El “trumpismo” impone la ley de la jungla en sus negociaciones

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El jefe del Consejo Económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo recientemente en una entrevista televisiva que China no quiere hacer negociaciones y pone freno al juego entre ambas partes, por eso, China corta el “pase de la bola”. Durante esta entrevista, Larry Kudlow manifestó que China debe asumir la responsabilidad de tal fracaso y calificó la disputa comercial como un juego. A los ojos de este alto funcionario de la Casa Blanca, las reglas de la OMC deben ser elaboradas por EE.UU., y si no favorecen a su país, se las puede considerar como una violación del reglamento.

En realidad, bajo el principio de “EE.UU. primero” el sistema de comercio multilateral ya fue relegado. Según Washington, las disputas comerciales se basan en que la parte estadounidense sufre pérdidas, mientras que sus socios comerciales se aprovechan del comercio para lograr beneficios. Trump calificó a la UE de “enemigos” comerciales de su país. Al hablar del comercio con China, en su campaña electoral, Donald Trump usó la palabra violación para describir el superávit de China con EE.UU.

El sistema de comercio multilateral de la OMC fue elaborado por los países occidentales encabezados por EE.UU. y sus reglas sin duda alguna corresponden a sus intereses. Según su reglamento, si los socios tienen disputas, hay que solucionarlas bajo el mecanismo de este organismo de arbitraje del comercio mundial. Pero, hoy en día, los EE.UU. paralizan con propósito el Órgano de Apelación que funciona como el tribunal de apelaciones de facto de la OMC.

El Órgano de Apelación está integrado por siete miembros. Sin embargo, sólo cuatro de estos están en funciones porque Washington se rehúsa a iniciar el proceso para cubrir las vacantes. Los EE.UU no están satisfechos con la OMC porque ya no puede impedir el desarrollo rápido de China con esta organización.

Además de poner obstáculos al sistema de comercio multilateral del mundo, el país norteamericano aún tiene otras medidas para castigar ilícitamente a sus socios comerciales. En la actualidad, sus castigos ilícitos incluyen la investigación de la sección 301 y 232. Esta última está basada en la Ley de Expansión Comercial de 1962. A principios de este año, el presidente Donald Trump utilizó este apartado para imponer unilateralmente altas tarifas sobre las importaciones de acero y aluminio aduciendo que su objetivo era proteger la seguridad nacional, pese a la fuerte oposición de la comunidad empresarial estadounidense y los socios comerciales del país. Canadá, la UE, México, India, Rusia y China son sus objetivos de castigo.

Así es que, por una parte los EE.UU. pone obstáculos al sistema de comercio multilateral y toma como rehén al mecanismo de selección de los miembros nuevos del Órgano de Apelación; y por otra parte, usa “castigos ilícitos” para dañar a sus adversarios o socios comerciales en su lista negra. Los EE.UU. ya han abandonado el multilateralismo y el libre comercio y están en camino del unilateralismo y el proteccionismo. Obviamente, el alto funcionario de la Casa Blanca Larry Kudlow no tiene dudas sobre este “reglamento de juego”.

Robert Kagan, ensayista político norteamericano, dijo que los EE.UU. siempre se aprovechan de su poder tratando de hacer que el mundo sucumba a su propia voluntad y Larry Kudlow, como alto funcionario de asuntos económicos de la Casa Blanca, se hace de la vista gorda sobre las acciones de su país y acusa a la parte china. Según el funcionario estadounidense, si la parte china satisface todos los requisitos de Washington, el problema puede ser solucionado, lo que explica claramente el autoritarismo de EE.UU.

Por su parte, el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, manifestó recientemente que el unilateralismo de Donald Trump está basado en la Ley de Jungla. De esta manera, podemos ver claramente las reglas de juego de los EE.UU. Como la nación más poderosa de este planeta, es un país gigantesco que tiene poca estima hacia las normas y reglas. Es un gigante egoísta y un hegemonista que sólo respeta la ley de la jungla. Tal vez, en el futuro, los historiadores lo denominarán “Trumpismo”.

 

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