
Pyongyang, Oct. 01, 2026, (ACNC).- El estimado camarada Kim Jong
Un pronunció el 30 de septiembre un discurso «Rindo homenaje a los 80 años
de la gloriosa historia de la Universidad Kim Il Sung» en la ceremonia
conmemorativa del 80o aniversario de fundación de la Universidad Kim Il Sung.
Su texto completo va como sigue:
Profesores, investigadores y estudiantes de la Universidad Kim Il Sung, primera
base de formación de talentos y supremo centro científico y educativo de nuestro
país,
Funcionarios y empleados de la universidad,
Queridos compañeros:
Me complace mucho festejar con ustedes este día histórico en que celebramos el
aniversario 80 de la fundación de la prestigiosa universidad.
Me colma de alegría ver en este lugar a miles de educadores y más de diez mil
universitarios entusiastas y cerciorarme de lo poderoso que es este colectivo que
se encargará del futuro del Estado.
Es de veras un gran orgullo y acontecimiento acoger el octogésimo aniversario de
la matriz de la formación de cuadros nacionales del país, cantera de numerosos
cerebros fieles al Partido y la revolución y el supremo centro educacional que
representa a la intelectualidad y la civilización de Corea.
Con motivo del aniversario del centro docente más prestigioso, histórico y glorioso,
ante todo extiendo mis calurosas felicitaciones a todos los profesores e
investigadores quienes en este sagrado plantel se entregan de lleno para cumplir
con lealtad su sagrada misión.
De igual forma, doy mi fervoroso aliento a todo el estudiantado que se dedica al
estudio y la investigación con la aspiración de enaltecer al país.
Asimismo, saludo a los estudiantes de distintos países que enriquecen los
conocimientos y los sentimientos de amistad con nuestros estudiantes, así como a
los educadores coreanos radicados fuera del país y a los amigos extranjeros que
pasan momentos significativos con nosotros como invitados a esta ceremonia.
Saludo, además, a otros participantes en el acto y a todos los graduados de la
universidad que en distintas partes del país celebrarán su creación con gratos
recuerdos y cálidos sentimientos.
Compañeros:
En este centro histórico evoco con emoción el noble propósito de hace 80 años en
que emprendieron la edificación del Estado.
Rindo mi más sincero tributo al elevado ideal con que crearon primero la cantera
de cerebros que serían el núcleo del país con la voluntad de construir un poderoso
Estado soberano e independiente de manera que el pueblo coreano, inteligente,
laborioso y justo no volviera a sufrir la vergüenza de la historia.
Esta fecha de ochenta años atrás fue trascendental por el nacimiento de nuestra
propia y valiosa matriz de la formación de cuadros nacionales que le siguió al de
una Corea nueva y democrática, así como marcó un viraje en la historia al
demostrar la plena disposición de Corea de abrir con seguridad su camino
atribuyendo una importancia vital al fortalecimiento con los propios recursos.
Así dio sus primeros pasos la enseñanza coreana.
En el mundo hay muchas universidades que se enorgullecen de su larga historia y
prestigio, pero ninguna será comparable con la Universidad Kim Il Sung que se
fundó sobre las cenizas valiéndose de la fuerza del pueblo trabajador y que
durante un periodo prolongado formó a innumerables intelectuales sobresalientes,
fieles al pueblo y consagrados a la construcción de un auténtico Estado del pueblo.
Esta es el centro docente supremo y más prestigioso que representa a nuestro
Estado y ha impulsado con vigor su prosperidad y desarrollo, el meritorio y
distinguido que ha formado a la flor y nata que con todo derecho simboliza la
inteligencia y la creatividad de nuestro pueblo.
En los albores de la construcción estatal contaba apenas con 68 profesores, 7
facultades y unos 1 500 estudiantes, pero este comienzo fue sumamente
significativo y dignificante por la gran aspiración y confianza del pueblo coreano.
La universidad hizo aportes sustanciales al desarrollo estatal en los momentos
cruciales en que se sucedían las décadas y las generaciones.
Esta matriz dio origen a muchos otros centros de la enseñanza superior y
estructuró nuestra educación. En estas ocho décadas, en respuesta al
llamamiento de la época sus graduados se han dedicado como núcleos al
cumplimiento de sus deberes sagrados en la dirección del Partido y Estado y en
renglones y líneas claves y se han desempeñado como servidores leales y
diligentes del Estado.
Hoy siguen ocupando con firmeza las posiciones vitales del país.
Estos hechos exponen con claridad el papel que desempeña la universidad y la
posición que ocupa para el desarrollo estatal.
Sus ochenta años desde el comienzo de la historia de la República hasta la fecha,
en que ha sostenido con firmeza la base del país y ha asegurado el futuro de la
patria con notables éxitos educativos y científicos, nos llenan de un orgullo
inenarrable.
Con profundo sentimiento de respeto, propongo rendir homenaje a los educadores
veteranos, entre ellos el primer rector Ho Hon y los profesores Kim Ji Jong, To
Sang Rok, Pak Si Hyong, Chae Hui Guk y So Sang Guk, quienes en esas páginas
honrosas dejaron huellas indelebles con gran autoridad académica y méritos
docentes y científicos.
Compañeros:
En estos instantes en que hacemos un repaso de la historia y la autoridad de la
universidad con nobles acciones patrióticas y profundas huellas de la continuidad,
debemos recordar una enseñanza.
En el acto conmemorativo del primer aniversario de la fundación de la universidad,
el Líder Kim Il Sung dijo que lo característico de nuestra universidad reside en que
es un centro de instrucción del pueblo donde pueden estudiar libremente sus hijose hijas y que contribuye a fomentar su bienestar, elevar nuestra cultura nacional a
tal grado que brille en el mundo, y construir una patria para el pueblo.
Es una frase con hondo sentido.
La universidad es el baluarte clave que tiene como pilar la autóctona idea de la
construcción estatal e ideal educativo y garantiza el avance de la causa socialista
con la formación de talentos que encarnan la inteligencia y el ingenio del pueblo.
Desde que se fundó ha tenido el mismo destino que el Estado y su desarrollo ha
propiciado el estatal.
La fama y la autoridad que se ha ganado a través de su lucha y sus proezas
históricas son dignas de elogio y jamás deben quedar como mero registro de la
historia o herencia del pasado.
Para nosotros los futuros ochenta años son más importantes que los pasados
ochenta años y es más grande la responsabilidad que asumimos para el futuro.
Este es el momento en que se hacen importantes y decisivos como nunca antes la
función y el papel de la universidad para el hoy y el mañana de nuestra patria.
Debemos ser más fuertes.
Hemos de avanzar a la época de la práctica y acción, dejando atrás la de grandes
aspiraciones, sueños y deseos y, más importante aún, tener voluntad y confianza
al respecto.
En realidad, nuestra construcción socialista que adquiere mayor profundidad en
una esfera amplia demanda a cuadros preparados e intelectuales competentes
que, convencidos de su causa revolucionaria, puedan guiar con habilidad sus
respectivos sectores, ramas y regiones, lo cual exige a la universidad potenciar
aun más su papel orientador en el desarrollo acelerado y cualitativo de la labor
científica y educativa del país.
Vivimos una era en que la soberanía y el poderío estatales se garantizan, con toda
certeza, por el desarrollo educativo y la soberanía científica y tecnológica.
La totalidad de los egresados de la universidad deben ser revolucionarios
talentosos, mejor dicho, cerebros del más alto nivel que poseen noble espíritu y
moral, elevada aptitud científica y teórica y creatividad. Esta es la única manera de
preservar el carácter de la revolución coreana que no tiene nada que ver con el
estancamiento y el retroceso y de asegurar éxitos brillantes de la estrategia de la
construcción estatal que hemos presentado.
No sería una exageración afirmar que en este mismo plantel se decide no
solamente el presente y el futuro de la educación y la ciencia sino también el
destino de nuestro Estado.
En nuestro país no existe otro centro de instrucción que asume una misión tan
importante y que realiza cada una de sus labores en estrecha vinculación con el
prestigio y el porvenir del Estado.
La universidad debe estar necesariamente al frente de la honrosa lucha para el
fortalecimiento y la prosperidad del país.
Este criterio nuestro y esta conciencia y esperanza que tiene en común el pueblo
entero honran y glorifican a la universidad y confieren mayor peso a su misión
sagrada.
Ante esta demanda solemne de la época y expectativas del pueblo, y también en
este momento importante e histórico para el desarrollo estatal, la universidad –
esta misma que no es ninguna otra unidad– se alzará de nuevo, como en sus
primeros tiempos en que ponía los cimientos de la enseñanza y la ciencia, para un
movimiento violento equivalente a una nueva creación, y tenderá con firmeza
rieles estratégicos hacia el futuro.
En los últimos años el Comité Central del Partido ha presentado la línea de la
construcción de la potencia de educación y talentos, se ha mantenido invariable en
su posición acerca del desarrollo prioritario de la enseñanza, ha adoptado una
serie de resoluciones importantes para modernizar la educación y construir la
potencia educacional y ha orientado enérgicamente el sector de la enseñanza
para que obtenga éxitos históricos y opere nuevos cambios.
Construir una potencia educativa, científico-técnica y de cerebros constituyen tres
requisitos indispensables y garantías básicas que hoy plantea nuestro Partido para
el desarrollo del socialismo a nuestro estilo
Para cumplir esas tres tareas estratégicas, se necesita una fuerza protagónica e
impulsora y esta debe ser la Universidad Kim Il Sung, lo cual es la opinión y la
esperanza del Comité Central del Partido.
Le corresponde desempeñar el papel medular y protagónico en el cumplimiento de
muchas tareas apremiantes en el sector educativo y el reajuste de todo el sistema
de enseñanza del país.
Vamos a construir una potencia educativa a nuestro estilo, de carácter
revolucionario, avanzado y popular, que tendrá como rumbo principal garantizar
con la educación el fortalecimiento y la prosperidad de nuestro Estado, como
principio fundamental atenerse estrictamente a la idea y teoría pedagógicas del
Partido, como tarea primordial formar talentos revolucionarios que sirvan al Estado
y el pueblo con excelentes rasgos espirituales y morales y alta capacidad
intelectual y práctica, como meta principal formar a todos los habitantes como
científicos y técnicos eliminando la diferencia del nivel de educación entre regiones,
como función principal respaldar y propulsar el desarrollo integral del Estado,
como motor principal de desarrollo consolidar cualitativamente el colectivo de
educadores, como vía fundamental modernizar la estructura, el sistema, el
contenido y el método de la enseñanza y renovar cualitativamente sus condiciones
y entorno y como garantía fundamental reforzar la dirección y ayuda partidistas y
estatales y el respaldo de toda la sociedad, al punto de que podamos confiar sin
preocupación alguna a la enseñanza el futuro del Estado y el pueblo.
La Universidad Kim Il Sung debe afianzar su posición como base fidedigna de
formación de talentos que simboliza la altura de nuestra enseñanza, representa el
desarrollo de nuestro Estado y nos permite ver el futuro con optimismo.
Le corresponde formar talentos revolucionarios que sirvan a la patria y pueblo en
el estricto sentido de la palabra.
Nuestro Estado se ha visto obligado a allanar el camino de la defensa y
prosperidad en una situación geopolítica muy específica y es muy intenso el
anhelo del pueblo de levantar una potencia, razón por la cual también son
extraordinarios el nivel y las características que exigen de un talento.
La universidad es un centro docente consagrado a formar, no a meros
profesionales en sus respectivas especialidades, sino a cuadros revolucionarios
que sirvan a carta cabal a nuestro Estado y pueblo.
Nos proponemos construir una universidad de primera categoría mundial no para
elevar su prestigio ni imitar el estilo de otros, sino para formar mejor a quienes
como firmes piedras angulares puedan contribuir realmente a nuestra causa
revolucionaria y asegurar el poderío estatal y la felicidad del pueblo.
Hay que cambiar constantemente el contenido y el método de la enseñanza
acorde a la tendencia de la época, pero jamás el verdadero propósito de la
fundación de la universidad y su función intrínseca.
Las aspiraciones de todos los funcionarios, profesores, investigadores y
estudiantes de la universidad deben identificarse con el noble ideal patriótico.
La universidad enarbolará invariablemente como primer programa educacional
formar élites que sepan aceptar como credo el propósito y la voluntad del Partido y
tomen como objetivo de la vida el futuro que éste diseña y pretende construir.
Es importante que todos los estudiantes asimilen la ideología y política de nuestro
Partido, cultiven los rasgos revolucionarios y graben en lo hondo del corazón la
idea, el espíritu y la disposición de sus predecesores, quienes dejaron huellas
profundas para el desarrollo del Partido y el Estado y escalaron los peldaños del
conocimiento.
Es preciso programar y llevar a feliz término el proceso docente y educativo, para
que los estudiantes puedan percibir el peso de la tarea que asumen y forjarse en
la práctica experimentando la realidad a través de distintos ensayos productivos y
actividades socio-políticas.
Vuelvo a enfatizar que este plantel del pueblo fue construido por su ardiente deseo
patriótico de fortalecer a la patria y que su nombre respetable, símbolo de su
dignidad y honor, fue puesto por la unánime voluntad de nuestro pueblo.
La esperanza que nuestro pueblo cifra en el plantel fue extraordinaria en todo
momento y su deseo sigue siendo inalterable.
Antes de ser reconocida por el mundo en índices o cláusulas específicos, la
universidad debe tener el reconocimiento de la patria y el pueblo en cuanto a su proceso pedagógico auténtico y sano y sus resultados y comprobar de tal forma su posición.
En este plantel donde estudian los hijos del pueblo no se formarán los
descendientes de «nobles» o arribistas que aspiran a obtener un título académico o
sentar la base de la promoción sino los genuinos patriotas y servidores dispuestos
a consagrarse para la patria y el pueblo.
En esta universidad del pueblo no hay lugar para la injusticia y la impureza que el
pueblo detesta y no admite.
El ambiente de este centro de formación de pilares de la construcción estatal se
enlaza directamente con el del país.
En todo su recinto prevalecerán una disciplina, un orden y una atmósfera que se
atienen con lealtad a la Constitución de la República y a la obligación moral y no
se permitirá ninguna tendencia a la negligencia o falta de sanidad, contrarias a la
misión y los principios de la enseñanza socialista y ajenas al ambiente
revolucionario de nuestra época.
Compañeros:
Aprovechando este encuentro con ustedes, quisiera referirme en particular a la
necesidad de elevar la calidad de la docencia.
Nos atañe tomar la meta del alto desarrollo cualitativo como el cordón umbilical de
la enseñanza a todos los niveles y estructurar cuanto antes un sistema educativo
de alto nivel cualitativo.
En la universidad asumirán el desarrollo cualitativo de la educación como
importante responsabilidad política y se asegurarán de que las resoluciones
políticas y la asignación del trabajo del Comité Central del Partido en cuanto a la
educación avanzada tengan efecto en la realidad.
Comparando la tendencia mundial de la educación con nuestra situación actual,
debemos encontrar el camino más corto que nos lleve a una nueva altura, así
como estudiar, mejorar y completar la estructura y el sistema pedagógicos que nos
permitan formar mejor a los talentos revolucionarios que necesitamos.
Es preciso renovar el contenido y el método de la docencia a tenor de la
actualidad modificada y los cambios repentinos de la época.
Es necesario mejorar el contenido de la docencia en el sentido de formar talentos
que posean ricos conocimientos de la especialidad y otras disciplinas afines y una
metodología teórica y práctica de carácter científico, así como desarrollar
constantemente el método docente para que los estudiantes eleven su capacidad
de análisis, invención y aplicación.
Elevar decisivamente el nivel de los profesores es la clave para la mejor calidad de
la educación.
Considero la consolidación de las filas de profesores universitarios como requisito
primordial para la construcción de la potencia educativa.
Aunque sean avanzados los equipos, las instalaciones y el sistema, el ambiente y
el método docentes, la instrucción de alta calidad se logra solamente por el
protagonismo del maestro, y de ahí la necesidad de reforzar y completar el
sistema de enseñanza de los maestros y de que este sea el punto de partida para
todo lo demás.
La calidad de la docencia en la universidad representa el nivel educacional de
nuestro Estado.
La universidad debe sentar el ejemplo de la estructura, el sistema, el contenido y
el método docentes más racionales, productivos y eficientes y con esta influencia
colocar la educación de todo el país en una altura superior.
Compañeros:
La Universidad Kim Il Sung es el plantel supremo que sostiene la dignidad y la
prosperidad del Estado con sus dos columnas: la educación y la ciencia.
Nuestro Partido espera que ella, institución docente, académica y de investigación
central y prestigiosa del Estado, juegue un rol más importante en el desarrollo de
las ciencias del país.
Le atañe defender la ideología y la teoría revolucionarias de nuestro Partido,
explorar y desarrollar sin cesar las ramas científicas imprescindibles para la actual
y futura construcción del Estado, elevar la competitividad científico-técnica de
nuestro Estado e impulsar enérgicamente la labor de investigación que contribuya
al progreso y la modernización de la economía.
Le incumbe allanar el atajo al futuro cumpliendo la inmensa tarea de la revolución
técnica en la nueva época mediante un desempeño sobresaliente en las ciencias
básicas que constituyen su típico rostro y orgullo.
Para su mayor honor como centro docente prestigioso y competente, en
correspondencia a la tendencia mundial y la exigencia de nuestra realidad, debe
desempeñar el papel principal en la creación de industrias con tecnología de punta.
Esta institución, donde se centran casi todas las carreras de distintas teorías y
aplicaciones y que posee muchos cerebros destacados, es, por decirlo de algún
modo, una base de creación de industrias más avanzadas y un suelo fértil para la
germinación y el crecimiento de una economía capaz de competir con el mundo.
Esto es del todo posible con una planificación científica, unas inversiones y una
organización adecuadas porque la universidad cuenta con un centro de
investigación renombrado y ameritado y también con muchas experiencias de la
integración de la enseñanza, la investigación científica y la producción.
Opino que hará un aporte sustancial a remozar la economía estatal y brindarle un
nuevo horizonte de desarrollo.
Como universidad de talla mundial y de la más alta categoría del país, le toca
activar los intercambios y la cooperación con universidades renombradas y
centros de investigación científica de otros países
Todos sus profesores e investigadores se esforzarán con tesón para abonar el
cultivo de talentos revolucionarios sobresalientes, con la conciencia y la
consagración que caracterizan a los educadores, y no con su fama y título.
Los profesores célebres que inscribieron sus nombres en las páginas de la historia
de la universidad eran entusiastas y exigentes como nadie en su empeño de
entregar al país a más talentos de sus respectivas ramas.
Antes que maestros, eran, al pie de la letra, servidores fieles a la patria y patriotas.
Si todos los jóvenes educadores veneran el noble espíritu y conciencia de las
generaciones anteriores y si la aspiración y la voluntad de imitar a estas se
convierten en el sentimiento ideológico de todos ellos, continuará sin cesar la
historia en que un patriotismo reproduce otro patriotismo y un talento forma a otro
mejor.
A todos los profesores de la universidad les compete abrir una nueva y gran
coyuntura de la educación socialista de la nueva época y contribuir al desarrollo y
la prosperidad vertiginosos del Estado con un renovado espíritu y con un ímpetu y
voluntad aun más firmes.
Estudiantes de la Universidad Kim Il Sung:
De ustedes dependen el honor de esta universidad dignificante y el futuro del país.
Trazarán la meta que van a conquistar en sus años universitarios y apreciarán
cada minuto y segundo con el deseo de ser dignos ante la madre patria con sus
conocimientos y aptitudes.
Con una conciencia honrosa deben mejorar constantemente el estilo de estudio y
fomentar el ambiente de innovación y competencia.
Un universitario debe tener el gran orgullo y la plena confianza en que puede
hacer más fuerte y próspera a la patria, una ambición y un coraje que sorprendan
al mundo, así como excelentes calificaciones como resultado de la limpia
conciencia y pasión.
Confío en los educadores, estudiantes y graduados de la Universidad Kim Il Sung.
Deben ser más aplicados y entusiastas en el aprendizaje por la prosperidad del
Estado, el bienestar del pueblo y el avance de nuestra causa.
Como es ambiciosa nuestra meta y grande nuestra tarea, los talentos se valorarán
cada día más y sus continuos esfuerzos y consagraciones a la lucha actual darán
frutos aun más maduros.
Quisiera hacer un llamamiento a todos ustedes, apasionados por glorificar más la
enorgullecedora historia de la universidad a raíz de su octogésimo aniversario.
Avancemos con más confianza por Corea, nuestra gran patria, por los grandes
ideales y éxitos de todos nosotros.
Mis mejores votos por el eterno progreso y gloria de la Universidad Kim Il Sung.


































