Discurso del camarada Kim Jong Un en el acto en homenaje al Año Nuevo

Queridos ciudadanos de Pyongyang,
Innovadores laborales y otros beneméritos que han sido invitados a esta ceremonia
significativa por el Año Nuevo como representantes del pueblo laborioso y patriótico,
Oficiales y soldados fieles y valerosos del Ejército Popular de Corea,
Nuestros niños y jóvenes escolares y artistas que agrandan el júbilo de esta noche,
Compañeros:
¡Feliz Año Nuevo!
Aprovechando esta oportunidad, doy mi primer saludo de Año Nuevo a los
trabajadores de distintos sectores como obreros y agricultores laboriosos e intelectuales y
a demás pueblo que con gran orgullo y esperanza pasan este momento significativo en
sus puestos de trabajo, calles, aldeas y hogares.
De igual forma, felicito a los generales, oficiales y soldados de nuestro ejército
heroico que acogen la aurora del año nuevo llenos del orgullo de haber adornado el año
pasado con méritos valiosos y la firme decisión de seguir su servicio sagrado, y rindo mi
homenaje militante a los oficiales y soldados de las unidades de operación en el exterior
que en lejana tierra extranjera celebrarán el Año Nuevo con intensa añoranza a la patria.
También envío mi saludo cordial a los compatriotas en ultramar que realizan con
sinceridad las labores patrióticas deseando la prosperidad de la madre patria.
Compañeros:
Acabamos de despedir con profunda emoción un año inolvidable.
El 2025 fue un año de vehemente deseo e ingentes esfuerzos.
Con todo orgullo podemos afirmar que en ese año hicimos más fuerte y prestigiosa a
la patria.
En cada una de sus páginas registramos acontecimientos trascendentales y lo
concluimos todo de forma cabal.
La civilización de la capital operó cambios en otras localidades, la transformación
de éstas aceleró el desarrollo capitalino y así todas las regiones, sectores y unidades del
país progresaron de manera competitiva, equilibrada y simultánea. En ese proceso la
causa histórica del desarrollo integral de la construcción socialista ha pasado
exitosamente su primera etapa.
Con toda certeza es la gloria que alcanzamos con nuestro ideal, convicción, fuerza y
empeño y, al mismo tiempo, el testimonio irrebatible de que vamos por un camino
correcto.
El 2025 coronó de eventos y transformaciones relevantes la valiosa existencia de
nuestro pueblo y sus hijos excelentes y perfiló el mañana de nuestro Estado que será más
poderoso y hermoso con su profusa muestra de amor e inteligencia.
Todos y cada uno de este país han trabajado mucho a lo largo del año.
Los oficiales y soldados del Ejército Popular, que están siempre al frente de nuestra
causa, cosecharon éxitos inauditos como vanguardias de la creación y transformación
sobreponiéndose a sufrimientos indecibles y escribieron una crónica heroica y
memorable con la valiosa victoria que lograron a costa de la vida.
Recordaremos para siempre que la gloria de esta noche entraña el gran sacrificio y
proeza de los grandes hijos de la patria y esculpiremos, cual estrella brillante, sus
nombres y figuras sobre nuestros triunfos continuos.
Al amanecer del año fue harto difícil emprenderlo todo por la magnitud de las tareas
que asumíamos, pero confiamos solamente en la lealtad a la patria del pueblo, cuya
fuerza fue el genuino motor de la lucha sin precedentes que caracterizó todo ese periodo.
Infinita confianza nos infundieron los obreros de Sangwon, los primeros en
incrementar la producción en respuesta al propósito del Partido. Agradecimos de todo
corazón a los trabajadores agrícolas quienes derramaron el sudor de patriotismo en las
parcelas, recogiendo cosechas abundantes. Fueron dignas de alabanza las jóvenes
futbolistas quienes se colocaron en lo más alto del podio e hicieron flamear la bandera de
la República en la competencia internacional.
Todos, sin distinción de oficios y centros laborales, sean las minas subterráneas, las
centrales en construcción, los planteles o los centros de investigación científica, hicieron
gala del orgullo, ingenio, energía y pasión de los coreanos, se consagraron de lleno al
fortalecimiento y prosperidad de la patria y llenaron con sus rastros cada una de las hojas
del anuario.
Una crónica tan loable la puede escribir únicamente un pueblo grandioso para la
época y la historia.
Gracias a este gran pueblo que conecta su destino con la patria y considera más
honrosa y dichosa la vida dedicada a su victoria y gloria, nuestro Partido es indestructible
y nuestro socialismo prospera.
Por nada del mundo cambiaré el orgullo y la dignidad de vivir y hacer la revolución
por este gran pueblo. Este año también responderé a la esperanza de todo el pueblo con la
fidelidad invariable al socialismo escogido por él, al ideal sagrado de su primacía y a la
dignidad, los derechos e intereses de la República Popular Democrática de Corea.
Compañeros:
Hace unos minutos se puso a andar el segundero del 2026.
Una lucha más prolongada y una victoria más grande nos llaman.
Iniciemos todos otra marcha con la fe renovada.
Podemos realizar cualquier sueño, porque estamos convencidos y orgullosos de
vivir y prosperar con la frente bien alta y porque tenemos un espíritu de lucha y una
creatividad que hemos forjado y consolidado.
Unámonos todos más firmemente con el amor a la patria y avancemos con más
ánimo y valor hacia las nuevas metas que trazará el noveno Congreso del Partido.
Mis mejores votos de amor, armonía, alegría y dicha para todos los hogares del país
en el año nuevo.

Queridos compañeros:
Propongo un coro de vivas para manifestar una vez más el ilimitado afecto, respeto
y orgullo de nuestro Estado.

¡Viva nuestra gran patria, la República Popular Democrática de Corea!

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