Hazañas del Presidente del Comité de Defensa Nacional Kim Jong Il

Acabada la “Guerra Fría” en los finales de la década de 1980-principios de la de 1990, todas las personas supusieron que no habría más el conflicto en el planeta. Pero esta suposición se volcó enseguida, porque Estados Unidos y las fuerzas occidentales no abandonaron su intención agresiva.

Después de provocar la guerra en Iraq, Yugoslavia y Afganistán, Estados Unidos declaró la política de ataque adelantado que incluye el uso de las armas nucleares indicando a la RPDC como objeto de ataque nuclear anticipado, por una parte y por la otra, movilizó colosales efectivos de sus fuerzas armadas, agravando más su amenaza militar. No eran pocos los que calculaban los eventuales daños humanos y materiales en escala mundial.

Sin embargo, en este país asiático no se estalló ni una guerra, porque el Presidente del Comité de Defensa Nacional Kim Jong Il (1942-2011) consolidó por todos los medios la capacidad defensiva del país y frustró las intenciones agresivas de Estados Unidos.

Kim Jong Il presentó al Ejército Popular como la fuerza principal de la revolución y la construcción y fortaleció por todos los medios el poderío político y militar del ejército. Y prestó especial atención a afianzar la preparación ideológica de los militares dispuestos a luchar a riesgo de la muerte para defender la patria, el pueblo y el socialismo. Además, dio primacía al fortalecimiento del poderío defensivo nacional de modo que el Ejército Popular de Corea dote con los armamentos modernos y frustre previamente todas las provocaciones de las fuerzas enemigas. Dicen que el número de unidades de las Fuerzas Armadas visitadas por él después del fallecimiento del Presidente Kim IL Sung, fundador de la Corea socialista, hasta el último momento de su vida, o sea, de 1995 a diciembre de 2011, llega a más de 2 mil 490.

Bajo su dirección la RPDC llegó a poseer el poderoso disuasivo militar y el EPC se convirtió en las fuerzas armadas invencibles listas tanto para la ofensiva y como para la defensa.

En aquel entonces todos los especialistas militares pronosticaban que si se estallaba una guerra en la Península Coreana, situada en un importante punto geopolítico, inevitablemente se le arrastrarían las potencias y esta conflagración coreana se convirtiría en la termonuclear, en el tercer conflicto mundial.

Ante el poderío de la RPDC, Estados Unidos no se atrevió a provocar la guerra. Un general alemán, que en un tiempo era vice comandante del ejército de OTAN, escribió en su artículo insertado en un periódico de Europa: Si Estados Unidos hace la guerra contra la RPDC, le es imposible salir victorioso. Su primer razón es que en este país asiático el mandador del ejército es el General Kim Jong Il; la segunda es que la RPDC tiene un poderoso ejército bien entrenado y armado con modernos armamentos; la tercera es que este país tiene la tradición de la lucha guerrillera y que la historia no conoce la victoria del método de guerra moderna sobre el guerrillero, y la cuarta es la extraordinaria adoración de los coreanos a su Dirección.

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