A propósito de Ghali

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El presidente de la autoproclamada RASD Brahim Ghali es ciertamente un invitado de piedra para la política exterior española, no exenta de responsabilidades, sus causas pendientes ante la Justicia española, además de un conflicto migratorio y diplomático entre España y Marruecos es el resultado de la mano blanda de España para con las autoridades del polisario, es evidente que Brahim Ghali, entró en territorio y espacio Schengen con una identidad falsa, lo que desde ya es un acto prohibido y así lo comprobaron los agentes de la Policía Nacional que se desplazaron al hospital riojano para corroborar si el mandatario saharaui se había registrado en el centro sanitario con un nombre que no era el suyo; asunto al que España le resta importancia e implicaciones, y que da cuenta de una trama tejida desde Argel.

La base de este asunto es la querella de la Asociación Saharahui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH) que le acusa al líder del Polisario y a otros 28 oficiales del Ejército de Argelia y miembros de Seguridad del Frente Polisario de genocidio contra saharauis en los campamentos de Tinduf desde los años 70 a la fecha, además de otras acciones de terrorismo, contrabando y causas asociadas.

Marruecos, haciendo uso de sus prerrogativas diplomáticas, retira temporalmente a su embajadora mientras siga en España el líder del Frente polisario, en tanto se le ha comunicado personalmente a Brahim Ghali que había sido citado para declarar ante las autoridades judiciales españolas, estando la diplomacia mirando el acontecer de estos sucesos.

Partidos como Vox y Ciudadanos culpan a la cancillería española de este impase diplomático con su vecino, es claro que este asunto que solo viene a complicar las relaciones diplomáticas de España con el Reino de Marruecos, así todo, en algunos medios marroquíes se valora como cierto éxito, que atribuyen a sus servicios secretos, que el líder del Polisario tenga que declarar este martes en la Audiencia Nacional ya que, de no haber descubierto el viaje organizado entre Argel y Madrid, nadie habría sabido de su presencia en España.

La llegada de Brahim Ghali en la más absoluta ilegalidad, oportunismo político y en circunstancias dignas de un thriller de espionaje, habla muy mal de la contención de los servicios de seguridad españoles y sus servicios de inteligencia, quienes abiertamente se convierten en cómplices de la junta militar argelina acostumbrada a las prácticas mafiosas, mañosas y de distracción para conseguir sus fines.

Con respecto a la responsabilidad de España en este asunto no es un tema menor, pues de ella depende la relación de Marruecos con la Unión Europea y la agenda de seguridad al norte de África. Recordemos además que Ghali, siendo ministro de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, fue el instigador de ataques contra pesqueros canarios como el ‘Junquito’ o ‘Nades’, que causaron la muerte del contramaestre Guillermo Batista Figueroa y el marinero José López, además del secuestro de embarcaciones, otro asunto pendiente de este invitado de piedra que enturbia las relaciones Marruecos, España y hacen desestabilizar la cooperación con la Unión Europea.

No son pocas las asociaciones, centros de pensamiento y círculos académicos que rechazan la presencia de Ghali en España y el mal manejo diplomático de esta situación de parte del gobierno de Pedro Sánchez quien además carga la responsabilidad de ocurrido en Ceuta.

Antonio Yelpi Aguilar es consultor internacional y docente universitario, escritor y presidente de la Fundación Global Africa Latina

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