En órbita, el satélite Mohammed VI-B de Marruecos

383

Marruecos completó hoy su sistema de orbitación con el lanzamiento del satélite Mohammed VI-B, cuya aplicación permitirá contar con mejores infraestructuras civiles, necesarias para el desarrollo de ese país norafricano.

En poco más de un año, Marruecos ha dado pasos hacia una acelerada modernización nacional. El 8 de noviembre del 2017 se orbitó el primer satélite nombrado en honor del rey Mohammed VI A, ahora el círculo se cierra con el lanzamiento del Mohammed VI B, en busca de contar con una mayor tecnificación del país.

El Mohammed VI-B, lanzado este 21 de noviembre de 2018, es parte complementaria de un sistema satelital que permite tomar imágenes a resolución muy alta y reducir el tiempo de revisión. Para Tajjeeddine Rachidi, doctor en sistemas de nanosatélites por la Universidad Al Akhawayn en Ifrane, Marruecos, ambos satélites realizarán al menos 10 vueltas diarias sobre el territorio marroquí, produciendo alrededor de mil imágenes en bruto por día.

“Esto abre claramente el camino para una nueva gama de aplicaciones civiles. Como tal, muchos departamentos estatales y gubernamentales marroquíes, y hasta cierto punto el sector privado y la comunidad de investigación también obtendrán acceso a datos de sensores remotos que les permitirán reducir costos y obtener independencia de los proveedores de imágenes satelitales”, dijo el experto. “Se trata de un salto gigantesco hacia políticas públicas basadas en datos que estimularán la innovación para nuevos servicios y productos de valor agregado, y por último, pero no menos importante, también el desarrollo de más investigaciones nacionales”.

El Mohammed VI-B despegó desde la base espacial de Kourou, en la Guyana francesa, en una operación realizada por Arianespace mediante un lanzador ligero europeo Vega. Ambos satélites pesan más de una tonelada y son del tipo Pleiades, construidos con forma hexagonal. Lleva consigo tres paneles solares, fabricados en Francia por Thales Alenia Space, que se ha encargado de crear los instrumentos ópticos con los que se obtienen imágenes diurnas y nocturnas con una resolución de 0,7 metros.

Satélite Mohammed VI-B.

“Al igual que su predecesor, el Mohammed VI-B también orbitará la Tierra a una altitud de 696 km a lo largo de una órbita polar sincrónica al sol con una inclinación de -98 °, es decir, una inclinación diametralmente opuesta a Mohammed VI-A. Ambos  tienen una misión de 5 años. El centro de mando, control y telemetría también es el mismo para los dos y está ubicado en Rabat”, comentó Rachidi.

La empresa Airbus France fue la encargada de construir la plataforma, así como los equipamientos a bordo y los procesos de integración del satélite. El satélite Mojammed VI-B será totalmente administrado, como es el caso el satélite Mohammed VI-A por ingenieros y técnicos marroquíes quienes han sacado provecho de unas largas y especializadas formaciones en la materia tanto en Marruecos como en el extranjero.

Ya que la explotación de las imágenes satelitales es cada vez más esencial y crucial en varias áreas, a saber: el catastro y la cartografía, la agricultura, los recursos hídricos, la construcción y las obras públicas y el transporte, las agua y los bosques, las minas y la geología, las redes de comunicaciones, el seguimiento de grandes proyectos, la planificación urbana y regional, la oceanografía y zonas costeras, los desastres naturales, se propone a continuación destacar algunas áreas de aplicación de dichas imágenes satelitales.

Aunque diferentes medios de comunicación internacionales señalan que el Mohammed VI-B cumplirá funciones de espionaje o del control de la migración, en realidad carece de la configuración que le permitiría cumplir con esa función.

“La inteligencia y el uso estratégico, como el control del flujo de migración, requieren una constelación de satélites mucho más grande, para poder realizar al menos una vuelta cada 10 minutos, para rastrear los movimientos de las personas; se trata de un conjunto de sensores completamente diferente en el tablero de la nave espacial, y los satélites deben estar en una órbita polar inferior a 696 kilómetros, típicamente 220-250 kilómetros”, dijo Rachidi. “La configuración actual de Mohammed VI-A y B está lejos de esa situación. Más bien está configurado para aplicaciones civiles. Además, las misiones de inteligencia sólo son efectivas cuando se apoyan con capacidades gigantescas en el terreno, que van más allá del presupuesto de Marruecos, o la visión geopolítica en la región, en gran parte marcada por las tradiciones y el desarrollo conjunto de los “buenos vecinos” de Marruecos, especificó.

Los satélites estarán bajo supervisión de la Agencia Nacional de Conservación de Tierras, Catastro y Cartografía (ANCFCC) y del Centro Real de Teledetección Espacial, basados en inmediaciones del aeropuerto de Rabat. Básicamente serán usados para monitorear los recursos forestales, dar seguimiento a los cambios del medio ambiente, la construcción urbana, el trazado de nuevas autopistas y ferrocarriles y sobre todo, para estudiar y paliar las consecuencias de los desastres naturales.

Fotos: Arianespace y Infomarruecos.ma

Ahora te invitamos a ver el video del lanzamiento.

DEJA UNA RESPUESTA