Discurso del estimado camarada Kim Jong Un en el desfile militar por IX Congreso del PTC

El estimado camarada Kim Jong Un pronunció un discurso en el desfile militar
conmemorativo del 9º Congreso del Partido del Trabajo de Corea.

El texto íntegro va como sigue:

Pueblo y miembros del Partido de todo el país,
Valientes oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea y de las unidades del
desfile,
Delegados al IX Congreso del Partido del Trabajo de Corea y ciudadanos de
Pyongyang,
Compañeros:
Una ceremonia solemne tiene lugar aquí en la Plaza Kim Il Sung en
conmemoración del noveno congreso partidista que ha establecido una nueva
meta de avance en la trayectoria de nuestra gloriosa revolución y ha cargado de
energía a nuestras filas de luchadores.
Hace cinco años que aquí juramos y emprendimos una nueva búsqueda. Hemos
alcanzado lo que nos propusimos y hoy estamos de nuevo en este lugar para
comenzar otra lucha sagrada que debemos continuar.
En este momento glorioso estoy realmente emocionado por los ingentes esfuerzos
y los pasos marcados en un sinfín de días y noches por nuestro pueblo y sus hijos
para este congreso cuyo único balance debe ser la victoria.
Para celebrar este instante, todos los ciudadanos y familias del país y todos
nuestros militares han hecho una carrera sin tregua, día y noche, durante más de
1 800 días y han dado gustosos lo más valioso de su vida para adornar la historia
con registros más memorables.
Solamente nuestro pueblo y ejército, los más justicieros, resistentes e ingeniosos
del mundo, pueden escribir la crónica de una lucha tan noble, patriótica y sagrada.
Sin la lucha heroica de los que han sostenido la línea y política de su Partido con
plena confianza, invariable actitud y firmeza y sin sus valiosas conquistas, no
podemos concebir el gran balance de las actividades de nuestro Partido ni la
partida hacia metas más altas con la fe renovada.
El desfile de hoy demostrará sin reservas el gran ánimo y el fervor revolucionario
de nuestro pueblo y militares, empeñados en una nueva y gran búsqueda con el
orgullo de haber hecho el balance de una lucha realmente penosa.
En este momento significativo, quisiera extender mi cordial agradecimiento a todas
las organizaciones y miembros del Partido, los obreros y trabajadores de distintos
sectores y los fidedignos jóvenes vanguardias de nuestro Partido quienes han
iniciado el camino de lucha con nuevas perspectivas, con el honroso recuerdo y la
redoblada confianza de haber pasado ingeniosamente la más importante etapa
revolucionaria, siguiendo al Partido en una lucha ardua y gloriosa superando los
retos y dificultades de la historia.
De igual forma, rindo mi más sincero tributo a todos los oficiales y soldados de
nuestro ejército quienes se entregan de lleno a nuestra causa sagrada,
convencido de que a su lucha sangrienta y esfuerzos tesoneros se deben los
resultados más excelsos que simbolizan el prestigio de nuestro Partido y Estado.
Compañeros:
Esta plaza, testigo del trayecto glorioso de nuestro Partido y ejército, es hoy
escenario de una parada militar, primer acto significativo que conmemora el
congreso partidista.
Tal como este repasó orgullosamente, la lealtad incondicional a la idea y la causa
del Partido que constituye la naturaleza inalterable de nuestro ejército fue
comprobada una vez más en la más grandiosa etapa de lucha y esto patentiza de
forma elocuente la firmeza de nuestra causa y la inevitabilidad de su victoria.
A estas formaciones imponentes y gallardas las podemos calificar como tropas
representativas y simbólicas, centro de nuestra atención en este instante glorioso
en que un viraje histórico del Partido se da cita con una nueva partida hacia otro
peldaño superior.
Formaciones en desfile y todos los oficiales y soldados del Ejército Popular:
La pista de esta parada es el camino de lealtad y hazañas que las fuerzas
armadas de la República deben continuar sin detenerse al frente de la revolución,
en una posición elevada en que esta y la época las han colocado.
Al Ejército Popular le corresponde seguir desempeñando fidedignamente el papel
protagónico de nuestra gran era como fuerzas armadas revolucionarias fieles al
Partido, meollo de la defensa nacional, explorador de cambios enormes y artífice
de la felicidad del pueblo.
En el mundo actual en que se ha desplomado totalmente el sistema internacional
de la seguridad de paz y no cesan la destrucción y el masacre en todos los
rincones debido al abuso de la violencia militar, preservar el derecho del Estado y
pueblo a la existencia y el desarrollo es el quehacer estatal incomparable y de
capital importancia y la tarea que pueden cumplir solamente nuestras fuerzas
armadas.
Estas están preparadas para todas las eventualidades.
Nuestro ejército responderá con el ataque de revancha inmediato e inclemente a
la hostilidad militar de cualquier fuerza que atente contra la soberanía, la
seguridad y los intereses nacionales.
Nuestro ejército tomará como meta invariable poseer la disposición ideológica de
quebrantar de antemano la voluntad de guerra del enemigo y la aplastante
capacidad militar-técnica que asegura la victoria en cualquier combate y
establecer una férrea disciplina que le permita actuar como un solo cuerpo.
Deberá consolidarse sin cesar como una fuerza real que atemorice a los enemigos.
Los lugares de la construcción socialista para la plena prosperidad de la creación y
edificación son puestos de servicio honroso impregnados del precioso sangre y
sudor de nuestros militares y campos de combate irreductibles donde deben hacer
gala de su perpetuo prestigio.
En cualquier rama de la construcción socialista nuestro ejército será la bandera de
avance y la brigada de choque que supere las dificultades y con su acción
impecable creará modelos de la nueva época que con toda dignidad pueden
presentar ante la patria y el pueblo.
La historia de lucha de nuestro ejército proseguirá con sus victorias sucesivas si él
asume como lo más importante de la vida la ideología y dirección del Partido, la
línea y política de este como la primera pauta de sus actividades militares y el
cumplimiento de la orden del Partido como la primera obligación de todos los
oficiales y soldados.
Estoy firmemente convencido de que el Ejército Popular de Corea demostrará sin
reservas su fidelidad absoluta, noble obligación moral, fervor patriótico, firme
voluntad de búsqueda y gran poderío en la futura lucha por defender la autoestima
y el honor de nuestra patria, la República Popular Democrática de Corea, que es
la vida de todos nosotros y ofrecer al pueblo una vida dichosa.
Compañeros:
Nos hemos alzado una vez más para hacer realidad nuestro sublime ideal.
Valiosos son nuestros logros, pero no significan nada comparados con el futuro
bienestar de nuestro gran Estado y nuestro pueblo, el mejor de todos. Nuestro
Partido anticipará a toda costa el futuro hermoso de la patria, aunque tenga que
soportar un gran peso y por muy tortuoso que sea el camino.
Nuestra plena confianza en nosotros mismos y nuestro avance audaz en este
bregar glorioso tienen como motor la lealtad incondicional y el espíritu excepcional
de nuestro ejército que toma como la razón de su ser y el deber intrínseco el logro
del deseo del Partido y el ideal del pueblo.
Todo el pueblo avanzará valerosamente por el camino abierto por tropas y
militares de hierro de todo el ejército, y Corea no se detendrá en su horario hacia
la meta ambiciosa.
En esa trayectoria sagrada experimentaremos cambios inequívocos que difieren
de los que ya hemos logrado y esta plaza no dejará de recibir a las tropas de
vencedores.
Demos un nuevo comienzo, con audacia y con pasos retumbantes.
Luchemos con ímpetu en esta nueva época abierta por el IX Congreso del Partido,
en aras de la dignidad y prosperidad de nuestro gran Estado y la causa de nuestro
socialismo indestructible.
¡Viva la República Popular Democrática de Corea!

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