Poderoso país auténticamente soberano y país justiciero

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El 8 del pasado septiembre, Kim Jong Un, en su discurso de orientación política pronunciado en VII Sesión de la XIV Legislatura de la Asamblea Popular Suprema de la República Popular Democrática de Corea, la calificó de un “poderoso país auténticamente soberano” y “país justiciero”.

Poderoso país soberano

Estados Unidos de América que persigue la hegemonía y pretende realizar la unipolarización, hoy analiza la política, la economía, la cultura y otras cosas del mundo tomando como pauta la supuesta democracia a estilo norteamericano y trata de lograr que todos los países actúen bajo su batuta. A los países que no le siguen, les aplica la presión militar y las crueles sanciones y bloqueos.

Incluso en muchos países que pretendían lograr su propio desarrollo, debido a la intervención de los imperialistas se echó a pique el régimen político y ocurrieron la guerra civil, la emigración y otras anormalidades. Es difícil preservar la dignidad del país, defender el destino del pueblo y determinar y mantener su propio camino de desarrollo.

Desde esta observación la RPD de Corea es un poderoso país genuinamente soberano. ¿­Qué es lo que logró esto?

La RPD de Corea, manteniendo el principio de soberanía en la política, independencia en la economía y autodefensa en la salvaguardia nacional, también hoy sigue con firmeza su camino optado. EE.UU., en una intentona de impedir el avance del país asiático, recurre a vilezas de toda ralea durante varios decenios.

Ya es bien conocido el hecho de que en más de 10 años pasados cuando la RPD de Corea fortalecía más la capacidad defensiva nacional para salvaguardar la dignidad nacional y la eterna felicidad del pueblo, EE.UU. maniobró persistentemente para aislarla y estrangularla. Movilizando a sus seguidores, le aplicó la cruel sanción y bloqueo y no contento con esto, solo en un año varias veces le aplicó restricciones y valiéndose de grandes fuerzas bélicas incluido el portaaviones nuclear, atentó gravemente su seguridad.

Pero ninguna intimidación y chantaje logró que la RPD de Corea se desviara del camino de la independencia escogido Kim Jong Un, con su abnegación, se puso a la delantera de la lucha del pueblo coreano por defender la soberanía y dignidad nacionales. Aunque se vió obligado que los niños apretaran más el cinturón y sufrieran más hambre, y que todas las familias pasaran estupendas dificultades en la vida, las gentes absolutizaron la causa del Partido del Trabajo de Corea y superando múltiples dificultades, lo apoyaron como un solo hombre y enérgicamente.

La firme disposición y voluntad del mandatario de defender, apoyándose en el pueblo infinitamente leal, el destino y la soberanía del país, la nación, y el ardiente deseo del pueblo de vivir con dignidad  no como esclavo sino como pueblo independiente, se hicieron la unidad monolítica, la gran fuerza insuperable con nada. Es que precisamente esta fuerza hizo de la RPD de Corea el poderoso país soberano que nadie se atreviera a tocar.

País justiciero

Kim Jong Un, en su discurso de orientación política, declaró que el mundo otra vez llegará a conocer a las claras de qué es un poderoso país auténticamente soberano y un país justiciero, hoy cuando la propensión a la hegemonía rige como nunca y qué fuerte es el espíritu irresistible de la República que se enfrenta con la frente alta a EE.UU., imperio del mal.

Diríase que precisamente es el mundo actual en el que debido a las fuerzas pretendientes a la hegemonía predomina abiertamente la injusticia. Aplicar el patrón de doble rasero es un fenómeno común, lo cual se muestra concentradamente en el proceder de EE.UU. que pone en cuestión el fortalecimiento de la justa capacidad defensiva de la RPD de Corea para defender la soberanía del país y la seguridad del pueblo.

La Corea popular, pese a la presión de EE.UU. y sus seguidores, mostró con su práctica lo que es la verdadera justicia internacional.

Kim Jong Un, con miras a garantizar la eterna seguridad del país y la nación, y establecer una estable y pacífica circunstancia de la Península Coreana y el resto de la región, presentó una nueva línea y dirigió acertadamente el empeño para su ejecución. La firme e inmutable voluntad del Partido del Trabajo de Corea y su atinada dirección y el fervoroso espíritu de persistencia y patriotismo del pueblo coreano lograron superar toda clase de dificultades y llevar al supremo plano el honor y la majestad del país. Todos los imparciales patrones de los que EE.UU. y sus acólitos se valieron para tomar la hegemonía y su embargo y bloqueo no pudieron poner obstáculo en el camino de Corea, sino que se quedaron quebrados por su vigoroso avance.

La RPD de Corea, con su práctica estableció una justicia y un patrón internacionales de que empeñarse para el fortalecimiento de la capacidad defensiva, sea cuál sea, viene a ser el derecho de un Estado soberano y que ninguno tiene derecho a inmiscuirse en ello.

Hoy la RPD de Corea amplía y desarrolla más las relaciones de amistad y colaboración con los países vecinos y coopera por encima de la diferencia de la ideología y el régimen con todos los países, todas las naciones, que se oponen a la agresión, la injerencia, la dominación y la subyugación de los imperialistas y aspiran a la independencia y la justicia. Quiere fomentar multifacéticos intercambios y colaboraciones también con los países capitalistas que la respetan y tratan amistosamente.

Se agravan las contradicciones entre la justicia y la injusticia y entre el progreso y la reacción, particularmente se hace patente la composición de las fuerzas en torno a la Península Coreana y se acelera a ojos vistas el viraje del mundo unipolarizado del que cacarea EE.UU. al multipolarizado, este es el análisis de la actual situación internacional hecho en el discurso de orientación política. La RPD de Corea, país justiciero, en correspondencia a la tendencia de desarrollo de la actual situación internacional y la posición de poderoso país soberano, desarrolla activamente sus relaciones con el extranjero.

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