Recuerdan a Nicolás II y su familia a 100 años de su ejecución

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Uno de los símbolos del imperio ruso lo fue la familia del zar Nicolás II. Este martes se cumplieron cien años de su asesinato, un crimen que también cobró la vida de toda su familia en 17 de julio de 1918, teniendo como escenario la ciudad de Ekaterimburgo, en los Urales. Esa madugada, el zar, la zarina Alejandra, el príncipe heredero Alexéi y sus hermanas, la duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia fueron fusilados por un grupo de soldados bolcheviques que cumplían esa misión dictada por el Soviet de los Urales.
A manera de homenaje, más de cien mil personas realizaron una procesión para honrar a la familia real, la cual fue canonizada por el Iglesia Ortodoxa Rusa en el 2000. Miles de feligreses caminaron por las calles donde se escenificó su muerte, uno de los magnicidios más grandes en la historia de la realeza europea.
El cortejo fue encabezado por el patriarca Kiril, en un acto donde los asistentes portaban iconos, cruces, estandartes y retratos del monarca y sus familiares. Se trató de una peregrinación que recorrió más de veinte kilómetros y concluyó en la fosa donde sus cuerpos fueron cremados, luego de ser ajusticiados por los activistas comunistas, cerca del monasterio de Gánina Yama. Se dice que en el sótano de esa casa, confiscada a un comerciante de Ipátev, fue donde se cometió el brutal crimen.
La manera en que fueron asesinados, así como la forma en que se les eliminó al quemarlos y someter más de 500 kilos de restos humanos a disolución con ácidos, ha motivado a las autoridades a tratar de descifrar si la familia fue ejecutada en el marco de algún ritual. Un año después de la masacre, el forense Nikolái Sokolov investigó los pocos restos que quedaron y dijo que había encontrado pistas que revelaban que el magnicidio podría haber sido un ritual como «signos cabalísticos», «inscripciones» y extrañas «cifras».

En 1922, otro experto en ocultismo, Mijáil Skariatin, afirmó que en un mensaje descifrado a partir de las inscripciones localizadas decían: «Aquí por orden de la fuerzas ocultas el zar fue ofrecido en sacrificio con el fin de lograr la destrucción de Rusia».

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