Expectativas a la baja

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La historia acelera su paso sobre la izquierda mexicana cuyos principios ideológicos van quedando en desuso. No todos los militantes o simpatizantes logran asimilar la  transformación. En 1988 Cuauhtémoc Cárdenas, junto con Porfirio Muñoz Ledo, plantearon no tomar el poder por el simple hecho de hacerlo. Años más tarde, en el 2006, Andrés Manuel Lopez Obrador retomó ese compromiso ético y despreció aliarse con Elba Esther Gordillo Morales, ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En ese momento el tabasqueño se definió así: “Yo no soy un ambicioso vulgar, no es la lucha del poder por el poder”.

Después de 30 años de lucha no queda nada de estas buenas intenciones. López Obrador entendió que su techo electoral llegó al límite, con calculadora en mano y la cercanía del triunfo en julio próximo, sumó al Partido Encuentro Social (PES), a la senadora Gabriela Cuevas, a los ex dirigentes nacionales del PAN, Manuel Espino Barrientos y Germán Martínez Cázares. De igual modo, nombró coordinadores estatales de campaña a Ricardo Monreal que está bajo sospecha de tener vínculos con el narcotráfico y a Marcelo Ebrard acusado del desvío de recursos públicos en la Línea 12 del metro de la Ciudad de México. Entonces algunos fundadores de Morena fueron sacrificados, Andy el hijo del dos veces candidato presidencial fue el encargado de ofrecer candidaturas como pago de cuotas a los recién llegados. Así se explica que el ex delegado Francisco Chíguil sea el abanderado para la alcaldía de la Gustavo A Madero. A él se le responsabilizó de la tragedia en el New’s Divine que costó la vida a nueve jóvenes, el 20 de junio del 2008.

La otra cara de la moneda la vivió Hypatia López precandidata a la presidencia municipal de Pátzcuaro, a ella la bloqueó el ex gobernador michoacano Leonel Godoy. La joven política expresó su indignación a través de un ensayo. “Ahora entiendo las palabras de Gabriel García Hernández cuando en alguna reunión de organización en la ciudad de Morelia decía a los militantes de Morena, -ustedes trabajen y dejen que de las vulgares candidaturas nosotros nos encarguemos-. En ese momento, me preguntaba, ¿Nosotros? ¿Quiénes? ¿Vulgares candidaturas?… ahora sé con certeza a quienes se refería. Lo que no sabía en ese momento era que algunos pseudomorenistas, son los secuaces de los personajes anteriormente descritos, y ¡vaya que se han encargado de las candidaturas! Lo que está en juego en el estado de Michoacán radica no sólo en las formas de cómo acceder al poder sino de cómo se ejerce y a través de quienes se ejerce, ya que estas formas, son conocidas por todos los michoacanos”.

En tres años Morena pasó de rifar los puestos políticos a venderlos en varios casos. Los zafarranchos en sus asambleas son parte de los usos y costumbres. En este contexto, la práctica del acarreo se hizo presente en los mítines, esto fue una herencia del PRD que a su vez la recibió del PRI. ¿En que momento la izquierda empezó a pagar a la gente para escuchar a los líderes? Sin duda la llegada al poder provocó la creación de una burocracia que elevó su nivel de vida y está dispuesta a hacer lo que sea necesario con tal de mantener su estatus de vida.

Estos cambios en Morena han sido bien recibidos por los analistas de la derecha que se sienten menos amenazados ante un posible triunfo de AMLO, aunque no falta quien invente que la democracia corre un peligro con su posible triunfo. Sin embargo, lo que asombra es la falta de autocrítica entre los analistas progresistas. Se quiere justificar la actuación del candidato presidencial como si esto fuera posible. Esta baja de expectativas es la decepción de tres décadas.

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