Quo vadis, Perú

320

Es claro que Perú actual es el reflejo de un conjunto de dinámicas y componentes políticos, sociales, económicos y objetivamente institucionales, una crisis de confianza de proporciones bíblicas y una incapacidad de emergencia de liderazgos ajenos a los extremos populistas, pues tanto Keiko Fujimori como Pedro Castillo Terrones, son liderazgos polarizantes, dicotómicos y con proyectos país muy diferentes. El resultado de las últimas contiendas electorales dejan al descubierto un Perú dividido en dos, por una parte, el Perú urbano y con acentos de modernidad, representado por la elites financieras  y empresariales, junto a una clase media diversa y temerosa de la izquierda radical, por otro lado,  un país andino, rural y serrano alejado de la modernidad y ausente muchas veces de las bondades de las políticas de desarrollo y sus recetas como privatizaciones y manejo de los recursos naturales y mineros, todo ello sumado a una  falta absoluta de voluntad de  algunos poderes representados en las  elites políticas y económicas para enfrentar la crisis que vive el modelo de mercado y los escenarios de corrupción locales.

La tensión política en los últimos días luego del balotaje continúa en espiral de crecimiento, es de no creer que luego de diez días después de los comicios se sigue sin saber quién será su nuevo presidente, ambos declarándose ganadores, uno por el conteo de la junta electoral y el otro acusando mañas y manos negras en la elección, tras esta última tesis, los constantes llamados de políticos de derecha a anular los comicios cuyo escrutinio da ligera ventaja a Castillo.

Perú convertido en una olla de grillos rojos y naranjas, en referencia a los colares de los candidatos y las propuestas de país en pugna. Una que mira el Castro Chavismo como panacea y ejemplo de democracia y la otra que pone acento en la libertad política y económica bajo las bondades del mercado.

“Se sigue llamando a tumbarse una elección”, dijo Castillo desde la sede de su partido en Lima este último martes, en tanto Keiko ha manifestado “hay manos mañosas en la elección y la complicidad del ejecutivo en llevar a Perú a la izquierda radical”.

Keiko Fujimori, que denuncia “fraude” y ha pedido anular miles de votos, solicitó además una “auditoría informática” al órgano electoral (ONPE), estamos siendo testigos de toda una novela que no parece tener punto de cierre todavía, en tanto, en la calle ambos bandos se miran con recelo, enemistad y desconfianza.

Este martes dese Suiza la ex presidenta de Chile y actual conductora del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas declaró: “Me preocupa ver cómo lo que debería ser una celebración de la democracia se está convirtiendo en un foco de división, que está creando una fractura cada vez mayor en la sociedad peruana, con implicaciones negativas en los derechos humanos”.

Es claro que el futuro se avizora complejo y difícil, teniendo en cuenta que a pesar de registrar un crecimiento promedio anual del 4,8% los últimos 10 años, pero con los bolsones de pobreza inmensos, en el Perú existen grandes desigualdades, muchas de ellas, capitalizadas por la campaña y el discurso del candidato Castillo, y por cierto acrecentados por la actual pandemia.

El país observa una de las menores inversiones en salud de América Latina, casi la mitad del promedio mundial, y como dato solo contaba únicamente con 100 camas Ucis, han fallecido más de 180.000 personas, uno de cada 200 en términos estadísticos, la mayor mortalidad per cápita del mundo, según algunas agencias. En Lima metropolitana se perdieron uno de cada tres empleos y la pobreza incremento 10 puntos en el país desde marzo del 2020.

Pánico sobre todo en las capas más altas limeñas y mucho coraje en sectores campesinos y rurales, sobre todo criticas a como se ha repartido la torta y los beneficios del desarrollo los últimos treinta años, es oportuno entonces el preguntarse hacia donde va Perú, un importante periódico español al respecto resumió la cuestión política actual del país andino en la frase: “el Perú baila entre pólvora, el tiempo dirá”.

Antonio Yelpi Aguilar
Consultor, Docente, Escritor
Presidente Fundación Global África Latina

DEJA UNA RESPUESTA