Control y la nueva inquisión

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Como sabemos en toda guerra hay perdedores y ganadores, oportunistas y desventurados, nuestras actuales circunstancias no son la excepción, laboratorios y centros de investigación farmacológico y productores de vacunas son un claro ejemplo, al igual que la presente ola de desorden mundial, dirían algunos analistas; donde las piezas globales parecen quebrarse en nuevas alianzas y cosmovisiones políticas con un multilateralismo en crisis, más la actual y galopante alta inflación producto de una guerra no declarada sobre un territorio que miraba occidente como salida,  objetivamente, la intervención de Rusia en Ucrania viene entonces a complicar las cosas, pero es casualidad, está pensada, o una guerra luego de un virus es un nuevo negocio de las elites…

En tanto, tal cual nos vaticinará Orwell en su novela, quien maneja la verdad maneja información, parece ser hoy una consigna, pues, en toda guerra la propaganda será y es importante. Hoy estamos bajo la atenta mirada de un Gran Hermano Global, donde operan organizaciones bien financiadas que buscan la trazabilidad de las informaciones en contra de las verdades oficiales, concebidas para desacreditar a los disidentes e imponer lo que ellos definen como la verdad.  Sabemos que el Nuevo Orden Mundial no es una ilusión teórica, es una realidad que nos permea y vigila, donde los medios de expresión visual y escrita son parte de su estrategia de control.

Veamos algunas luces, durante octubre del 2020 la empresa UK Reserch and Innovation, autodefinida como una empresa en estrecha colaboración con otros para construir un sistema de investigación e innovación próspero e inclusivo, más conocida como UKRI, había anunciado una inversión de 388 millones de libras esterlinas para actualizar sus laboratorios, la programación de sus equipos y ampliar sus coberturas y datos.  La directora del programa CSIT, dependiente de UKRI, la profesora Máire O’Neill, dice: “En los últimos 20 años, la ciberseguridad efectiva se ha convertido en una de las necesidades críticas de la sociedad, “el ayudar a mantener nuestros datos seguros, garantizar que nuestros dispositivos móviles estén libres de influencias mal intencionadas, información incorrecta y manipulada es parte de nuestra labor” declara O’Neill, en el sitio web oficial.

 

Ellos plantean en su portal web ser pioneros y líderes en el campo científico de la comunicación por medio de su Labs Class Word, y definen su visión como:

“La investigación y la innovación enriquecen y mejoran nuestras vidas y aumentan la prosperidad al crear conocimientos que nos permiten comprendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Esto también nos permite enfocarnos en los muchos desafíos que enfrentamos como individuos y como comunidades, a nivel nacional y mundial. Nuestra misión es convocar, catalizar e invertir en estrecha colaboración con otros para construir un sistema de investigación e innovación próspero e inclusivo que conecte el descubrimiento con la prosperidad y el bien público”.

Otra maravilla de la comunicación global es la Coalición para la Procedencia y Autenticidad de los Contenidos, C2PA, su sigla parece más bien una fórmula de alquimista, pues en ella están contenidas diversas organizaciones de control de contenidos, entre las que destacan la Red Internacional de Verificadores de Datos del Instituto Poynter, la BBC, Truepic, Microsoft y otras. Según estos nuevos virtuosos de la verdad su labor es esencial en pandemia, Truepic por ejemplo es una plataforma que permite verificar videos y fotografías a nivel global, alertando del uso y autenticidad de esta, emisión y otras características, permitiendo que conozca el origen de imágenes y contenidos, algo parece una herramienta necesaria también se convierte un órgano de control, destacan algunos teóricos del NOM, pues muchas veces estas tecnologías sirven para acallar o bien bloquear las disidencias.

Según sus organizadores estas redes sirven luchas contra la desinformación, pero ojo, son un arma de control comunicacional, una suerte de nueva inquisición 3.0, declaración de principios bien empatada con la Agenda 2030 y su observancia número 17, que trata casualmente de la lucha contra la desinformación, acción por lo demás anunciada e impulsada por el bonachón de Bill Gates y su tanque global Microsoft, y está claro que estos han declarado su lucha contra los herejes…

Recordemos que luego de inventada la imprenta, el conocimiento y la información adquirieron movilidad, y con esta surgieron los temores de las élite, la organización más poderosa esa época, la Santa Iglesia Católica se preocupó de atender por el bien de los fieles definir los límites de que leer o comentar, se preocupó activa y decididamente de filtrar la circulación de libros y más aun de sus contenidos, aprobando solo aquellos que estuvieran bajo su tutela ideológica, los demás a las hogueras o los subterráneos del vaticano.

Fue así, bajo el Santo Oficio de la Inquisición obligó a los autores a someter sus escritos a un estricto análisis religioso y comunicacional previo a su publicación de la obra, en caso de ser aprobado el manuscrito por parte del Santo Oficio, se aplicaba la expresión “nihil obstat, imprimatur” y en caso contrario, se le incluía en el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum y ni hablar de las penas del pobre autor…

En el Index estuvieron por siglos las obras de Galileo, y de su predecesor, Nicolás Copérnico (De revolutionibus orbium coelestium). Y después las obras de Erasmo, Hobbes, Hume, Bergson y Sartre, entre otros muchos.

Siendo el Internet un medio de comunicación es claro que los contenidos que allí corren sean de interés de aquellos que buscan controlar que leemos y como pensamos. El Internet, como medio que hace posible la difusión de contenido, se ha convertido en un nuevo foro público, por cierto, ideal, dado que tiene un alcance global inimaginable, para el ejercicio de la libertad de expresión, y este es justamente el problema, pues quienes imponen la lógica del gran hermano buscan también la censura de esta libertad, allí surgen organizaciones que trabajan para imponer una nueva santa inquisición contra los herejes

Naturalmente, este foro que no tiene límites de fronteras ni de audiencia, y ahí radica su peligro, y esto mismo es lo que ha generado que surja el control de contenido, algo que hemos notado en el marco de la pandemia pero que venía operando desde hace décadas, el propio Edward Snowden y luego Julian Assange se habían referido al tema. No olvidemos que el viejo Malthus nos decía que la historia de la humanidad es una lucha a navaja entre el miedo y el instinto, si ganaba el miedo a la miseria, a la pobreza y al hambre, todo bien…

Antonio Yelpi Aguilar es consultor Internacional, Docente y Escritor.

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