Dirigencia del polisario en jaque ante nuevo grupo disidente interno MSP

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Todo parece ir contra del frente polisario. Las acusaciones de la población en los campos ante el duro trato y condiciones inhumanas de muchas familias, la perdida de solidaridad internacional y, recientemente, la creación del MSP ante el «agotado» proyecto de esa organización.

Un centenar de políticos saharauis han anunciado la creación del Movimiento Saharauis por la Paz (MSP); formación que surge ante el «agotado y trasnochado » proyecto encabezado por el frente polisario.

Estos nuevos actores del asunto del Sahara han manifestado que «un acuerdo político entre las partes, con garantías internacionales y opciones a la libre determinación» supondrá «una etapa de distensión y prosperidad la cual, redundará en beneficio del pueblo saharaui y demás pueblos de la región», claramente un sentido de identidad y pertenencia importante, pero bajo una mirada distante de las viejas estrategias de victimización del Polisario.

Esta agrupación disidente denominada MSP ha manifestado que, para ellos, la defensa de la convivencia, la igualdad, el reparto equitativo de la riqueza, así como la protección de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales de la población, son objetivos y principios rectores. Su lema parece ser fiel a los mismos y marca una gran diferencia con la dinámica de guerra fría y violentista del frente y sus jerarcas. ‘Paz, Justicia, Concordia’ nos dicen los militantes del MSP.

La cúpula del polisario está siendo cada vez más presionada para dar un cambio de rumbo en la estrategia política, especialmente por los jóvenes, que empujan también para lograr un cambio generacional en la organización, controlada por los viejos combatientes que se levantaron en armas y consignas revolucionarias en los años setenta: además han influido los cambios en la agenda de Argelia y la ostensible disminución de la capacidad financiera de Argel.

Es obvio por los acontecimientos, que el MSP es una articulación de aquellos que piden paso a cambios profundos en la dirección del polisario, y que son las generaciones nacidas ya en el Sáhara bajo control militar de los campamentos de refugiados en Tinduf (Argelia).

Por su parte, los aliados del frente polisario, principalmente Argelia y Sudáfrica en el continente africano, y Cuba, Nicaragua y Venezuela en Latinoamérica, enfrentan sus propios problemas irremediables, producto de la inviabilidad de sus sistemas políticos, poca atención está dando al polisario. En África, el caso más dramático es el de Argelia, un régimen que se derrumba y se lleva consigo al polisario, porque es en ese sistema político decadente donde esa guerrilla tiene sus raíces, se nutre y sobrevive.

En los últimos 44 años ese movimiento separatista ha sido una marioneta de Argelia para enfrentar al Reino de Marruecos como parte de sus alucinaciones hegemónicas en el norte de África, de allí que el surgimiento de este movimiento venga a poner un poco de lucidez y realidad a las demandas de la vieja guardia. El MSP ha subrayado que el Movimiento está abierto a todas las opiniones y sensibilidades de la sociedad saharaui, según un comunicado publicado por ellos.

En cuanto a las primeras tareas, este nuevo grupo político hace hincapié en la necesidad de conformar todos comités y equipos de trabajo integrando a todas las personas cualificadas e intelectuales. Para cualquier observador internacional, este es un cambio importante en el discurso y en la forma a la cual los tenían acostumbrados los líderes del frente.

*El autor es presidente de la Fundación Global Africa Latina, consultor y docente.

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