Descarta prensa internacional, informe de HRW sobre críticas en Marruecos

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Tan sólo mencionar Human Right Wacht era para que cualquier gobierno temblara ante sus monitoreos o comentarios. Este tipo de organizaciones suelen actuar muchas veces como perros falderos de supuesta naciones o movimineto que se amparan en la solidridad internacional.

Veamos un poco el trasfondo que tiene Kenneth Roth, director de esa organización, quien dicho por demás, sus actitudes se parecen mucho a las de las mismas dictaduras que supuestamente denuncia, lo mismo va para su colega Eric Goldstein, quien desde hace 31 años ha seudodedicado servicios en favor de los desvalidos, cuando en realidad han apoyado dictaduras y malos gobiernos con la simple influencia que le ha permitido su estatus de «activistas independientes».

En realidad lo que organizaciones como Human Right Watch han estado haciendo es respaldar a gobierno corruptos que se hacen pasar por miserables y vilipendiados, a la vez que solicitan la ayuda y solidaridad de la comunidad internacional. Tal pareciera que tanto países como Argelia o el polisario se encubren con organizaciones como HRW para sacar partido y ganancias de la sociedad internacional, cada vez más mal informada y siempre pesimamente conducida.

Organismos como HRW surgieron durante la Guerra Fría, en ese periodo donde se crearon numerosos conflictos internacionales, pero a lo largo de 29 años de dirección, de Robert L. Bernstein, la organización quedó en bancarrota, no sólo monetariamente sino, y esto es lo peor, en el desastre moral humanitario.

En un informde 140 páginas acusan equivocamente a Marruecos cuando en realidad, este país magrebí ha sido un parteaguas para la comunidad mundial al descubrir no solo a gobiernos o movimientos seudolibertarios u organizaciones falsamente humanitarias; sino para desesmascarar a organismos que también viven parasitariamente de las supuestas causas nacionales.

Veamos algo que nos dice AtlasInfo, portal internacional de Francia. “En realidad lo que organizaciones como Human Right Watch han estado haciendo es respaldar a gobierno corruptos que se hacen pasar por miserables y vilipendiados, a la vez que solicitan la ayuda y solidaridad de la comunidad internacional. Tal pareciera que tanto países como Argelia o el polisario se encubren con organizaciones como HRW para sacar partido y ganancias de la sociedad internacional, cada vez más mal informada y siempre pesimamente conducida”.

¿Alguna palabra más al respecto?…

Sinceramente, a partir de ahora no puede haber nada objetivo en materia de defensa humanitaria y menos si viene de organizaciones como HRW que se financian de conflictos internacionales y que, con mirada orgullosa, buscan sacar provecho de la gente mal informada para financiar sus supuestas campañas de justicia irónica.

No hay un punto crítico en el informe realizado por HRW que en verdad aborde su búsqueda de justicia. Por el contrario quienes juzgan los hechos parecen ser personas que buscan protagonismo con causas que ni ellos mismos entienden, eso los lleva a “desplegar los medios de su defensa y oponer su versión a la de quienes las procesaron” (L´Óbservateur).

En lugar de comentarios realmente objetivos, sólo presentan “interpretaciones libres (libres de toda regla de análisis) que van todas en la dirección de la inculpación de las autoridades marroquíes”.

La verdad, dicha sea de paso por reporteros europeos reales, la terminología polémica que usa HRW no concuerda bien con el trabajo de un objetivo y el contenido de un documento científico. “Por eso cuando leemos «el Makhzen» nos quedamos impactados porque es precisamente el término que utilizan los enemigos de Marruecos. Es una reacción automática, un reflejo. ¿Qué es exactamente el Makhzen? En principio, una organización internacional utilizaría términos más exactos y precisos. O, como buenos científicos, primero debemos definir el término, la noción o el concepto que se utiliza para que los lectores sepan de qué estamos hablando exactamente”.

Cuando ya no pueden argumentar, los supuestos activistas de HRW suelen culpar a través de argumentos que se “coincidan con las del poder. Como si todos los medios estuvieran hechos para oponerse. Lo que no es cierto y hay muchos ejemplos de medios internacionales que abrazan perfectamente la visión de los gobiernos, incluso en los países más democráticos. No podemos luchar por la libertad de expresión de unos y quitársela a otros.”.

En palabras de L´Observateur…

“Al final, después de leer este informe de 140 páginas, uno tiene la impresión de que los casos “analizados” y los medios acusados ​​de conexiones con el poder fueron elegidos para un propósito específico. Demostrar que una persona que hace campaña por la democracia en Marruecos se encuentra desterrada de la sociedad y de la política. Por eso el lector siente, a lo largo del reportaje, la presencia de un particular resentimiento que no corresponde a un análisis frío y desinteresado de la situación. Es difícil de ver, pero es cierto que en los informes sobre otros países, informes útiles por supuesto, el tono es menos mordaz y menos polémico”.

Por supuesto que las organizaciones de derechos humanos son un logro de la humanidad, pero cuando actúan sin argumentos reales y sólo se basan en las especulaciones o comentarios poco sustentados, pueden causar fuertes problemas que favorecen a las causas más insanas posibles.

 

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