Discurso del camarada Kim Jong Un en la ceremonia inaugural del reparto en Saeppyol

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Hoy en este lugar están presentes los familiares de los mártires caídos en los
combates y los guerreros que habían sido enviados a la operación militar en el extranjero
como los del regimiento de ingeniería militar.
También comparten con nosotros este acto los oficiales y soldados de las unidades
del Ejército Popular a todos los niveles, entre ellos los oficiales del Ministerio de
Defensa Nacional, los profesores y estudiantes de las escuelas revolucionarias, los
movilizados en construcción del reparto Saeppyol y ciudadanos de Pyongyang.
Compañeros:
Ha llegado el día significativo en que con la conclusión del reparto Saeppyol, foco
de la sincera y respetuosa atención de todo el pueblo, ese se incluye en el directorio de
nuestra capital.
Un nuevo reparto, fruto del fervoroso deseo de la madre patria de perpetuar la
valiosa vida de nuestros excelentes hijos que defendieron lo más sagrado del mundo
sacrificando lo más precioso del mundo, espera el momento de acoger a sus moradores
inapreciables.
Nos hemos apresurado y hemos esperado con ansiedad este día, pensando que
anticiparlo nos serviría de consuelo. Pero, ahora que ha llegado, sentimos más lástima
que alegría.
Una vez más rindo mi más cordial tributo a nuestros valerosos mártires y extiendo
mi condolencia y gratitud a todos sus familiares, dueños de este nuevo reparto, en reflejo
del sentir de todos nuestros militares, capitalinos y pueblo.
De igual forma, agradezco cordialmente a los constructores capitalinos, soldados del
Ejército Popular, funcionarios y trabajadores de sectores correspondientes quienes
levantaron un magnífico reparto con el infinito sentimiento de veneración y el deber
moral a nuestros héroes.
Compañeros:
En este acto se respira un aire solemne, distinto al que respirábamos en las demás
creaciones levantadas en distintas latitudes de la patria. Hace tiempo que Saeppyol, nombre del reparto, se anida en el alma de todos como indicador de la existencia de los guerreros en tierras lejanas para quienes la patria tenía un peso sin igual y quienes fueron sumamente valientes hasta en sus últimos momentos.


Este es un instante emocionante en que registramos en la historia de Pyongyang la
era más heroica que encarna el poderío de Corea, simboliza la grandeza del pueblo
coreano y defiende su elevado prestigio y honor.
El reparto es el honor de nuestra generación y el orgullo de Pyongyang y de nuestro
Estado.
Familiares de los caídos:
Con la edificación del reparto, los mártires tienen cerquita a sus entrañables familias
y queridos hogares que extrañaban intensamente en tierras ajenas.
Me sentiría de lo más contento si en este sitio, en que pueden percibir cada día y
cada instante el aliento de sus amados, viven felizmente generación tras generación,
orgullosos de sus excelentes hijos, esposos y padres.
Los que derramaron la sangre con los mártires, los que han enviado a sus queridos
hijos y esposos a los puestos de defensa de la patria y el pueblo entero estarán alegres por
esta inauguración del reparto y ansiarán con el alma que sus moradores disfruten de una
vida dichosa, en lugar de los mártires que no pudieron vivir todos los años que merecían.
El Partido y el Gobierno adoptarán todas las medidas pertinentes para que los
amados familiares de los héroes caídos, a quienes estos habrían visto en sus sueños como
beneficiarios de la prosperidad cada vez más grande de la patria, gocen una existencia
orgullosa y digna por el trato preferencial del Estado y la atención de la entera sociedad.
Deseo que en este reparto, que convive con las almas nobles y acapara la mirada
respetuosa de todo el pueblo, reinen siempre la dicha y la alegría.
Con ello corresponderíamos a quienes se han ido de nuestro lado.
Compañeros:
En esta avenida izamos alto la bandera de la prestigiosa República Popular
Democrática de Corea.
Durante los combates ensangrentados nuestros luchadores llevaban en su pecho esa
bandera. Y esta envolvió a nuestros valerosos hijos cuando los trasladábamos a la madre
patria.
Con su fulgor y enérgico flameo, traducirá el noble espíritu y el palpitar de los
mártires en el vigor de la hermosa y floreciente capital, glorificando eternamente a
nuestra gran patria.
Pronto vamos a cortar la cinta en homenaje a la inauguración del reparto y este se
grabará en los anales de la patria como el momento glorioso que eterniza los nombres y
las imágenes de los mártires.
Mis mejores votos de eternidad a los valientes hijos de la patria.
Gracias

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