Coloquio de Relaciones Internacionales Africa y sus asuntos pendientes (Resumen)

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Lima, Perú. Feb. 15, 2022.- Sáhara Occidental o Sahara Marroquí, nuevamente Argelia y la Rasd intentando engañar y montar victimizaciones y falsas banderas, como ya lo hicieron al comienzo de la administración de Joe Biden apelando a hechos falsos y el apoyo diplomático e inocente de naciones como Sudáfrica.

Algo que ciertamente habla del lobby internacional desplegado por Argelia y su
billetera petrolera. Argelia por su parte, también no solo insta nuevamente a Biden a revocar el reconocimiento del Sáhara Occidental como parte de Marruecos, sino que busca por todos los medios revertir esta soberana decisión
de la pasada administración Trump, hasta hoy ratificada por Biden, intentando buscar apoyos en el seno de la unión africana y países con modelos democráticos poco eficientes.

Sahara Occidental a los ojos de la verdad

No es casualidad tampoco que en un tendencioso informe publicado el 23 de enero del 2021, el Servicio de Prensa de Argelia (APS) afirmara que la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) está oficialmente reconocida por la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la Corte de Justicia de
la UE, cuestión nada más lejos de la verdad.

El informe de los supuestos técnicos y juristas “cita una supuesta carta no revelada, y firmada por 45 académicos y juristas al presidente Biden”, pidiéndole, abiertamente que revoque la decisión del ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara
Occidental, pues esta cita “un supuesto informe serio que determinaría que esta soberana acción de Estados Unidos bajo el mandato de Trump sería u acto vicioso y ajeno a derecho internacional”. Y “vaya asunto aquí planteado, pues ningún país o gobierno debe pedir permiso para revocar un reconocimiento o darlo a otro Estado o Gobierno, en suma, distracción mediática de la siempre virtual Rasd y sus socios.

Por su parte, la nota de los supuestos técnicos citada por la prensa argelina no proporcionó en esa oportunidad ninguna información real en la carta dada a conocer desde Argel, los supuestos académicos y juristas que afirman en el artículo que la Rasd existe y está reconocida por agencias de Naciones Unidas y el Parlamento Europeo, claramente desconocen la realidad objetiva, y más aún mienten por ignorancia o deliberadamente.

Falta a la verdad cuando anuncia que estos organismos multilaterales apoyarían el derecho de la población saharaui a la autodeterminación fuera de la influencia marroquí; naturalmente, todo este circo mediático es claramente una mentira mayúscula que persigue confundir al inquilino de la Casa Blanca.

El estado fantasma de la RASD, acogido por Argelia es objetivamente una realidad alterna a la verdad, “quienes estudiamos los asuntos internacionales, sabemos muy bien que el Sáhara Occidental no es ningún país, y que la Rasd y el Polisario no son un estado reconocido por la ONU, tampoco por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y tampoco por la Corte de Justicia de la Unión Europea (TJUE)”, entonces, ¿cuál es la idea de provocar esta confusión mediática? y ¿entonces cuál es el juego de la Rasd?

Esta supuesta verdad redactada por la prensa argelina contiene al menos tres hechos abiertamente falsos e inventados, presentados de una manera que subestima el conocimiento de Biden sobre la región quien hoy esta
abiertamente preocupado y ocupado en la cuestión ucraniana.

Es claro que la cuestión del Sáhara Occidental y cuestiones del norte de África es hoy una asignatura pendiente para de la Casa Blanca para los partidarios del Polisario. Pero la verdad objetiva es otra, y el plan de autonomía es una
salida realista y madura sobre este particular.

¿Entonces hoy por hoy que debe hacer la comunidad internacional con el Polisario y sus milicias, que pasara con miles de secuestrados de los campamentos de Tinduf (Argelia)? Primero informar la realidad y hacer ver la real situación de este asunto, lo que comúnmente se conocemos como la «cuestión del Sahara», Marruecos debe informar su postura y comunicar mejor sus acciones y planes de desarrollo, pues es claro que esta lógica política
impulsada por Argelia se está convirtiendo en un callejón sin salida para su régimen y una gran fuente de especulaciones para la Comunidad Internacional, Marruecos entonces debe comunicar mejor sus avances en la región y la
natural cosmovision autonómica de su propuesta adminsitrativa.

Primero, la ONU no reconoce la autodenominada RASD como un estado. En
cambio, considera la región geográfica del Sáhara Occidental como un territorio no autónomo. En segundo lugar, la Corte Internacional de Justicia, como órgano de la ONU, tampoco reconoce ningún estado en la región del Sahara Occidental y por último el tribunal solo brinda opiniones consultivas sobre el tema y no vinculantes, nada más.

Finalmente, el Tribunal de Justicia de la UE, nunca ha mencionado la existencia de la autoproclamada Rasd. Su existencia de Rasd es claramente una fantasía de la guerra fría- La realidad es que un territorio ancestral llamado Sahara Occidental, cuyo sentido de pertenecía al Reino de Marruecos es de toda lógica política, jurídica y cultural, es una realidad tangible. La praxis de la realidad política nos dice hoy que la autonomía es la única senda posible hacia una solución de este asunto, pero en el marco del respeto de la integridad territorial del Reino de Marruecos y las garantías propias de las normas fundamentales del derecho internacional, lógica que garantiza, al mismo tiempo la paz y el
desarrollo en la región.

Es claro que «la autonomía propuesta por Rabat como expresión de una autodeterminación equitativa en conformidad con el derecho internacional, constituye el marco político para lograr una salida realista”. La Rasd es un
“espejismo” y solo Marruecos es capaz de garantizar el desarrollo y el bienestar de esta zona, tal como lo ha hecho con el ascendente desarrollo humano y urbanización en zonas como Dajla y El Ayún, donde es clara y real la proyección multifacética de Marruecos en el continente africano presenta acertadamente un
modelo vanguardista, innovador y pragmático.

La Rasd es a todas luces un sitio donde el totalitarismo se ve cruelmente expresado, y donde las conductas y las prácticas del Frente Polisario se asemejan mucho a una Corea del Norte respecto de las disidencias, un territorio
donde las libertades individuales y por cierto la universalidad de los derechos humanos no son consideradas, pues allí se impone un relato
trasnochado, dominante y persistente de absorción grupal de una minoría.

El Frente Polisario en su afán de victimizarse aprovecha todas las oportunidades que se le presentan en las reuniones regionales e internacionales para promover su programa separatista e instrumental de los intereses argelinos, buscando activamente la simpatía de las corrientes de izquierda, los movimientos de
protesta, las organizaciones no gubernamentales internacionales y los medios
de comunicación, en suma, “expertos en el papel de víctima y ganadores del premio Oscar”

La Rasd no existe, más que en los visones geopolíticos del publico acuerdo entre el Frente Polisario y su titiritero, Argelia. Durante la Marcha Verde en 1975, Marruecos recuperó el Sahara e hizo saber que la región es parte integral e innegociable de su territorio. El denominado Polisario fue posteriormente
introducido para sabotear la construcción y el desarrollo de un Marruecos democrático bajo la solapada dirección de Argel.

El plan marroquí de autonomía es claramente una opción para la población del Sahara, pues el Reino de Marruecos ha acelerado el proceso de modernización y de desarrollo de sus Provincias del Sur, materializando su propuesta de
autonomía, de desarrollo económico y social de la región.

Durante el proceso de descolonización, la única reivindicación de soberanía sobre el territorio del Sáhara provino de Marruecos, nación que no escatimó esfuerzos para recuperar su integridad territorial y unidad nacional. Es claro que esta
reivindicación de Marruecos es el motivo por el que el Sáhara está registrado ante la Cuarta Comisión como un Territorio No Autónomo.

Es necesario advertir que el Frente Polisario no existió hasta 1973, cuando Argelia patrocinó su creación por razones políticas y estratégicas, apostando por un asentamiento permanente en su territorio, y estableciendo la llamada
República Árabe Saharaui Democrática, una entidad que no dispone de las bases ni los atributos para ser un Estado.

El presente desarrollo y la apuesta por la generación en este territorio de actividades industriales y una activa urbanización del Sáhara Marroquí ofrece modernización y oportunidades de empleo a miles de saharauis, donde Marruecos realiza una importante inversión en infraestructuras, así como el
impulso de actividades económicas y sociales que generan riqueza para los habitantes de las provincias meridionales. Nada de esto, está en
cambio en la agenda de la Rasd.

Vemos en el Polisario un discurso totalitario y separatista, donde la pobreza y el abandono de los habitantes del Sáhara es la tónica, empeorada bajo la presente pandemia global; Marruecos procura garantizar una solución justa y humana para quienes sufren abusos en los campamentos de Tinduf y para quienes habitan en los territorios mencionados.

La Rasd no existe como un estado, pero si como una organización separatista, y el Polisario es objetivamente una amenaza para la estabilidad regional, dada la participación cada vez más evidente de miembros actuales y pretéritos en
actos de terrorismo y delincuencia organizada en la convulsa región del Sahel.
Recordemos que bajo el influjo nacional y modernizador de Marruecos se han construido carreteras, parques, escuelas y hospitales y se ha ampliado el acceso al agua potable y la electricidad, los indicadores de desarrollo humano del Sáhara relacionados con la salud, la educación y la vivienda superan la media nacional y regional y son en la actualidad los más altos de Marruecos, como ejemplo Dajla se está convirtiendo en un modelo de avance industrial que está reconfigurando el desarrollo y la inversión en África.

En suma, la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática es una verdadera farsa, un negocio y un espejismo jurídico, y que el conflicto sobre la soberanía de este territorio solo sirve para someter a una población ayer y hoy indefensa, arrinconada y sometida a los caprichos de una minoría borracha y totalitaria.

Es por tanto necesario mencionar el principio de autodeterminación impulsado por algunos agentes internacionales no se contradice el Plan de Autonomía de Marruecos en la región, es más, es un elemento eje del mismo, y del
estatuto autonómico.

Es obvio entonces que la iniciativa de autonomía de Marruecos busca permitir que las poblaciones del Sáhara Occidental disfruten de la autodeterminación haciendo que la región sea semiautónoma, bajo soberanía marroquí y esa
es la verdad, no el discurso victimista del Polisario.

El juego de la Rasd, Argelia y ahora Sudáfrica es otro, es confundir y sembrar duda a la solución real, duradera y prospera que la región demanda. Naturalmente alguien tendrá que decirle la verdad al presidente de estadounidense, pues la billetera argelina nuevamente anda haciendo su trabajo de desinformación con claro afán geopolítico y económico.

ANTONIO YELPI AGUILAR
FEBRERO 2022
*Antonio Yelpi Aguilar, Coach, Consultor, Docente, Escritor, Diplomado en Politica Mundial, Diplomado en Estudios Polítcos, Máster en Educación, Máster en Estudios Estratégicos, Doctor en Filosofía y Educación, Colegio Oficial de Doctores, Doctor Honoris Causa Universidad Alva Edison, México y Universidad Unilogos, Estados Unidos, Profesor Visitante en Universidades de Guatemala, Honduras, México, Bolivia y Perú, Director de la marca de calidad educativa Exibed y Consultor Educativo de la Empresa Chuecas y Asociados México y desde 2019 es Presidente de la Fundación Global Africa Latina.

 

 

 

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