo puede hacer cada país individualmente. Lo único que cohesionará sostenidamente a los BRICS es la cultura”. En este aspecto, Singh resaltó esfuerzos como el Festival de Cine de los BRICS y los Juegos BRICS.

Cabe resaltar también lo expresado por el director del Centro de Estudios de Investigación y Desarrollo Sociológicos de la Universidad de Beijing, Qiu Zeqi, para quien los BRICS deben perseguir lo que China ha tenido como modelo de desarrollo en los últimos 3000 años: la unidad en la diversidad. “Como solía decir Confucio, el mejor método para vivir en la diversidad es respetar la elección de los otros”, puntualizó Qiu. “La diversidad no debe ser una queja. La sociedad humana es una sociedad diversa, pero algunas veces no la queremos sentir así”, concluyó. Los BRICS tienen hoy la oportunidad de hallar una fuerza impulsora en la riqueza de sus diferencias.

El autor de este artículo es acreditado a Michael Zárate, y fue publicado en EmbajadasTV con la autorización plena y exclusiva de China hoy.

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