Discurso del camarada Kim Jong Un en la inauguración de la obra de reconstrucción y modernización de la primera etapa del Complejo de Maquinaria de Ryongsong

Compañeros:
Agradezco a los obreros de Ryongsong, profesores e investigadores de la
Universidad Tecnológica Kim Chaek y el Instituto Superior de Maquinaria de
Pyongyang, funcionarios y constructores de la provincia de Hamgyong del Sur y
funcionarios del sector correspondiente por sus éxitos de gran connotación en la
autoctonía de nuestra economía nacional en vísperas del noveno Congreso del Partido.
Por medio de la reconstrucción y modernización de la primera etapa del Complejo
de Maquinaria de Ryongsong, esta matriz de la industria mecánica del país ha elevado a
cierto nivel su capacidad tecnológica.
Esto afianza el carácter independiente de la economía nacional, fomenta el
desarrollo del conjunto de la esfera económica y hace posible incrementar sus
potencialidades.
A estas alturas en que es cada vez más apremiante la renovación cualitativa de la
industria mecánica, fundamento del desarrollo económico y el progreso tecnológico, el
complejo con más larga historia y tradición aspira a la modernidad del sector de la
industria mecánica y ha emprendido la remodelación tecnológica. Este notable desarrollo
y tendencia al cambio constituyen, con toda certeza, un gran paso de avance que anima y
alienta a todos los sectores afines y a todos nosotros.
Pero lo que sigue lo considero como un mayor logro.
Dejando a un lado el mero hecho de modernizar una empresa, en ese proceso nos
hemos percatado mejor de la actitud de nuestros funcionarios ante una resolución del
Partido y el nivel de su preparación, así como hemos propinado un golpe demoledor a su
empedernida falta del sentido de responsabilidad y pancismo que obstaculizan nuestro
avance y desarrollo.
Esto es un éxito más significativo que ningún otro de índole económico, pues ha
confirmado una vez más el enfoque de nuestro trabajo y la manera de solucionarlo.
La remodelación técnica de la primera etapa del complejo ha sido una tarea política
central para el octavo periodo del Partido, cuyo plan fue discutido y aprobado en el
noveno Pleno del octavo Periodo del Comité Central del Partido y que fue impulsada con
el desembolso del presupuesto correspondiente.
Nuestro Partido consideró el comienzo de la remodelación técnica estándar en el
complejo como clave fundamental para la inmediata restauración funcional del sector de
la industria mecánica, el reforzamiento factible de su infraestructura y la perspectiva de
su desarrollo, y también como un proyecto sumamente importante que influiría
decisivamente en el conjunto de la economía nacional.
De ahí que se dieron prioridad a una investigación a fondo y unos preparativos de
varios años y se formó el personal de mando con funcionarios y especialistas
competentes del Consejo de Ministros y de sectores relacionados.
Lamentablemente, esta labor sufrió percances ya en su comienzo.
La modernización de la primera etapa del complejo padeció confusiones artificiales
que no tenía por qué encarar, todo por culpa de la falta de responsabilidad, la torpeza y la
incompetencia de sus directivos, lo cual ocasionó graves dificultades y pérdidas
económicas.
A contrapelo del verdadero propósito de la resolución del Partido de hacer de la
empresa el ejemplo de la modernización de la época actual, la guía de las tareas técnicas
fue elaborada sin un estudio meticuloso y no pasó por un apropiado examen y
deliberación de nivel estatal, lo cual dio lugar a la confección de un absurdo plan de
modernización del conjunto de procesos de producción.
Encima, durante la obra ignoraron los requerimientos de dicha guía que es un
documento legal y pasaron por alto la distribución irracional de equipos de producción.
Como resultado, la modernización se apartó por completo de su intención inicial.
Viendo que la modernización de un objeto de suma importancia política se realizaba
a troche y moche y de forma fraudulenta, el Comité Central del Partido le destinó un
grupo de especialistas de la industria armamentista para que lo sometieran a un escrutinio
exhaustivo, el cual dio un resultado que preveíamos con inquietud.
El guía de las tareas técnicas no contemplaba el plan del sistema de producción
integrado, indispensable para la modernización de procesos, e imposibilitaba la
producción en serie en algunos procesos. En fin, había que corregir más de sesenta
asuntos.
Basta con algunos hechos para comprender sin dificultad en qué consistía el plan de
modernización que supervisaban los cuadros correspondientes del Consejo de Ministros
que no tienen la mínima noción de la orientación.
Para mí, esto expresa de manera concreta el estilo de trabajo al que están habituados
los del Consejo de Ministros y es un buen ejemplo de la deslealtad e ineptitud de los
directivos del sector económico en el desempeño de sus funciones.
Lo que hicieron fue, con toda seguridad, un acto impropio de los que implementan
la política del Partido.
Los altos cuadros del Consejo de Ministros no aceptaron de corazón la crítica que le
hicieron sobre su mal elaborado plan de modernización. En cuanto al nuevo plan de
modernización que confeccionaron en consideración de la sugerencia de los dirigentes
del sector de la industria armamentista, no lo revisaron ellos mismos aunque en sus
instancias inferiores tienen organizado un grupo no permanente encargado de revisar la
guía de tareas técnicas de los objetos de modernización a nivel estatal, sino que lo
enviaron al sector de la industria armamentista para que lo examinara y le diera su
aprobación, lo cual es un acto mezquino para eludir su responsabilidad.
En otras palabras, es un proceder astuto y típico de quienes se encogen ante el
peligro y que, por temor a que surja otro problema con relación a la modernización de la
empresa, aclaran de antemano que ellos actuaron conforme a la revisión que les había
hecho y que están libres de toda responsabilidad.
Por culpa de personas de esa ralea, despilfarramos mucha mano de obra y fondos,
pasamos por un proceso anormal perdiendo los días que necesitábamos acortar y una
carga mayor recayó sobre el sector de la industria armamentista que de por sí asume
tareas importantísimas.
Ya antes de comenzar la modernización del complejo, insistimos en la necesidad de
elaborar un plan no de corta visión, sino de carácter científico y de largo alcance y
llamamos la atención a los cuadros del sector económico por su empedernida
irresponsabilidad y tosco modo de trabajo.
Les mostramos modernas fábricas de armamentos y avanzadas instalaciones de
producción extranjeras, de manera que tuvieran una correcta noción de lo que es la
modernización y ampliaran su visión, así como adoptamos medidas partidistas y estatales
que respaldaran su trabajo.
A pesar de todo, el entonces premier y el actual vicepremier encargado de la
industria mecánica trabajaron a troche y moche.
En el XIII Pleno del Partido de diciembre pasado, el vicepremier inició su
intervención criticando con disimulo y sin detalles sus defectos en la modernización del
complejo y propuso lo que él mismo podía hacer y lo que él debió hacer, solicitando el
establecimiento de un sistema de evaluación en que participaran los organismos bajo su
jurisdicción, en un intento de burlar al Comité Central del Partido con palabras y
acciones injustificables.
Yo lo critiqué severamente por ese intento y seguí con atención su comportamiento
posterior y este estaba exento de toda conciencia de responsabilidad.
Hombres como él, carentes de cualidades y capacidad necesarias, no tienen la
conciencia ni el más elemental sentido de responsabilidad. Me pregunto qué más pueden
tener.
¿Qué más podemos esperar de estos hombres que no están aunque estén y no dejan
ningún vacío con su ausencia?
No tienen que avanzar en medio del fuego ni comenzarlo todo con las manos vacías
sobre la ceniza, pues solamente necesitan cumplir correctamente la función que asumen.
Pero ni siquiera la desempeñan debidamente. ¿Existe alguna razón de que debamos
seguir confiándoles la importante tarea de dirigir la economía del Estado? Esta es la
conclusión a la que hemos arribado.
Amedrentados por las dificultades actuales, ven con escepticismo la política del
Partido. No perciben como es debido el fervor de su entorno en transformación
habituados al conservadurismo. Son incapaces de seguir el mismo paso que otros a tal
grado que frenan nuestro avance. Seguir teniéndolos a nuestro lado para no herir su
pundonor es muy pernicioso para nosotros.
El sistema de trabajo del gabinete anterior y las cualidades, aptitudes y actitudes de
sus cuadros dirigentes se han puesto al desnudo en la modernización de una sola empresa.
Añadiré que los casos de los Complejos Químico Juventud de Namhung y de
Abonos de Hungnam, de los cuales ya hicimos el balance, muestran claramente la
irresponsabilidad del entonces premier y del Consejo de Ministros.
En particular, el vicepremier encargado de la industria mecánica no es adecuado al
puesto que ocupa.
No opinamos que haya actuado contra el Partido.
Por su ineptitud, sería inapropiado asignarle una posición tan importante.
Hablando metafóricamente y en términos comprensibles, es como una cabra que tira
de la carreta y ha sido un error accidental en nuestra práctica de la ubicación de cuadros.
No es la cabra, sino el buey el que tira de la carreta.
También la actual asignación de cuadros adolece de un grave problema en cuanto a
su sistema.
No aplican imparcialmente la deliberación de las cualidades de cuadros competentes
ni el sistema de su ratificación, sino que los recomiendan tras una lectura mecánica de su
biografía, lo cual origina muchos problemas en la fila de los cuadros administrativos.
No voy a abordar más el asunto del personal.
Sugeriría al compañero premier que promoviera a otro para el cargo de viceprimer
ministro cuando vayan a formar un nuevo gabinete.
Compañero vicepremier, retírese ahora que se vale por sí mismo, antes de que sea
tarde.
Hoy, en este lugar, declaro su destitución.
Como ya se ha criticado, tanto el ex primer ministro como los otros altos cuadros
deben sentir el remordimiento por incumplir la dirección política de la reconstrucción y
modernización del complejo y contemplarlas como meros espectadores.
Por supuesto, los éxitos actuales de la transformación de la base de maquinaria de
gran envergadura constituyen un salto y una modernización incomparables con los
anteriores y merecen un amplio anuncio dentro y fuera del país.
Pero, el éxito sustancial del proceso de reconstrucción y modernización de la
primera etapa del complejo se debe a la concreta decisión que nuestro Partido ha
adoptado partiendo de una conclusión exacta de que es difícil reajustar y reconstruir
técnicamente el conjunto de las industrias del país con el actual equipo de la dirección
económica incluyendo el ex premier y el actual vicepremier.
Compañeros:
Este análisis anatómico de las desviaciones en la creación y renovación de la
infraestructura de la industria de maquinaria de nueva época es imprescindible,
provechoso y nada insignificante.
Hoy vivimos un periodo de gran responsabilidad en que debemos transformar el
Estado con estudios y acciones más experimentados y hacer realidad los ideales
ambiciosos con mayores cambios año tras año.
Tengamos todos bien presente que dejar el hábito de poner esperanza en las
personas acostumbradas por demasiado tiempo al derrotismo, la irresponsabilidad y la
inactividad constituye una nueva partida para nuestro futuro avance y desarrollo.
Hay que extirpar de forma definitiva la excesiva irresponsabilidad, pancismo y
holgazanería arraigados profundamente en los funcionarios, y para tal efecto deberíamos
priorizar la transformación ideológica.
Intensificarán la educación y ofensiva ideológicas, tomando como blanco, entre los
que fingen defender la política del Partido y consagrarse al cumplimiento de su
resolución, pero que en realidad se preocupan de su seguridad y protección, e insisten en
evadir la realidad y adoptar la actitud de miope.
También tomarán medidas sustanciales para que los miembros del órgano de
dirección del Comité Central del Partido y los altos funcionarios de sectores y unidades
correspondientes estudien de continuo la tendencia de desarrollo mundial y asimilen
activamente los conocimientos científico-técnicos.
Solo cuando pongamos fin a la dolorosa realidad en que los mismos cuadros
directivos, protagonistas de la reconstrucción económica, menosprecian los principios y
las cifras y no tienen aspiración ni noción de la modernización, podremos cumplir de
modo satisfactorio las difíciles y colosales tareas económicas que tenemos por delante y
lograr innovaciones y avances que merecemos.
Últimamente hemos establecido el régimen de estudio científico-técnico para los
funcionarios y el nuevo sistema de aprender los adelantos científicos y técnicos sin
apartarse del trabajo. Es importante que en ese proceso posean la aptitud y capacidad de
seguir la actual corriente de la modernización y progreso y sepan aplicarlas en sus
sectores y unidades.
Debemos tomar la experiencia y la lección que nos enseña la metamorfosis del
complejo como un trampolín valioso para nuevos cambios y saltos vertiginosos en el
conjunto de la economía nacional.
La reconstrucción y modernización del complejo constituye un proceso prioritario
destinado a sentar un ejemplo y un patrón de la industria mecánica de la nueva época,
propiciar el desarrollo del conjunto industrial de nuestro Estado y de tal forma impulsar
con ímpetu la construcción socialista.
Si se levanta Ryongsong le seguirán las demás fábricas mecánicas y si lo hace la
industria de maquinaria del país lo imitará nuestra economía nacional en su conjunto.
La cronología de los magnos proyectos de la reconstrucción y modernización de
fábricas mecánicas fue delineada ya de forma concisa por el Partido y también se
tomaron medidas importantes para la remodelación de la segunda etapa del complejo.
En la ceremonia inaugural de hoy volvemos a dar una advertencia bien clara.
Todos los funcionarios del gabinete, del sector económico y de dirección de la
política económica renovarán su disposición para acelerar sustancialmente la
modernización de la industria de maquinaria que propicie el progreso de distintos
sectores de la economía nacional.
Debemos elaborar uno tras otro los proyectos científicos para el avance no solo de la
industria mecánica sino también de las industrias básicas como la metalúrgica, la
eléctrica y la hullera, materializarlo con tesón y así renovar el conjunto de la economía
nacional.
En esta ocasión subrayo una vez más claramente: lo más importante en el desarrollo
integral del socialismo al que aspiramos es preparar a las personas y la tarea primerísima
es formar las filas de nuestros funcionarios directivos con los talentos revolucionarios
consecuentes y capacitados.
No hay nada irrealizable para los funcionarios que siempre sienten el gran peso de
su deber ante el Partido y la patria, estudian y se esfuerzan para cumplirlo con lealtad y
de forma incondicional.
Sacudiremos, sin falta y por completo, el atraso secular en nuestra generación,
apoyándonos en el diseño bien definido y métodos científicos, y levantaremos una
economía moderna y avanzada que asegure el futuro del Estado.
Fidedignos obreros de Ryongsong y funcionarios del sector de la industria mecánica,
Compañeros:
La realidad de nuestra patria que avanza hacia la prosperidad exige a precursores
vigorosos y combatientes auténticos que se responsabilizan del hoy y anticipen el
mañana.
Dediquémonos con mayor ímpetu a la magna empresa revolucionaria que inyecta
vigor a la independencia y progreso de nuestra economía con renovada decisión, visión y
entusiasmo.
Quisiera que en esta cita nuestros cuadros directivos y la totalidad de las masas
productoras reflexionen una vez más sobre la esencia y la exigencia de la política del
Partido sobre la modernización.
Para terminar, extiendo una vez más mi agradecimiento y aliento a todos los
compañeros, los obreros del Complejo de Maquinaria de Ryongsong, y nuestr

DEJA UNA RESPUESTA