Mensaje de Año Nuevo

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Kim Jong Un

Entrañable pueblo de todo el país y oficiales y soldados del Ejército Popular, Hermanos compatriotas, Compañeros y amigos:

Despedimos el 2018, engalanado con acontecimientos significativos para la patria, la revolución y los anales de la nación, dejando una vez más huellas indelebles en la historia, y hemos acogido con el sueño de la esperanza el año nuevo 2019.

Con motivo del nuevo año, saludo de todo corazón a todo el pueblo y los oficiales y soldados del Ejército Popular quienes en los días convulsivos del año pasado se consagraron a la causa de la construcción socialista respirando el mismo aire y dando los mismos pasos que nuestro Partido, así como deseo que todas las familias del país se llenen de amor, esperanza y dicha.

Extiendo mis cordiales saludos a los compatriotas en el Sur y el extranjero quienes aunaron voluntades para escribir una nueva historia de la reconciliación, unidad, paz y prosperidad de la nación.

A los jefes de Estado y amigos de distintos países les deseo éxitos en su esfuerzo por el progreso y desarrollo sociales y la paz y justicia en el mundo.

Compañeros:

El 2018 fue un año histórico en que se produjeron notables cambios en la situación nacional e internacional gracias a la línea independiente y la determinación estratégica de nuestro Partido y que la construcción socialista entró en una nueva fase.

El tercer pleno del séptimo período del Comité Central del Partido, efectuado en abril pasado, fue una ocasión importante de significado trascendental para lograr un nuevo ascenso de la revolución y seguir acelerando el ritmo de avance del socialismo, a partir del gran triunfo que obtuvimos con el Lineamiento de Desarrollo Paralelo. Nuestro pueblo, que recorrió un tortuoso camino de lucha con la inconmovible fe en la victoria del socialismo, aseguró con sus propios medios la defensa de su soberanía, la paz y la prosperidad, y emprendió la gran marcha revolucionaria dirigida a alcanzar metas más altas de la edificación de una patria rica y poderosa.

En virtud de nuestros protagónicos y activos esfuerzos, se creó una atmósfera a favor de la paz en la Península Coreana, y mientras se elevaba continuamente el prestigio de nuestro Estado en la arena internacional nuestro pueblo celebró por todo lo alto, con gran orgullo y dignidad, el septuagésimo aniversario de la fundación de la gloriosa República Popular Democrática de Corea.

Los festejos de septiembre demostraron elocuentemente ante el mundo el poderío de nuestra República, que afianzó la identificación ideológica de toda la sociedad y la unidad monolítica del Partido y el pueblo y que cuenta con una poderosa economía independiente y capacidad de autodefensa, y la férrea voluntad del heroico pueblo coreano de luchar consecuentemente por el triunfo de la causa socialista.

El año que despedimos, todo el pueblo consolidó aún más la base de la economía independiente, en su bregar por materializar la nueva línea estratégica del Partido referente a concentrar todas las esfuerzas en la construcción económica.

Se dieron avances significativos y apreciables en el empeño por poner en la práctica el lineamiento sobre la autoctonía de la economía nacional. Se incrementó considerablemente la capacidad de generación eléctrica del Complejo Termoeléctrico de Pukchang, se obtuvieron mayores éxitos en la tarea de hacer más autóctonas las plantas metalúrgicas como los Complejos Siderúrgicos Kim Chaek y Hwanghae, y se impulsó vigorosamente la labor de reforzar la base independiente de la industria química. El salto cualitativo y la producción masiva de distintos equipos rodantes y mercancías de la industria ligera alegran al pueblo provocándole un gran placer y orgullo por ser frutos de nuestras fuerzas, tecnología y recursos.

Los del sector de la industria carbonífera libraron un batallar a muerte en defensa del sustento de la economía independiente, superando todas las dificultades, en tanto que el tesonero esfuerzo de la rama agrícola por la mayor producción de cereales hizo posible que muchos colectivos e individuos lograran abundantes cosechas en medio de las desfavorables condiciones meteorológicas.

En total respuesta al llamado combativo del Partido de dirigir todas las fuerzas a la construcción económica, los de la industria militar fomentaron el desarrollo económico y la vida de la población al fabricar gran variedad de máquinas agrícolas y de construcción, productos en cooperación y artículos de consumo masivo.

El año pasado, se impulsaron de forma tridimensional y en gran escala las ingentes obras de construcción que glorificarán la época del Partido del Trabajo, según el grandioso propósito y proyecto de éste, lo cual mostró fehacientemente el ímpetu de la Corea socialista que avanza victoriosa cual olas furiosas, sin detenerse un instante e incólume ante las adversidades, así como las inagotables potencialidades de nuestra economía independiente.

En apoyo a la resolución del pleno de abril del Comité Central del Partido de generar un auge revolucionario en las labores científicas y educativas, en la esfera científica y técnica fueron presentados valiosos trabajos de investigación que aportan al desarrollo de la industria con tecnología de punta y la activación de la economía nacional, se impulsó enérgicamente la tarea de modernizar la enseñanza y asentarla sobre un fundamento científico, y mejoraron las condiciones y ambientes docentes en numerosas escuelas primarias y secundarias y planteles de enseñanza superior.

En la rama cultural y artística produjeron y montaron la gran función gimnástica y artística, la cual tuvo una gran repercusión dentro y fuera del país y puso de manifiesto el desarrollo, el distintivo y la superioridad del arte propiamente coreano.

Compañeros:

A través del bregar de todo un año que dejó escrita una página de brillantes victorias en los anales de nuestra revolución, una vez más nos hemos convencido de la justeza de nuestra causa y de la indestructibilidad de nuestro Estado. En el batallar de nuestro indoblegable pueblo que enfrenta los retos de la injusticia, se va potenciando constantemente la capacidad de nuestro Estado de fortalecerse con sus propios medios y con mayor celeridad vamos avanzando hacia la potencia socialista.

Aprovecho esta oportunidad para expresar una vez más mi sincero agradecimiento a todo el pueblo y los militares quienes han realizado grandes proezas para la historia de la patria, siguiendo un trayecto de victorias en pos del Partido.

Compañeros:

Nuestro Partido y pueblo, probados y fortalecidos aún más en el esfuerzo por glorificar la nueva era de la revolución del Juche, han emprendido la marcha del año nuevo con redoblada convicción y esperanza.

Este año enfrentamos la tarea de abrir una halagüeña perspectiva para dar un paso más de avance en la construcción socialista con la ampliación de la capacidad de desarrollo independiente del país.

Contamos con la fuerza, la base, la orientación de lucha y la manera de creación a nuestro estilo que nos permiten forjar por cuenta propia un futuro más brillante del socialismo. Si luchamos con el espíritu de apoyarnos en nuestras fuerzas y la inquebrantable voluntad manteniendo la nueva línea estratégica del Partido, se multiplicará el poderío del país y se hará realidad el sueño del pueblo.

¡Abramos un nuevo camino de avance en la construcción socialista, enarbolando la bandera de apoyo en nuestras propias fuerzas!, esta es la consigna que debemos enarbolar. Debemos producir un auge revolucionario en todos los dominios de la construcción socialista tomando como medio omnipotente para la prosperidad ese espíritu que ha sido nuestra bandera de lucha y motor que nos impulsa a dar saltos en todo el trayecto de la revolución coreana.

Es preciso consolidar más las potencialidades de la economía socialista independiente.

Debemos alcanzar exitosamente las metas estratégicas para el desarrollo de la economía nacional apoyándonos en nuestra técnica y recursos y en la elevada creatividad y entusiasmo revolucionario del pueblo, para así pasar a una nueva etapa de ascenso.

El Estado trazará un correcto proyecto para reajustar, reforzar y activar el conjunto de la economía nacional y lo materializará con rigor.

Urge tomar medidas estratégicas encaminadas a demostrar plenamente la capacidad latente de la economía independiente y hallar nuevos elementos y energías para el desarrollo económico, así como organizar y movilizar con eficacia los recursos humanos y materiales del país para la construcción económica. Hay que captar la clave de la economía nacional para reforzar los eslabones concatenados y activar la economía promoviendo su futuro desarrollo.

Debemos viabilizar satisfactoriamente la dirección única del Estado sobre el conjunto de la economía y renovar los métodos de su administración para que los trabajadores exhiban sin reserva su entusiasmo consciente y creatividad. Al Consejo de Ministros y demás órganos estatales de dirección económica les compete mejorar la planificación, fijación de precios, administración financiera y su control, acorde a la ley de la economía socialista, así como lograr que las palancas económicas influyan positivamente en la activación de la producción y la reproducción ampliada de las empresas. Les atañe reajustar el sistema de aparatos y de trabajo, para así elevar la eficacia de la labor económica y agilizar las actividades administrativas.

Los talentos, las ciencias y la tecnología constituyen nuestros principales recursos y armas estratégicos para dar un gran salto en la construcción socialista.

Es necesario que el Estado acelere, con el objetivo bien definido y con tesón, la formación de talentos y el desarrollo científico-técnico, y aumente las inversiones en esta labor.

Conforme a la tendencia mundial de desarrollo de la educación y la exigencia de la pedagogía, hay que renovar contenidos y métodos docentes para formar cualitativamente a los talentos que se encargarán del desarrollo social y económico. Hace falta presentar altas metas de desarrollo de nueva tecnología y concentrar las fuerzas en la investigación de la tecnología clave que sea práctica y de gran connotación económica para así asegurar la factibilidad del crecimiento económico, así como adoptar medidas institucionales para acrecentar la producción y el desarrollo tecnológico y aumentar la creatividad intelectual mediante la estrecha cooperación entre los centros de investigación científica y las empresas.

Es preciso propulsar el cumplimiento de la meta de la Estrategia Quinquenal para el desarrollo de la economía nacional en todas sus ramas.

Hay que abrir una brecha para activar la economía nacional, dándole prioridad a la solución del problema de la electricidad

Una de las tareas más importantes y apremiantes que encaramos este año en la construcción de la economía socialista es aumentar decisivamente la generación eléctrica.

Al concentrar las inversiones estatales en la industria eléctrica reajustarán, reforzarán y aprovechará con mayor eficacia la actual base de generación eléctrica, remodelarán y modernizarán uno tras otro y con prioridad las ramas y objetos que lo requieren con apremio, y por el momento alcanzarán el nivel del año de la máxima generación eléctrica.

Tomando la solución del problema de electricidad como una tarea de importancia nacional, es menester acelerar la construcción de las centrales hidroeléctricas como las de Tanchon y Orangchon, crear con vistas al futuro la capacidad generadora de energías mareomotriz, eólica y atómica, y explotar y utilizar de modo eficaz diversos recursos energéticos apropiados en cada provincia, ciudad y distrito.

La industria carbonífera es la avanzada para el desarrollo de la economía independiente.

Con una gran extracción de carbón, se puede solucionar el problema acucioso de la electricidad y cubrir la demanda de combustibles y energías de diversas ramas de la economía nacional como la industria metalúrgica.

Al sector de la industria carbonífera le incumbe priorizar ante todo el aseguramiento de carbón para centrales termoeléctricas, de manera que éstas normalicen la generación eléctrica sin ninguna interrupción.

Todo el país brindará ayuda ideológica, espiritual, material y técnica a las minas y el Estado tomará medidas rigurosas, con vistas a proveer con el sentido de responsabilidad de equipos y materiales necesarios para la extracción de carbón y crear mejores condiciones de vida de los mineros.

Es preciso fomentar aún más la autoctonía de la industria metalúrgica y la industria química, columnas gemelas de la construcción económica.

Al sector de la industria metalúrgica le atañe perfeccionar en lo científico y técnico nuestros propios procesos de la fundición de hierro y acero, normalizar el funcionamiento de fundiciones, minimizar el costo de producción y trazar y ejecutar el plan para asegurar satisfactoriamente minerales de hierro, materiales refractarios y hierro de aleación conforme a la creciente capacidad de producción de hierro.

En el sector de la industria química acelerarán la construcción de la fábrica de abonos fosfóricos y la fundación de la industria del C1, desarrollarán la industria de glauberita y la de fibras sintéticas y convertirán los existentes equipos químicos y procesos técnicos en los de ahorro de energía y de mano de obra. Este año el Estado dedicará una gran fuerza a poner en pleno funcionamiento las fábricas de fertilizantes y elevar la producción del Complejo de Vinalón 8 de Febrero.

Al sector de transporte como el de ferrocarril le incumbe librar una campaña para arreciar la disciplina y moderar la tensión del tráfico elevando la capacidad de acarreo y tránsito. En la manufactura de máquinas renovarán su diseño y la técnica de su elaboración para inventar y producir a nuestra manera diversas máquinas y equipos modernos conforme a las condiciones reales.

Mejorar de modo trascendental la vida de la población es el quehacer más importante de nuestro Partido y Estado.

En la agricultura, sector principal de la construcción de la economía socialista, es preciso librar una intensa lucha para aumentar la producción.

El Consejo de Ministros y los órganos correspondientes deben esmerarse en la dirección científico-técnica sobre el cultivo en cada uno de sus procesos, suministrar suficientemente los materiales necesarios para este año e incrementar decisivamente la producción cerealera. Es preciso respetar opiniones e intereses de los campesinos, protagonistas de la agricultura, y aplicar correctamente las exigencias del principio de la distribución socialista.

Hay que atenerse a los cuatro puntos para el desarrollo de la ganadería, presentados por el Partido, modernizar y activar las bases ganaderas como las plantas avícolas y fomentar la ganadería colectiva en granjas cooperativas y la privada, con miras a suministrarle al pueblo más carne y huevos.

Deben reforzar la base material y técnica del sector del cultivo acuático, introducir los logros científicos en la pesca y la cría de peces y otras especies acuáticas, y proteger y aumentar los recursos marítimos, para abrir un nuevo camino de desarrollo de la industria pesquera.

Sosteniendo la bandera de la modernización, la producción con materias domésticas y la calidad de productos, el sector de la industria ligera debe fabricar y suministrar gran variedad de artículos de consumo que satisfagan al pueblo. A las provincias, ciudades y distritos les incumbe modernizar las fábricas de la industria local, como las de condimentos, y normalizar la producción apoyándose en sus propias materias primas y recursos.

Este año también debemos llevar adelante las ambiciosas obras de construcción a favor de la prosperidad de la patria y el bienestar del pueblo.

Todo el Partido, Estado y pueblo se movilizarán para remozar magníficamente el distrito Samjiyon como paradigma de la moderna ciudad montañosa y lugar ideal del socialismo y concluir en el máximo nivel la construcción de nuevos polos turísticos como la zona de turismo costero Wonsan-Kalma, que representarán a nuestra era. Al renovar continuamente diseños y métodos de construcción y lograr la autoctonía de los materiales de acabado y su desarrollo cualitativo, hemos de adornar a nuestro estilo todos los edificios y regalarle al pueblo mayor civilización y placer. Al paso que se amplía la construcción a escala nacional, hay que aumentar la capacidad de producción de cemento y otros materiales de construcción tal y como lo tenemos previsto.

Es menester impulsar activamente las tareas de la segunda etapa de reforestación, innovar la formación de áreas verdes, la urbanización y el mantenimiento de carreteras, y prevenir estrictamente la contaminación ambiental.

Todos los sectores y unidades deben encontrar y aprovechar al máximo la reserva, posibilidad y capacidad latente, producir y ahorrar más, para así cumplir por índices el plan de la economía nacional.

Es necesario potenciar por todos los medios en lo político e ideológico a nuestro Estado socialista.

Hace falta aglutinar a amplias masas en torno al Partido, al aplicar al pie de la letra en las actividades de él y del Estado el original concepto y filosofía del pueblo.

Al proyectar o desarrollar cualquier actividad, los órganos del Partido y del Poder y las organizaciones de trabajadores deben priorizar y absolutizar los intereses del pueblo, prestar oídos a lo que dice con toda franqueza y cumplir incondicionalmente las tareas que le pueda aportar beneficios, dejando a un lado todas las demás. En cualquier momento, condición y lugar, deben servirle con total entrega al pueblo, prestarle atención primordial a su vida y coadyuvar a que todos se beneficien de la política de amor y confianza del Partido que los cobija en su regazo. Asimismo, combatir con más ardor las grandes y pequeñas manifestaciones de abuso de autoridad, burocratismo y otros actos ilícitos y corruptos que minan la unidad armoniosa del Partido y las masas y socavan el régimen socialista.

A todos los militantes del Partido y otros trabajadores les compete acelerar a nuestra manera la construcción de la economía socialista, convencidos de la necesidad de dar primacía a nuestro Estado en cualquier situación y circunstancia, y escribir la gran historia de la patria con su honrada sangre y sudor, con el deseo patriótico de habilitar con sus propias manos, magníficamente y para la envidia del mundo, nuestra inapreciable morada socialista que hemos defendido de generación en generación.

Es importante acelerar la civilización socialista.

Nos corresponde establecer un ambiente revolucionario de estudio y un modo de vida cultural en toda la sociedad, para que todos posean los conocimientos multifacéticos y formación cultural conforme a las demandas de la época en desarrollo. Al sector de la literatura y arte le atañe crear excelentes películas, canciones y otras obras que reflejan la época y la realidad y conmueven a las masas, para de esta forma enriquecer los haberes espirituales y culturales de la nación y estimular fuertemente la actual gran marcha revolucionaria.

Hay que modernizar laboratorios farmacéuticos y fábricas de aparatos médicos, cambiar por completo la fisonomía de centros sanitarios y elevar el nivel de servicios médicos, para que el pueblo perciba realmente la superioridad del sistema de la salud pública socialista. Al hacer del deporte una práctica de las masas y desarrollar las técnicas deportivas, deben inyectar vigor y optimismo a todo el país y demostrar la inteligencia y fuerza de los coreanos en lides internacionales.

Es necesario lanzar toda una campaña encaminada a establecer el estilo de vida socialista y la noble moral, para así prevenir inmoralidades e inculturas que se contradicen con los sentimientos y la estética de nuestro pueblo, así como hacer de nuestra sociedad una gran familia armoniosa por la virtud y el amor.

Es preciso consolidar la capacidad defensiva del Estado.

Al mantener invariable el lineamiento de cuatro puntos sobre su fortalecimiento, el Ejército Popular salvaguardará fidedignamente la seguridad del Partido, la revolución, la patria y el pueblo, y al igual que en el pasado protagonizará mitos en todas las vertientes de la construcción socialista, haciendo gala del poderío del ejército revolucionario, el poderío invencible de las tropas de nuestro Partido.

Al Ejército de Seguridad Interior del Pueblo de Corea, escudo rojo de la revolución, le compete defender a costa de la vida el Partido, el régimen y el pueblo. Y a la Guardia Roja Obrero-Campesina le atañe imprimir un viraje en el fortalecimiento de la capacidad combativa en este año en que acoge el sexagésimo aniversario de su fundación.

La gran capacidad de defensa nacional constituye el cimiento del Estado y una garantía de la paz.

En la industria militar impulsarán la tarea de hacerla más autóctona y moderna con el fin de asegurar con las armas la paz de la Península Coreana, llevarán de continuo el nivel de su capacidad defensiva al de los países avanzados, y al mismo tiempo ofrecerán ayuda sustancial a la construcción económica.

A fin de cumplir felizmente las tareas combativas que tenemos por delante este año, los funcionarios, miembros de mando de la revolución, han de laborar con la firme determinación, plena disposición y redoblado coraje.

Las masas populares son sujetos y encargados de la materialización de las políticas del Partido, y conocen la realidad mejor que nadie. Los funcionarios entrarán siempre en la realidad palpitante para verlo todo con sus propios ojos y analizarlo en todos los aspectos, así como penetrarán en las masas, convivirán con ellas y recurrirán a ellas para resolver los problemas pendientes. Subordinarán al propósito del Partido sus ideales y aspiraciones, adquirirán incesantemente los conocimientos y ampliarán la visión, con miras a formarse como organizadores competentes y vigorosos hombres de acción capaces de realizar intachablemente todas las labores a la altura de las exigencias del Partido. Sabrán entregarse en cuerpo y alma a las tareas difíciles y meditar sin descanso en bien de la patria y el pueblo, así como sentirse orgullosos por su trabajo que acrecienta la alegría del pueblo.

Hoy en día, los jóvenes deben desempeñar un gran papel en la construcción del socialismo.

Con el mismo espíritu y coraje con que han escrito recientemente epopeyas de la nueva era en apoyo al llamamiento combativo del Partido, cumplirán con honor la misión de patrulla en los puestos que el Partido les confía. En la actual época agitada, explorarán una nueva tecnología, crearán una nueva cultura, serán los primeros en dar un gran salto, y llenarán de ánimo y vitalidad todos sus centros de trabajo.

Es preciso elevar radicalmente el papel de las organizaciones del Partido.

A todas las organizaciones partidistas les compete poner a toda marcha la labor ideológico-política de acuerdo a la exigencia de la época y la revolución en desarrollo, de manera que el fuerte espíritu de nuestro pueblo se demuestre plenamente en todas las ramas de la construcción socialista. Ayudarán a los funcionarios administrativos y económicos a proyectar y dirigir con responsabilidad la materialización de la política del Partido y vigorizarán en sus respectivos sectores y unidades la innovación colectiva y la emulación. Los comités del Partido en provincias, ciudades y distritos impulsarán enérgicamente la labor de imprimir cambios en el desarrollo de la agricultura, la educación y la industria local.

Compañeros:

El que despedimos fue un año convulsivo en que se produjeron cambios dramáticos, sin precedentes en más de 70 años de la división nacional.

Con la decisión de poner el punto final a la anormalidad en la Península Coreana en constante peligro de la guerra y abrir una era de reconciliación, paz y prosperidad para la nación, desde los primeros días del año adoptamos iniciativas y medidas audaces que propiciarían grandes cambios en las relaciones Norte-Sur.

Es algo sin precedentes que tuvieran lugar tres cumbres de ambas partes despertando una gran atención y expectativa dentro y fuera del país, lo cual patentizó que las relaciones intercoreanas han entrado en una etapa completamente nueva.

La Declaración de Panmunjom, la Declaración Conjunta de Pyongyang de Septiembre y el Acuerdo Militar Norte-Sur, reflejos de la firme decisión y voluntad de abrir en la Península Coreana una era de paz en que no habrá guerra por más tiempo, adquieren suma importancia, pues de hecho son documentos de no agresión con que el Norte y el Sur ponen el punto final al conflicto armado fratricida.

En tanto deportistas de ambas partes participaban conjuntamente en competencias internacionales para hacer gala de la inteligencia y fuerza de la nación, los artistas viajaron a Pyongyang y Seúl, respectivamente, promoviendo la reconciliación y el fervor por la reunificación nacional.

La cooperación en diferentes sectores como el tendido ferroviario, la construcción de carreteras, la repoblación forestal y la salud pública que se impulsó superando con decisión múltiples dificultades y obstáculos, supuso un primer paso significativo para la prosperidad común de la nación.

Los cambios asombrosos operados el año pasado en las relaciones Norte-Sur infunden a todos los compatriotas la convicción de que si nosotros, los connacionales, unimos voluntades y fuerzas podemos convertir nuestra Península en una verdadera morada de la nación, la más pacífica y eternamente próspera.

Estoy muy contento con el hecho de que el Norte y el Sur, con objetivos y talentos concertados, hayamos trocado con certeza sus relaciones de extrema desconfianza y enfrentamiento por las de confianza y reconciliación y logrado éxitos admirables en un corto tiempo, algo inimaginable en el pasado, aunque con esto no hemos dado más que un primer paso.

Sobre la base de los valiosos logros del año pasado, signado por acontecimientos extraordinarios, debemos alcanzar mayores avances en el desarrollo de las relaciones intercoreanas, la paz, la prosperidad y la reunificación de la nación.

Toda la nación enarbolará el lema ¡Abramos una era dorada para la paz, prosperidad y reunificación de la Península Coreana, implementando cabalmente las históricas declaraciones Norte-Sur!

Mantenemos invariable la voluntad de eliminar totalmente las relaciones de hostilidad militar y convertir la península en una zona de paz permanente y duradera.

Ambas partes adoptarán activas medidas prácticas para eliminar las hostilidades militares no sólo en las zonas de enfrentamiento sino en toda la tierra, mar y aire de la península, tal como ya hemos acordado.

Una vez que las dos partes se comprometieron a emprender el camino de la paz y la prosperidad, insistimos en no permitir por más tiempo los ejercicios militares conjuntos con las fuerzas extranjeras, origen de la tensión en la Península Coreana, y en el cese completo de la introducción del extranjero de equipos estratégicos y otros medios de guerra.

Es preciso promover las conversaciones multipartitas para convertir el actual sistema de armisticio en otro de paz en estrecha unión con los firmantes del armisticio, para asentar así un fundamento que garantice realmente la paz permanente.

Todos los miembros de la nación, conscientes de tener a su cargo la paz en la Península Coreana, se unirán como un solo hombre y se esforzarán con denuedo para impedir y frustrar todo tipo de actos que destruyen la paz y agravan la tensión militar en nuestro territorio nacional.

Hay que ampliar y desarrollar en todos los campos la cooperación y los intercambios entre el Norte y el Sur para promover la reconciliación y la unidad bilaterales y aportar beneficios reales a los compatriotas mediante el mejoramiento de las relaciones intercoreanas.

Por el momento, estamos dispuestos a reabrir la zona industrial de Kaesong y el turismo del monte Kumgang, sin premisa alguna y a cambio de nada, en atención a la difícil situación de los empresarios surcoreanos que han invertido en la zona y el deseo de los compatriotas surcoreanos de visitar dicho monte famoso.

Si el Norte y el Sur se dan las manos y se apoyan en la unidad nacional, ningún tipo de sanción y presión por parte de las fuerzas exteriores y ningún reto y dificultad podrán detener nuestro avance por la prosperidad de la nación.

Jamás toleraremos la intervención o la intromisión de las fuerzas foráneas con que intentan subordinar las relaciones Norte-Sur a sus gustos e intereses e impedir la reconciliación, la unidad y la reunificación de nuestra nación.

El Norte y el Sur buscarán la manera de reunificarse por vía pacífica mediante el consenso de toda la nación y trabajarán con tesón para llevarla a la práctica, aprovechando la actual situación positiva en que se elevan como nunca antes el interés y el anhelo de la nación por la reintegración.

Con el ánimo redoblado, los compatriotas del Norte, el Sur y en ultramar acelerarán la gran marcha encaminada a materializar las declaraciones Norte-Sur y harán del presente un año histórico en que se registre un gran cambio a favor del mejoramiento de las relaciones Norte-Sur y la obra de la reunificación de la patria.

Compañeros:

El año que acabamos de despedir nuestro Partido y Gobierno trabajaron con responsabilidad para defender la paz y la seguridad en el mundo y ampliar y fortalecer las relaciones amistosas con otros países.

Las tres visitas nuestras a la República Popular China y la visita a nuestro país de una delegación de la República de Cuba fueron acontecimientos relevantes que sirvieron a un mejor intercambio de criterios estratégicos y a fortalecer las tradicionales relaciones de amistad y colaboración entre los países socialistas.

Las frecuentes visitas e intercambios entre partidos, Estados y gobiernos coreanos y los extranjeros favorecieron la mutua comprensión y constataron la posición y voluntad de propiciar el sano desarrollo de la comunidad internacional.

La primera histórica Cumbre RPDC-EE.UU. contribuyó sustancialmente a cambiar notablemente las relaciones bilaterales, las más hostiles en el mundo, y a la paz y la seguridad en la Península Coreana y la región a la que pertenece.

Establecer nuevas relaciones a la altura de la exigencia del nuevo siglo, instaurar un sistema de paz permanente y duradera en la Península Coreana y desnuclearizarla por completo, como precisa la Declaración Conjunta del 12 de Junio, es una posición invariable de nuestros Partido y Gobierno y mi inquebrantable voluntad.

De ahí que declaramos ante el mundo que ya no fabricaríamos, ensayaríamos, usaríamos ni propagaríamos más artefactos nucleares, y adoptamos medidas prácticas al respecto.

Si en respuesta a nuestros activos e iniciadores esfuerzos Estados Unidos toma medidas confiables y emprende acciones prácticas correspondientes, las relaciones bilaterales avanzarán a un ritmo rápido y formidable mediante la aplicación de medidas más precisas y trascendentales.

No intentamos seguir insistiendo y cargando con el ignominioso pasado entre ambos países, sino estamos dispuestos a ponerle fin lo más pronto posible y establecer nuevas relaciones acorde con el deseo de sus pueblos y la exigencia de la época en desarrollo.

Como muestra el rápido progreso logrado el año pasado en las relaciones intercoreanas, para quien se propone no hay nada irrealizable y si los interlocutores abandonan con audacia sus pretensiones de siempre, presentan planteamientos imparciales ateniéndose al principio del reconocimiento y respeto recíprocos y mantienen la correcta actitud ante las conversaciones y la voluntad de resolver el problema, arribarán sin duda a una conclusión que beneficie a ambos.

Me gustaría confiar en que también nuestras relaciones con Estados Unidos, lo mismo que las intercoranas experimentaron un gran cambio, cosecharán indudablemente buenos resultados gracias a los esfuerzos conjuntos.

Durante mi encuentro con el presidente estadounidense en junio pasado, sostuvimos una conversación útil, intercambiamos opiniones constructivas y, a mi juicio, llegamos a un consenso en la manera de solventar cuanto antes nuestras inquietudes y otros asuntos enmarañados.

Estoy preparado para volverme a reunir en cualquier momento con el presidente estadounidense y me esforzaré para moldear un resultado que sin lugar a dudas será aplaudido por la comunidad internacional.

Sin embargo, si Estados Unidos no cumple con su palabra que dio ante el mundo y, llevado por un cálculo erróneo de la paciencia de nuestro pueblo, trata de hacerle imposiciones unilaterales a nuestro pueblo y sigue recurriendo a la sanción y presión contra nuestra República, puede que nos veamos forzados a buscar, contra nuestra voluntad, una nueva alternativa para preservar la soberanía nacional y los supremos intereses del Estado y lograr la paz y estabilidad en la Península Coreana.

No fue nada fácil lograr la estabilidad en esta Península y su región y cualquier país que de veras desea la paz asume por igual la responsabilidad de apreciar la actual coyuntura. Los países vecinos y la comunidad internacional apoyarán nuestra sincera posición y esfuerzo por el giro positivo de la situación en la Península Coreana y combatirán todos los actos y desafíos que destruyen la paz y contravienen la justicia.

Bajo el ideal de la independencia, la paz y la amistad, nuestro Partido y Gobierno continuarán estrechando la solidaridad y cooperación con los países socialistas y desarrollarán las relaciones con todos los países que nos tratan amistosamente.

Compañeros:

Iniciamos la trayectoria del año nuevo con la firme determinación de trabajar con total entrega por nuestro país y nuestra patria, por un porvenir más risueño de la posteridad.

Al hacer con orgullo el balance de un año en que logramos un desarrollo vertiginoso confiando en nuestras propias fuerzas y abriendo el camino a seguir con nuestras propias manos, a pesar del cruel bloqueo económico y sanciones, una vez más constatamos la verdad de que nuestro Estado puede con toda certeza proseguir vigorosamente el socialismo a nuestro estilo, con la inmensa fuerza y esfuerzo de nuestro pueblo y sin apoyo del exterior ni ayuda de otros.

Este año también tropezaremos con múltiples obstáculos y desafíos en nuestro avance, pero nadie podrá cambiar nuestra decisión y voluntad ni detener nuestra marcha impetuosa, y nuestro pueblo alcanzará sin falta y con todo éxito su hermoso ideal y su alta meta.

Todos, unidos con una misma voluntad e idea, trabajemos con entusiasmo por la prosperidad y desarrollo de la patria socialista, verdadero país del pueblo

 

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